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70 DOMINGO 11 6 2006 ABC Mundial 2006 Crespo y Saviola se ganan el sueldo ENRIQUE ORTEGO Jugar, jugó más y hasta un poco mejor Costa de Marfil, aunque su fútbol entra por los ojos, pero no por la portería rival. Todo lo contrario que Argentina, que explotó sus recursos goleadores y sus dos delanteros justificaron su titularidad con un tanto cada uno cedía nada medianamente interesante, las miradas se dirigían al banquillo argentino, desde el que Pekerman no hizo ningún guiño a esos jugadores que media Argentina reclama, pero que el técnico cuida para mejor ocasión. Hubo movimiento, pero entraron Palacio y González, mientras Messi, Aimar (entró en el último minuto) y Tévez rezaban para sus adentros. A falta diez minutos encontró Costa de Marfil el premio a su tesón con un gol de Drogba- -no podía ser otro- pero ya era demasiado tarde. Incluso marcó otra vez Argentina, pero con Maxi en fuera de juego, y los elefantes perdieron un tren que para ellos había pasado en la primera parte sin que supieran agarrarse al pescante y subirse a él. Argentina 2 Costa de Marfil 1 Argentina Abbondanzieri; Burdisso, Ayala, Heinze, Sorín; Maxi Rodríguez, Mascherano, Cambiasso; Riquelme (Aimar, m. 90) Saviola (Lucho González, m. 76) y Crespo (Palacio, m. 63) Costa de Marfil Tizié; Eboué, K. Touré, Meite, Boka; Keita (A. Koné, m. 77) Yaya. Touré, Zokora, Akale (B. Kone, m. 60) B. Kolou (Dindane, m. 55) y Drogba. Árbitro De Bleeckere (Bélgica) Tarjeta amarilla a Saviola y Eboué. Goles 1- 0, m. 24: Crespo. 2- 0, m. 36: Saviola. 2- 1, m. 80: Drogba. HAMBURGO. Gajes del oficio. Y nunca mejor dicho. Posiblemente en cualquier otro partido y ante cualquier otro rival, Costa de Marfil podría haber sacado jugo en la primera mitad de su original manera de exprimir el fútbol. Pero ante Argentina, o aciertas cuando tienes ocasión o hincas la rodilla inexorablemente. Hicieron al principio los hombres del experto Henri Michel todo lo que se debe hacer para presentar resistencia ante un enemigo en teoría superior, pero no acertaron cuando estuvieron cerca, que fueron más de dos veces. Justo lo que sí hicieron los de Pekerman cuando merodearon el área africana. En la primera parte llegaron tres veces y marcaron las tres, pero la primera, un cabezazo de Ayala a la salida de un córner, no fue dada por gol, aunque el balón pareció entrar por el aire después de la carambola entre el poste y el portero. un rechace de esos que él caza como nadie y el del conejo en un precioso pase de Riquelme a la espalda de la defensa. Ese era precisamente uno de los argumentos expresados por Pekerman cuando se le preguntó por qué era titular el sevillista y no Messi, Tévez o Aimar. ¡Vaya si se entiende con Román! Mientras, Costa de Marfil se hinchó a jugar. A su manera, que no es muy académica, pero resulta atractiva. Tocando mucho en el centro del campo, con apoyos constantes, trenzando bien el juego entre líneas y llegando, incluso con cierta facilidad, a los dominios de Abbondanzieri. Entre el primer y segundo gol argentino los elefantes llegaron al espectador, y si no marcaron fue porque se enredaron en materias de remate y porque el portero argentino se encontró un cabezazo a dos metros de Keita que era el empate. Argentina no deslumbró. Tuvo ciertos problemas defensivos, más producto de la colocación de su campo que de la línea de atrás, donde Ayala estuvo en plan jefe, pero con el resultado de cara supo administrar siempre la situación y acometer una segunda parte bastante más cómoda que la primera. CON LA ALBICELESTE Segundas partes no son buenas Dejó evidencia la albiceleste de ser un equipo trabajado, con equilibrio táctico, con un buen aprovechamiento de los espacios, pero salvo cuando Riquelme saca el compás y traza alguno de sus pases maravillosos, el resto del equipo no se anda con arabescos. Parecen funcionarios disciplinados que no se salen del guión ni mucho menos del horario. Cumplen con su trabajo, pero van a lo práctico sin complicarse la vida. Postura que en muchas ocasiones es meritoria. Con el partido aparentemente sentenciado, Pekerman tardó más de lo esperado para mover el banquillo. Entró el asunto según avanzaba la segunda parte en un quiero, quiero, quiero y no puedo de los marfileños y en un puedo, pero no quiero, de los argentinos, que con la posesión del balón pero sin arriesgar lo más mínimo jugaron un rondo más horizontal que perpendicular y remataron una vez a puerta en toda la segunda mitad. Como sobre el terreno de juego no su- Maradona plantó a la FIFA y no fue a la inauguración en la que el máximo organismo del fútbol reunió a más un centenar de campeones. Pero ayer sí estuvo en la grada para animar a su Argentina, con lo que demostró que tiene claras sus preferencias Crespo y Saviola, a lo suyo Los que sí subieron al marcador- -el segundo debió ser anulado por fuera de juego- -fueron los de Crespo y Saviola, ambos en pleno apogeo ofensivo africano. Por lo visto ayer y no por muchas razones más, son titulares ellos y esperan en el banquillo otros de mucho más nombre y también brillantez. A Crespo y Saviola se les pide un poco de trabajo y un mucho de gol. Ahí están. El de Valdanito fue producto de Argentina demostró ser un equipo trabajado, con equilibrio, pero sólo Riquelme dejó caer alguna gota de calidad Pekerman no dio ni un segundo a Messi ni a Tevez y sacó a Aimar en los minutos de prolongación