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ABC DOMINGO 11 6 2006 51 Antonio Rumeu de Armas, que fue director de la Academia de la Historia en dos ocasiones, muere a los 94 años Ángeles Caso, firmando el cuero Max 501, uno de los participantes en el homenaje al Guernica reinterpreta el lienzo de Picasso El museo escoge a cuatro graffiteros para dar forma a su particular interpretación del Guernica el cuadro más célebre que albergan sus paredes, coincidiendo con el 25 aniversario de su llegada a España. Max 501, Suso 33, Brake 1 y Boa Mistura son los ganadores del concurso El graffiti entra en el Reina Sofía, que reinventa a Picasso a golpe de spray TEXTO: ANTONIO VILLARREAL FOTO: ERNESTO AGUDO Lorenzo Silva fue defensa del Aviación 1996. Y de La flaqueza del bolchevique Es muy gratificante ver que los libros viven porque los quiere la gente. Forman parte de su intimidad Lo que sí tiene muy claro Silva es que no puede firmar un libro como Ronaldo firma un balón: Lo mío es poner palabras Y del Mundial, ni una sílaba: No me importa absolutamente nada. Espero que España sea eliminada como de costumbre y nos dejen en paz Lorenzo Silva fue defensa federado del Atlético Aviación. Pero desde que el fútbol es puro negocio se le ha apagado la pasión. Yo vivo en Getafe donde el Ayuntamiento se ha gastado una millonada en construir un estadio de fútbol y mi barrio no tiene biblioteca. Hemos estado nueve años sin ambulatorio. Cosas veredes, amigo... En la punta de lanza, Laura Gallego, que ha generado riadas lectoras con sus Memorias de Idhún y la dupla -como dicen los relatores argentinos- -José Saramago y Pedro Almodóvar, que revolucionó la Feria firmando los guiones de Volver y Hable con ella después de obtener el premio Príncipe de Asturias de las Artes. Un once de gala o, si prefieren, once maneras (y lecturas) para vivir sin fútbol en estos días mundiales. MADRID. El público que visita normalmente un museo como el Reina Sofía espera ser sorprendido por las nuevas manifestaciones artísticas. No obstante, entre los curiosos que se acercaron ayer a la ampliación de Jean Nouvel no podía dejar de apreciarse cierta perplejidad al observar cómo un grupo de jóvenes descargaban sus botes de pintura contra cuatro murales. Mientras el evento que ha traído aquí a estos graffiteros- -la gran retrospectiva de Pablo Picasso organizada conjuntamente por el Reina Sofía y el Prado- -llenaba, con cuentagotas eso sí, de visitantes el museo, un buen número de curiosos se agolpaba al olor de los sprays, observando cómo estos murales iban adquiriendo forma y color. Los autores, que se ocultan bajo las denominaciones de Suso 33, Brake 1, Boa Mistura y Max 501, son los ganadores de un concurso de graffiti organizado por el Departamento de Educación del Reina Sofía para homenajear al Guernica su cuadro más emblemático. Pablo Martínez, coordinador de Programas Públicos del Departamento de Educación del museo, define la iniciativa como algo enfocado hacia los jóvenes. Queríamos reinter- pretar de forma activa el cuadro de Picasso y, como éste sirve de protesta por el bombardeo de 1937, pensamos que sería una buena idea utilizar también los últimos posicionamientos de los jóvenes contra los conflictos armados, vincular, a través de la guerra, al Guernica con los jóvenes Que vean que el graffiti no es sólo pintar la mona y guarrear En esos términos se expresa Max 501, uno de los participantes, al referirse a la intención de la convocatoria. Para este graffitero, que el cuadro de Picasso sea visto a través de los ojos de las nuevas tendencias es una pasada. Picasso fue en su época un artista revolucionario y estoy seguro de que si hubiese nacido ahora haría graffiti y estaría orgulloso de esta exhibición Max 501 es uno de los finalistas del concurso, en el que los participantes estaban obligados a elegir para su composición entre el tema de la guerra o la mera reinterpretación del Guernica Mi trabajo- -dice- -es una especie de fusión entre mi forma personal de hacer graffitis y el cuadro original Para Brake 1, otro de los participantes, la iniciativa del museo se vale de que el graffiti esté en auge y entonces se aprovechan de la moda. Además, no hemos visto un duro por es- tar aquí todo el día, sólo nos han pagado los botes de pintura El tamaño de los murales es idéntico al del homenajeado lienzo que cuelga dentro del museo: 3,51 por 7,82 metros. Mientras algunos murales, como el de Max 501, intentan una técnica de collage otros como el de Brake 1 o el de Boa Mistura hacen una interpretación libre del drama de la guerra, con pocas referencias al pintor malagueño. Lo que he intentado plasmar es lo que la guerra me transmite completamente, lo que me expresa opina Brake 1 sobre su reinterpretación, más bien sui generis del cuadro. Un espacio distendido de relectura de una obra básica de nuestro arte, aunque, en estos casos, siempre haya algún turista despistado que pregunte: Pero esos chicos, ¿son pintores?