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D 7 11 6 06 Doctora en Sociología por la Universidad de Salamanca y experta en violencia, igualdad y conciliación de la vida laboral, actualmente es secretaria general de Políticas de Igualdad. Acaba de reeditar El mito de la vida privada (Ed. Siglo XXI) un libro que defiende que nuestro tiempo (el de las mujeres, especialmente, debido a sus obligaciones domésticas) es cualquier cosa menos libre ¿Las mujeres han perdido su tiempo libre o es que, realmente, nunca lo han tenido? -Hoy en día, tanto hombres como mujeres tienen muy poco tiempo propio, porque el mercado de trabajo y las nuevas tecnologías lo han vampirizado mucho. Además, las mujeres sienten que tienen otras responsabilidades, las del ámbito doméstico. -Estas cuestiones están por encima de las ideas de izquierda y derecha. -Por supuesto. Los comportamientos no tienen nada que ver con la intención de voto. La derecha ha hecho cosas importantes, como la orden de alejamiento. -Quizá deberíamos tener todos las orejas más abiertas cuando se escuchan esos gritos en la escalera... -Sí puede ser un excelente método de prevención. Todos los golpes suenan. Estamos pendientes del robo de un coche, o de una alarma, y llamamos rápidamente a la Policía. Sin embargo, no lo hacemos ante un caso de malos tratos porque aún consideramos que pertenece al ámbito privado. Por eso en la ley dijimos expresamente que pertenece a lo público, que es una cuestión de Estado. -En muchos casos de violencia de género, el hombre se suicida. ¿Qué significado tiene? -Para ellos es una especie de cruzada moral de agravio. Parten de una situación de propiedad, y cuando ellas la rompen, él no lo permite, incluso pone su vida en juego. Esa cruzada pasa por considerarse un héroe de su propio proyecto como hombre y cómo entiende la pareja. -Compañera, mujer, esposa, mari, churri... -A mí me gusta mucho lo de compañera, porque el rol de esposa tiene una serie de atribuciones adquiridas que no me gustan. Compañero, compañera, es un término más cómplice; el de esposa es más cercano a la idea de la disponibilidad, de estar pendiente de. -Incluso hombres que no se tie- GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 20 D 7 LOS DOMINGOS DE Soledad Murillo SECRETARIA GENERAL DE POLÍTICAS DE IGUALDAD La labor doméstica de las mujeres sostiene la actividad productiva se tiende a deducir que sobre él descansa la autoridad. Si se cambia algo de ese puzle, se ve lesionada esa autoridad y la propia autoestima. Lo apasionante de una relación de pareja donde los dos son muy cómplices, y sobre todo muy amigos, es que no se sostiene en haberes y deberes. -Hace un par de semanas, se informaba en ABC de que los hijos no pegan ni chapa en casa. -La relación más segura que tenemos son los hijos, el resto está sujeto a flexibilidad y renovación, como el trabajo. Pero los vemos poco, porque estamos trabajando. Entonces se produce una fórmula de compensación de esa ausencia que hace que los convirtamos en los reyes, sin responsabilidades. Se les trata como amigos, y desde la amistad es difícil poner límites. -En casa, friego, plancho, cocino, tiendo... ¿Me lo hago mirar, soy la excepción que confirma la regla? -Sí, es una excepción. Con los datos que tenemos, los varones hacen algo en casa, pero los fines de semana, porque a diario suelen llegar muy tarde. Ojo, no es responsabilidad suya, el mercado exige mucha presencia, e incluso a menudo invade el ámbito de la vida privada también el fin de semana. -Un cargo como el suyo también tiene algo de esa responsabilidad femenina. -Sí, pero está retribuido y digamos que me aporta prestigio Pero la labor de las mujeres en el ámbito doméstico sostiene toda la actividad productiva de un país. Muchas juntas de accionistas, firmas de contratos, reuniones... no se podrían llevar a cabo si no hubiera una red de mujeres que están donando tiempo a esa persona. Además, las mujeres sostienen emocionalmente las trayectorias profesionales, son las mantenedoras del ecosistema familiar; por eso muchas mujeres maltratadas se sienten responsables... Si yo no he sabido hacer que esto funcione es culpa mía, se dicen. mdelafuente abc. es Una vida en la COCINA Sólo en cocinar una mujer gasta setecientas cincuenta horas anuales- -explica Murillo- El mercado está sostenido por los tiempos que donan las mujeres, y lo donan porque no le ponen ninguna contabilidad, no le dan ningún valor numérico, es pura afectividad Soledad Murillo sostiene que el hombre que plancha y friega es una excepción nen por machistas a veces descubren aspectos machistas en su comportamiento. -Reflexionar sobre esto ya es muy importante. Si no reflexionamos sobre nuestro comportamiento cotidiano, es imposible que cambie. Y no olvidemos que también existen chantajes emocionales desde el lado femenino. -A muchos hombres les preocupa que su mujer gane más dinero que ellos. -El papel masculino tradicional es el de sostener y ser el proveedor principal de la casa, de lo que JAIME GARCÍA Una de PORRAS Sí, es cierto que hay mujeres que por la mañana van al gimnasio, que desayunan y fuman tranquilamente, pero este tiempo libre realmente no son más que los pequeños huecos que les quedan entre unas actividades y otras. Realmente no se puede hablar de tiempo libre, porque ellas no disponen cuándo y cómo lo administran