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16 Nacional LA CONCENTRACIÓN DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO DOMINGO 11 6 2006 ABC ÁLVARO DELGADO- GAL TIEMPOS DIFÍCILES or razones, por así decirlo, horarias, escribo a contrapelo, esto es, justo antes de que vaya a verificarse el gran evento. El gran evento consiste, no necesito recordarlo, en la manifestación de hoy ayer. Hoy para mí, mientras redacto esta columna. Ayer para ustedes, que me leerán el domingo. Doy por hecho que la asistencia será multitudinaria, y suspendo el juicio, y expreso mi curiosidad, acerca del tono, del modo, en que se desenvolverá la cita. El aire se ha cargado de electricidad, y las cosas han adquirido una urgencia, una temperatura, cualitativamente nuevas. Formulado de otra manera: se han roto los equilibrios que convierten el centro en el objetivo deseable y prioritario de los agentes políticos. Contra lo que suele pensarse, el centro es un espacio hacia el que se concurre, no un espacio que pueda elegir, discrecionalmente, un partido aislado. La llamada política de centro estriba, en esencia, en supeditar los intereses y pasiones de muchos- -el 90 por ciento, pongamos, del electorado propio- -a la persuasión de unos pocos. ¿Quiénes son esos pocos? Conviene acudir aquí al lenguaje perspectivo. Si eres de derechas, el centro es la franja marginal que comunica tu territorio con la izquierda. Si eres de izquierdas, el centro es la franja marginal que comunica tu territorio con la derecha. En aquellos casos en que izquierda y derecha se disputan la misma franja, se crea un círculo virtuoso: los programas tienden a no diferir dramáticamente, y ninguno piensa que será políticamente aniquilado si gana el de enfrente. Las bases de ambos lados se resignan, simultáneamente, a un plan de acción que no colma sus ambiciones. Basta, sin embargo, que una de las partes rompa la baraja, para que la otra experimente una merma decisiva en su libertad de movimientos. La tropa se excita, cunden el miedo y el enfado, y los jefes ya no pueden alejarse del centro de gravedad de la formación que presiden sin debilitarse por dentro. El metabolismo democrático normal, regido por los plazos que determina el calendario electoral, pasa a un segundo plano. Calentarse el caletre sobre cómo añadir un puñado de votos a los propios colores, resulta tan extemporáneo como ponerse a resolver un crucigrama ladera abajo de una montaña rusa. Es innegable que estamos ingresando en esta fase ingrata, con consecuencias imprevisibles. La responsabilidad de Zapatero en el inicio del desastre es gigantesca. Queda simbolizada por los eslóganes sobre la recuperación de la memoria, que es un eufemismo para referirse a los reflejos guerracivilistas que parecían superados tras la Transición. En el plano puramente político, la mutación unilate- P ral y no declarada del ordenamiento constitucional ha hecho que salten todas las alarmas. El daño adquirió dimensiones de irreparable, o casi, hace doce días, cuando trascendió, en los amenes del debate sobre el estado de la nación, que el Gobierno concedía a HB la condición de interlocutor político. Es difícil conducir los asuntos nacionales con menos prudencia. Los convocantes de la manifestación han dicho que quieren saber en alusión, también, al 11- M. Personalmente, prefiero dejar el 11- M a los jueces y el periodismo de investigación. Sentado esto, es verdad que muchos queremos saber, saber más en general. Declaro, sobre todo, mi absoluto desconcierto en lo tocante al proceso vasco. Me he equivocado, sistemáticamente, en el análisis, tanto en lo que mira a los tiempos, como a los modos. Me explico. Nunca me conté entre los optimistas. ETA no daba muestras de estar dispuesta a rendirse, y las vaguedades e inconsistentes declaraciones del presidente auspiciaban lo peor: un pulso entre un Gobierno vacilante, y un grupo de fanáticos con objetivos claros. Pero yo esperaba otro desarrollo, otro desenvolvimiento de las cosas. ETA, postrada materialmente, podía ganar mucho en una negociaciones disfrazadas de desistimiento. Lo natural, por tanto, habría sido que ofreciese coartadas al Gobierno. Imaginé, en primer lugar, que HB elegiría una denominación alternativa: era lo más derecho, si se pretendía no violar la Ley de partidos o eludir la sentencia del Supremo. Pensé, en segundo lugar, que los batasunos, sin renunciar explícitamente a su pasado, dirían algo confuso que pudiese interpretarse, para quien estuviera deseando hacerlo, como una condena de la violencia. Por último, entendí que todo iría de manera más lenta, más solapada. No me hacía ilusiones sobre el desenlace a largo plazo. Era inevitable que las conversaciones derivaran en un proceso constituyente en el País Vasco. Pero nunca esperé que los términos de la banda fueran a ser tan duros, tan inasumibles por una oposición que habría tenido dificultades técnicas- -y sociológicas- -para contrastar unas conversaciones arropadas por la consigna irresistible de la paz. En lugar de esto, hemos asistido a un paseo militar. Paseo militar de ETA, claro está. De la orilla gubernamental nos han llegado mensajes que insultan a la inteligencia- ¿para qué se va a hablar con Batasuna? para mirarle a los ojos y reducirle a la obediencia- o el proyecto inocultable de una alianza electoral ex post con el mundo abertzale. Un recado, en fin, explosivo, que el PP sólo habría podido aceptar con el riesgo de romperse primero y desaparecer a continuación. Ahora, Dios dirá. Gallardón, Ana Botella, Rajoy y el presidente valenciano, Francisco Camps Pagazaurtundúa, Díez y Mora secundaron a las víctimas contra el criterio del PSOE La presidenta de la Fundación, crítica con el acercamiento a Batasuna, fue a título personal b Los disidentes disconformes con las alusiones en la convocatoria al 11- M, marcaron distancias con respecto a la presencia de la cúpula del PP J. PAGOLA MADRID. La presidenta de la Fundación Víctimas del Terrrorismo y concejal del PSE en el Ayuntamiento de la localidad guipuzcoana de Urnieta, Maite Pagazaurtundúa, acudió ayer por primera vez- -como había anunciado- -a una de las cuatro movilizaciones que ha convocado hasta ahora la AVT para mostrar el rechazo de los afectados por el zarpazo terrorista a una negociación entre el Gobierno y ETA. La presencia, al menos visible, de los disidentes del PSE con la estrategia negociadora de Zapatero fue importante cualitativamente, aunque en cantidad no lo fuera tanto. Maite Pagazaurtundúa, hermana de Joseba, el militante del PSE asesinado hace tres años en la localidad de Andoáin, se ha mostrado crítica con algunos de los pasos dados por el Ejecutivo para abrir un proceso de diálogo con la banda y, muy en concreto, con la intención de Patxi López de reunirse próximamente con Batasuna. Vengo a título personal afirmó ayer, ya que, según recordó, representa a la Fundación Víctimas del Terro- rismo, una organización pública que recoge muchas sensibilidades Algunas de esas sensibilidades precisamente las que están enfrentadas con la línea de la AVT, son las que le movieron a no secundar las convocatorias anteriores. La actual coyuntura y, muy especialmente, la intención de Zapatero de abrir de inmediato la negociación con ETA, y la decisión del compañero López de compartir mesa con Batasuna, aún ilegal, movieron a Maite Pagazaurtundúa a acudir a la concentración de ayer. Sin embargo, la presidenta de la Fundación optó por situarse junto a la viuda del dirigente socialista Fernando Múgica, Mapi de las Heras, calculadamente distante de la zona copada por la cúpula del PP. La presencia solapada de Díez Más discreta aún, entre el público, se mantuvo la eurodiputada del PSOE Rosa Díez, crítica con la actual estrategia negociadora de Rodríguez Zapatero, pero que también quiso marcar distancia con el punto de la convocatoria alusivo al deseo de conocer la verdad del 11- M. Díez tiene ya varios avisos, aunque no formales, de expulsión del partido, medida que el PSOE, sin embargo, no se plantea con Maite Pagazaurtundúa en su condición de víctima de ETA. Gotzone Mora, que en los próximos días podría anunciar su salida del