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ABC DOMINGO 11 6 2006 La Entrevista 11 HOY NO HAY FRACTURA Esa fractura de la sociedad española, de las dos Españas, se ha soldado al amparo de la Monarquía de Juan Carlos I. No existe esa sociedad, pero otra cosa es que la volvamos a fracturar LA DERECHA RADICAL La derecha estaba fascinada con el fascismo. La ausencia de un partido de derecha moderada, de democracia cristiana, le costó la vida a la República QUÉ REPÚBLICA SE REIVINDICA Al hablar de la República se olvida que no solamente fue Azaña, fueron también Lerroux o Gil Robles, Queipo de Llano y Franco, que estaban allí. Fue mucho más compleja de lo que con las visiones idealizadas nos representamos ciente alarma. -Mientras eso ocurre hay una tercera España. -A posteriori se ve que había una España moderada y cauta que no logró sobrevivir en medio de esa bipolarización del panorama. Dentro de la Ceda, Manuel Giménez Fernández representa una forma de democracia cristiana que desgraciadamente no cuajó. La ausencia de un partido de derecha moderada, de democracia cristiana, le costó la vida a la República. Gil Robles nunca se ajustó claramente a los parámetros de una democracia cristiana y ese fue uno de los motivos de la catástrofe, porque siempre anduvo en posición ambigua, apostando por un estado corporativo incompatible con la República. Lo que había era un partido accidentalista que no tenía escrúpulos en adoptar modales parafascistas. -Hay que recordar que determinadas reformas de Giménez Fernández se contestaban por la derecha. tienen prisa por echar abajo la República y desde luego no van a tener paciencia, están continuamente conspirando contra ella. No eran muy numerosos, pero sí muy activos. -Inmediatamente, la izquierda se defiende de forma extrema. Largo Caballero dijo que, antes que dejarlo crecer, el PSOE prefiere la dictadura del proletariado. -El drama es ese. En la medida en la que el Partido Socialisa y los republicanos en general tienen una viva conciencia de lo que ha ocurrido en Italia, Austria y Alemania, cualquier atisbo, cualquier asomo por pequeño que fuera, de fascismo sólo podía provocar una reacción desmesurada de defensa, porque ya sabían lo que podía pasar. No hay que perder esto de vista, que generalmente se olvida. Para ellos estaba perfectamente claro, de ahí su cre- Las dos Españas se han soldado con Don Juan Carlos -La derecha se renovó incluso generacionalmente en la Transición. -Sí. Ahora asistimos a un proceso que no se puede comparar con el de 1930. Ahora, esa fractura de la sociedad española, de las dos Españas, se ha soldado al amparo de la Monarquía de Juan Carlos I. No existe esa sociedad, pero otra cosa es que la volvamos a fracturar. Lo claro es que si no se comparten estos principios básicos del liberalismo democrático no hay forma de mantener un sistema parlamentario. ¿Y la izquierda evolucionó de manera parecida en la Transición? Sigue agitando con facilidad el fantasma de aquella derechona e invoca con unción la legitimidad republicana, como si allí los radicales sólo hubieran sido unos, como si no les bastara la legitimidad que surge de la Transición. -No me atrevería a decir que la izquierda hubiera hecho esa reflexión. Lo que parece claro es que al hablar de la República se olvida que no solamente fue Azaña, fueron también Lerroux o el propio Gil Robles, o el general Queipo de Llano y el general Franco, que estaban allí. La República fue mucho más compleja de lo que las visiones idealizadas nos representamos. Por lo tanto, habría que ver con seriedad si los ideales republicanos que se reivindican hoy no son precisamente los que hoy ya disfrutábamos y trajo la Monarquía. ¿Usted qué cree? -El proyecto de reforma, de modernización que estaba contenido en el proyecto republicano es lo que hoy vivimos al amparo de la Monarquía. ¿Que es la Monarquía y no la República? Así la historia lo ha determinado. -Sin duda, esta clave debía tenerse en cuenta al hablar hoy de la memoria histórica. -Si lo que indirectamente se produce es una reactivación de los odios e incomprensiones que han quedado atrás, la revisión histórica, tan saludable, deja de serlo. -Él comprendió perfectamente que la reforma agraria había que hacerla, con uno u otro ritmo. Desde su propia formación los terratenientes le contestaban: Si me quiere usted quitar las tierras a fuerza de la doctrina social de la iglesia nos volveremos cismáticos -Gil Robles llegará a culpar a la derecha terrateniente de haber malogrado el posibilismo. -Aunque tiene razón en ese punto, lo hace tarde y más bien para descargar su propia responsabilidad, sí. Recuerda lo egoísta que era esa derecha. -Queda claro que sí existe la tradición liberal de la derecha. -Claro que sí. Y sufrió mucho durante la dictadura de Primo de Rivera, perdió comba, se desentrenó, y al llegar la República los elementos más moderados se vieron desbordados por los fascistizados, que eran los más decididos a todo. Por eso han quedado en un segundo o tercer plano. Recordamos más a Calvo Sotelo con su discurso monárquico pero también claramente fascistizado. Y no a ninguno de los moderados, que desconcertados trataban de contemporizar, como Alfonso XIII había recomendado nada más irse, en su entrevista publicada por ABC en mayo de 1931. -Entonces, ¿cuál es el lugar de la escisión? -La derecha se fractura por un déficit de liberalismo democrático. Ése es el punto, aunque es difícil concretarlo más porque es todo el sistema, la sociedad, los que están fracturados. No hay acuerdo en los mínimos democráticos que permiten sobrevivir a un régimen. Republicano o democrático en general. Es como si ahora tratásemos de mantener nuestra Monarquía parlamentaria sin un partido amplio por la derecha que fuese lealmente democrático. No se sostendría el sistema. Eso es lo que pasó. -Hace unos días han agredido a Arcadi Espada los independientistas republicanos catalanes. En su opinión, ¿representan un fascismo actual? ¿Podemos incluso decir que ETA ha sido fascismo? -El método democrático esencialmente ha sido un invento humano para impedir la violencia en todas sus formas, lograr la resolución pacífica de los conflictos. Las actitudes violentas son extrapolíticas en democracia. Puede haber altercados, pero la obligación de un demócrata es reconducir esos climas a la templanza. En aquellos tiempos la apelación a la violencia era lícita, era lo que pensaba José Antonio. -Tienen una raíz común entonces... -La demonización del rival político, causa fundamental de los dramas que nos afectan, es idea fascistoide y también es comunistoide, no lo olvidemos. -Hemos hablado de la retórica en la República. ¿Los políticos eligen hoy mejor las palabras? -José Antonio, Goicoechea, Calvo Sotelo, Alcalá Zamora o Azaña son auténticos cuando se expresan, no parecen estarte engañando, dicen lo que creían. La diferencia con nuestro tiempo es que hoy no sabemos cuántos expertos en marketing hay por medio. No parten de la sinceridad sino de la estrategia. A fuerza de abusar de ello también se puede crear un conflicto.