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4 Opinión DOMINGO 11 6 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil MÁS LLAMAS EN ORIENTE PRÓXIMO O que sucedió en una playa de Gaza el viernes es sencillamente inaceptable. Israel no tiene más remedio que tomar medidas claras y ejemplares para castigar algo que ha sido a todas luces una acción militar nefasta, incluso en el caso de que se hubiera tratado de un error no intencionado. El prestigio y las cualidades que se les suponen a los oficiales de uno de los mejores ejércitos del mundo no podrían justificar en ningún caso que se haya producido un hecho del que lo menos que se puede decir es que se ha actuado con la mayor de las temeridades. Si fue un accidente, los responsables deben ser severamente castigados porque han causado víctimas inocentes, aunque solo fuese con el criterio egoísta de que las familias que se bañaban en la playa también pudieron haber sido israelíes en otras circunstancias. Y si no fue un accidente, entonces los autores se merecen el mayor grado de castigo, porque no solo habrían matado intencionadamente a ciudadanos desarmados y pacíficos, sino que además han empeorado innecesariamente la tensión en la zona y alejado las perspectivas de una paz que, de todos modos, cada vez más parece imposible. En efecto, hay que admitir que en Oriente Próximo el panorama político está plagado de gentes que jamás desaprovecharán una ocasión para empeorar las cosas. Como era de esperar, la reacción de Hamás al bombazo en la playa de Gaza ha sido que este grupo terrorista ha vuelto a las andadas, y si antes estaba al borde de la guerra civil con los rivales dentro de los territorios palestinos, ahora además se empeña en terminar la semitregua que mantenía con Israel y regresar a los peores tiempos de la Palestina en llamas. El proyecto del presidente Mahmud Abbas de desbloquear la situación política mediante un referéndum sobre el plan de los prisioneros era ya una maniobra extraordinariamente arriesgada antes de que se produjesen estas lamentables muertes, y ahora resulta un ejercicio de prestidigitación. Si antes del día de la votación, el 26 de julio, no ha saltado todo por los aires, en el mejor de los casos tendremos un pulso de alta tensión entre el presidente Abbas y los dirigentes de Hamás. Por ello, y aunque las irresponsabilidades que se hayan cometido sobre el terreno pudieran alentar a algunos países a suavizar la presión sobre Hamás sin tener en cuenta el hecho de que sigue apareciendo en la lista de grupos terroristas, la comunidad internacional, con Europa a la cabeza, debe mantener el rumbo que se ha fijado desde el principio, porque es la única manera de conservar su credibilidad. Israel debe castigar a los responsables de las muertes del viernes, pero en ningún caso sería aceptable que Hamás se convirtiera en el brazo vengador de las víctimas. No hay nada que justifique el terrorismo ni en Oriente Próximo ni en ningún lugar del mundo. L LA PAZ INACEPTABLE A gran concentración que ayer tuvo lugar en la Plaza de Colón de Madrid, en contra de la negociación con ETA, es un mensaje explícito que el Gobierno ha de interpretar correctamente. Da la impresión de que el Ejecutivo da por descontadas estas convocatorias y las asume como una carga esporádica que debe soportar, pero sin darle mayor trascendencia. Le bastó decir que ya no hay terrorismo para dar por injustificada lo que habría de ser la protesta de cientos de miles de ciudadanos. Pero sucede que el pasado año el Gobierno también dijo que no hay diálogo con los terroristas, cuando las víctimas del terrorismo se manifestaron en contra de ese diálogo, del que sólo se tenían sospechas. Ahora se sabe, y sin desmentidos convincentes, que dirigentes del PSE y de Batasuna mantuvieron reuniones desde 2002, es decir, con el pacto antiterrorista ya en vigor y con ETA asesinando a concejales socialistas y populares. Por tanto, el Gobierno se enfrenta a una gran parte de la sociedad española que desconfía de su palabra o, directamente, no cree en ella. Los manifestantes que ayer llenaron el centro de Madrid son la prueba de que el problema de Rodríguez Zapatero no es sólo el PP, ni la Asociación de Víctimas del Terrorismo, ni siquiera la actuación de jueces que no se pliegan a la realidad social del momento y lanzan avisos tan serios como la admisión a trámite de la querella contra el lendakari Ibarretxe por dar carta de legalidad a Batasuna. El problema del jefe del Ejecutivo es que no cuenta con el respaldo social necesario para emprender la negociación con ETA en los términos en que está planteada. Por más viajes que haga a la tregua de 1998- 1999 o los terribles acontecimientos sucedidos entre el 11 y el 13 de marzo de 2004, el Gobierno no encontrará suficientes argumentos para compensar los errores que está cometiendo. Esta tregua actual está pactada, se basa en expectativas políticas para los terroristas y avanza a golpe de concesiones- -y no sólo verbales- -del Gobierno que preside Zapatero. El fiscal general está empeñado en inhibir a la Justicia y se han sacrificado las institucio- L nes representativas de los vascos para propiciar el diálogo político con ETA Batasuna. La respuesta ciudadana que ayer se renovó en la Plaza de Colón no es una más de las manifestaciones de la derecha como gusta decir la izquierda para tranquilizar su conciencia. La división de lemas en la convocatoria y la irrupción del 11- M en pleno proceso de preparación del diálogo político con ETA han sido decisiones con las que la AVT probablemente se privó innecesariamente de un respaldo aún mayor de otros grupos cívicos y de víctimas. Aun así, la justicia intrínseca de la causa contra la negociación con los etarras fue suficiente para incorporar explícitamente a personas de la izquierda y de sectores de las víctimas que, hasta ahora, habían dado un generoso margen de confianza al Gobierno, a cambio del cual empiezan a recibir decepción y preocupación. El Ejecutivo deberá asumir que sus discursos sobre la paz no producen el efecto anestésico que pretendía, y la razón no es que los manifestantes de ayer o el PP no quieran la paz. La razón es que no quieren la paz que se intuye en la osadía de Otegi, la verborrea de ETA, la manipulación de la ley, el acoso a los jueces que defienden el Estado de Derecho, la legitimación política de Batasuna o la decadencia ética de los dirigentes del socialismo español. En 1997, la sociedad vasca no nacionalista rompió su silencio frente a la hegemonía nacionalista y el imperio del terror. Fue el Espíritu de Ermua. El Gobierno socialista se enfrenta al riesgo de generar en toda la sociedad española el mismo instinto de supervivencia, por ética y dignidad, como reacción a un proceso, incomprensible en las actuales circunstancias, de diálogo político con ETA. Pero para que esto sea así- -y es lo deseable- -el discurso que lo fundamente habrá de buscar el mismo efecto integrador que entonces. Ya no hay margen para especular con el fin del terrorismo y sólo es admisible que el saldo final de ETA quede a cero después de su disolución y desarme, del paso por los tribunales de Justicia y tras pedir a las víctimas el perdón que adeudan todos los criminales vencidos. SECUELAS DEL TINELL Y DE LOS LEMAS A campaña del referéndum sobre el nuevo Estatuto está sirviendo para constatar la peligrosa deriva que ha tomado el ejercicio de la libertad política en Cataluña. A los sabotajes y amenazas sufridos por Ciudadanos de Cataluña, partidarios del no se sumó ayer el boicoteo del que fue víctima Mariano Rajoy en un acto celebrado en Hospitalet de Llobregat. El líder del Partido Popular fue insultado y acosado hasta tal punto que para evitar males mayores se vio obligado a acortar su estancia en el mercado al que había acudido a explicar su oposición al texto que se somete a consulta popular el próximo domingo. Algunos de los presentes sí mostraron su apoyo a Rajoy. No hace falta ser un muy avispado para advertir qué circunstancias han influido rotundamente en este clima que trata de llevar a los populares a la proscripción política. El primer hito fue sin duda el pacto del Tinell, una infamia democrática que prohibía a sus firmantes (el entonces tripartito catalán) llegar a acuerdo alguno con el PP, no sólo en Cataluña sino en las Cortes. Despropósito sectario que es consentido por el presidente del Gobier- L no, quien a su llegada al poder dijo que esta iba a ser la legislatura del diálogo Todo un profeta. Pero aún más graves, porque su influencia en los sucesos de Hospitalet parece determinante, son los lemas elegidos por los socialistas para la campaña del 18- J. El ¡Fuera de aquí porque vas contra Cataluña! que los exaltados gritaban ayer a Rajoy es la traducción inmediata de los Si gana Cataluña, no gana el PP y El PP utilizará tu no contra Cataluña con los que los socialistas han empapelado la toda Comunidad. Se empiezan, pues, a ver las consecuencias de tan irresponsable y sectaria actitud, alentada por Ferraz y La Moncloa que en vez de poner las cosas en su sitio han reído, justificado y alentado la gracia a Maragall y a Montilla. Si a eso sumamos el discurso maragalliano etnicista y clasista de la importancia de dónde se haya nacido (patéticamente rectificado al día siguiente) nos encontramos ante un panorama inquietante que quizá recoja, en esencia, el espíritu egoísta y sectario que recorre todo el nuevo texto estatutario y que erosiona la libertad de los no nacionalistas en Cataluña.