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100 Deportes MUNDIAL DE FÓRMULA 1 GRAN PREMIO DE SILVERSTONE SÁBADO 10 6 2006 ABC FERNANDO ALONSO Campeón del Mundo de Fórmula 1 Sólo tengo miedo a las arañas Se sorprendió cuando comprobó que conducía distinto a los demás pilotos de F- 1. Doy un primer golpe, giro más el volante y hago patinar las ruedas delanteras Es uno de sus secretos. Aún no me siento como Santana o Ballesteros. No sé si la F- 1 se consolidará en España TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS SILVERSTONE. Fernando Alonso acude como vive a la cita en el circuito de Silverstone. A escape. Sube cuatro escalones en dos saltos, llega caminando deprisa, se sienta rápido en la silla y suelta un ¿estamos? Viste la ropa de trabajo, camiseta azul de Renault ceñida al cuerpo, vaqueros pirata y sandalias de marca. El perfil de cada pregunta se refleja en sus gestos. Muecas para las incómodas y amplia sonrisa para las que son de su gusto. El campeón de la F- 1 charló con ABC de sus andanzas por el mundo. -Ha logrado que en los colegios los niños conozcan su nombre casi antes que el de Ronaldo, Torres o Ronaldinho. ¿Qué siente? (Ríe) Sorpresa, porque nunca pensé que la Fórmula 1 llegaría a ser tan importante en España ni que tuviesen tanta repercusión mis resultados. Estoy contento de que haya interés por el deporte al que he dedicado mi vida. ¿Y entiende la curiosidad por el personaje? -Comprendo que la gente quiera saber más cosas de mí y para eso hago entrevistas personales al margen de la F- 1. Es normal que quieran conocer cómo llegué hasta aquí, mis aficiones y el tipo de vida que llevo, pero lo que no entiendo es que me persigan. ¿A qué renuncia por la fama? -A mi vida. ¿Echa de menos ir a la playa, a un bar, al cine? -Echo de menos todo. No salir de casa. ¿La fama le ha encerrado en casa? -No. Han sido los fotógrafos y el seguimiento de la prensa rosa. -Se ve que el asunto le afecta. -Sí, porque llevo ya cuatro años sin vivir en España, pero llevo uno sin visitar España. Cada vez que voy el recibimiento de los paparazzi, de la prensa rosa, es tremendo. En Canarias, el acoso de los dos periódicos, Canarias 7 y La Provincia, ha sido tan brutal que me hará no volver. ¿Le compensa el dinero que gana? -No. El dinero es una parte pequeña. Corro porque me gusta, porque disfruto en el coche y soy feliz en la competición. He tenido que sacrificar cosas, pero bien sacrificadas están. Si no puedo vivir en España, no me importa porque en el coche soy feliz. ¿Qué piensa del dinero entonces? -Nada. Es para tenerlo en el banco. -Y para usarlo. (Ríe) Seguramente, cuando ya no esté vivo. ¿Qué parte de su profesión es trabajo y cuál pasión? -Pilotar es un trabajo, además de subirme al coche cada quince días. Hay que cumplir con los patrocinadores, con la Prensa, los entrenamientos. La pasión de las carreras es una hora y media cada quince días. Eso es lo que amo. Los otros catorce es un trabajo. Por tanto, considero mi profesión más un trabajo que una pasión. -España ha sido un país de genios solitarios, pioneros. Bahamontes y ÍDOLOS Tenía un póster de Senna en el armario. A Induráin sólo lo conocí por la tele. Y la tele engaña PERSONAJE No me gusta que la gente en España esté conmigo o contra mí. No quería que se llegase a esto. Pero hay quien se ha saturado de F- 1 UN DEPORTE DE DINERO Me alegra pensar que ya no se pilota con un maletín bajo el brazo. 18 o 19 pilotos provienen de la modestia el ciclismo, Santana y el tenis, Ballesteros y el golf. ¿Se siente uno? -Tengo que dejar pasar el tiempo para considerarme uno de ellos. He lanzado la F- 1 en España, he ganado el Mundial muy rápido, la fama me ha venido muy rápida. Cuando me retire será el momento de ver si la F- 1 se consolida. ¿Cómo era su habitación cuando era un chaval? -Tenía muchos pósters míos. Como corría en karts, colocaba los carteles que promocionaban mis equipos. Y también tenía uno de Ayrton Senna con McLaren detrás del armario. ¿Y por qué parece siempre triste? (Ríe) No lo sé. Es mi expresión. Pero no lo soy. ¿No se sentirá un extraño para los españoles? -No, no lo soy. -Ha dicho que los españoles le aman o le odian. ¿Le gusta ese juego del todo o nada? -No, pero así ha evolucionado mi personaje en España. Hay seguidores de Fórmula 1 y gente que se ha saturado y ha intentado hacerme daño. ¿Y cómo está ahora la situación? -Bastante bien. Cuando benefician los resultados, todo va mejor. ¿Por qué hay tantos campeones españoles, usted, Gasol, Nadal? -No lo sé. Creo que es una coincidencia. Pero espero que dure mucho. ¿Se considera un ejemplo del deporte español? -No soy un ejemplo. Cumplo con mi trabajo, mis obligaciones como piloto. Y después, si en España me quieren, bien. Seguiré contento. ¿No es eso un poco egoísta? -No. -Después de tantos años en los circuitos, en los karts, las fórmulas de promoción. ¿Supo conducir en la carretera cuando se sacó el carnet? -Sí, sí supe. El problema es que hay que respetar las normas, y en los circuitos no tenemos nada de eso, ni normas ni rayas continuas ni stops. Y claro que me puse nervioso el día que me saqué el carnet. -Los sabios dicen que es un piloto poco ortodoxo. ¿Cómo conduce? -Distinto. -Explíquese. -Por el primer golpe de volante. Yo pensaba que todos conducíamos así, pero viendo la telemetría se ve que soy el único que lo hace. No sé conducir como ellos. Utilizo más ángulo de volante, giro más y hago patinar las ruedas delanteras, en vez de las traseras. ¿Coge directamente la trazada en un solo golpe de volante? -Sí, eso es. Los demás dan más toques Nunca he estado en una discoteca ¿Qué cosas le gustan? -La electrónica. Los nuevos productos en informática, música, etc. Me gusta estar al día en las últimas novedades digitales. ¿Qué recuerda con emoción? -Los momentos que he vivido con mi familia. Cuando era un niño, llegaba la Navidad y Año Nuevo y tenía mis regalos. Son emociones que no he vuelto a vivir. ¿Qué regalo le hizo más ilusión? -Un coche teledirigido, cuando tenía siete u ocho años. Y un casco que he llevado toda mi carrera. -Le gusta la magia. ¿Qué tres cosas cambiaría con una varita? -El hambre, las guerras y las persecuciones de los paparazzi. ¿Mar o montaña? -Mar. ¿Es verdad que nunca ha ido a una discoteca? -Nunca. Ahora no puedo. Y cuando tenía 17 o 18 años, porque estaba en la Fórmula 3000 o llegando a Minardi. Soy tímido. Me siento deportista y ahí no me siento a gusto. -No cree en Dios. ¿Por tradición de su familia o por sus ideas? -Por mí mismo. No fue por ningún episodio, sino poco a poco, por el paso de los años. ¿Está enamorado? -Sí. ¿Se va a casar? -Algún día. ¿Tendrá hijos? -Espero que sí.