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ABC SÁBADO 10 6 2006 97 Deportes Nadal y Federer no faltan a la cita DOMINGO PÉREZ, ENVIADO ESPECIAL PARÍS. Roger Federer y Rafael Nadal llevan todo el año manteniendo un pulso intenso y hermoso. Desde que disputaron la final de Dubai no han parado de darse cita el uno al otro para la siguiente final del siguiente torneo en el que se toparan. Se volvieron a cruzar en Montecarlo y en Roma (siempre con triunfo de español) y, aunque ellos no lo que quieran confesar, todo el mundo sabía que habían vuelto a poner hora y día para un nuevo encuentro en París. Lo tenían marcado y subrayado en sus agendas y ninguno ha fallado a la cita: Federer y Nadal disputarán mañana la final de Roland Garros, la cuarta de la temporada. Al margen de patriotismos o intereses televisivos o económicos, es la mejor final para el tenis. Los Federer- Nadal han entrado en otra dimensión. No hace mucho que se producen, pero ya empiezan a disfrutar de la vitola de clásico, como lo fueron los Becker- Edberg, los Sampras- Agassi, los BorgLendl. Choques especiales, apasionados, entre los números uno y dos del mundo, entre genios... Algo que aquí no sucedía desde 1984 (Lendl, el dos, derotó a McEnroe, el uno) Villar Mir anuncia el inminente compromiso de Capello y provoca malestar en la candidatura de Calderón El español y el suizo disputarán la final de Roland Garros soñada por todos los aficionados tico le hicieron perder el servicio. Federer sumaría los seis juegos siguientes (6- 4) para empatar y en el 2- 1 del tercer set solicitaba el suramericano la presencia del masajista y abandonaba un poco después (noveno tenista que no acaba en este torneo) Abría así paso franco al suizo para aspirar al único título de Grand Slam que aún falta en su palmarés. Todo ha sido, sin embargo, mucho más duro para que Rafa Nadal alcanzara su segunda final consecutiva en París. Malos horarios, rivales motivados por quebrar el récord, encuentros interminables, suspensiones por la lluvia, poco descanso... Y para cerrar, un croata que si no se llega a sufrir un breve ataque de locura hubiera podido complicar la clasificación al español. El de Manacor empezó los dos primeros sets calcados: 4- 1 de salida, dos breaks en la mochila en cada manga. El juego resultaba algo tedioso. Apenas había ritmo, pero un cuarto de hora antes de que se cumplieran las dos horas de partido el marcador señalaba un cómodo 2- 0 para Nadal. Se esperaba un epílogo rápido para la tercera manga, cuando el balcánico decidió soltar el brazo. Relajarse y aplicarse a lo que mejor sabe hacer: sacar (10 aces y zarpazos de hasta 221 km h) volear, acortar los intercambios y arriesgar en golpes ganadores. Conclusión: no volvió a dar opción a que le rompieran y llevó la manga al tie break En el desempate se instaló con una mini ruptura (2 4) y caminaba seguro hacia el 2- 1 en la cuenta de sets cuando se apoderó del croata un exceso de confianza. Falló el primer servicio el noveno mini- juego, y se jugó un ace a 215 por hora en el segundo saque. Hizo, claro, doble falta y lanzó hacia la final a un mallorquín que aprovechó la oportunidad con tres aces Obsequio para Federer Roger Federer alcanza la final aquí por primera vez en su carrera. Esta edición todo parece haberse confabulado para llevarle en volandas al último partido. Ha disfrutado de un cuadro fácil, de rivales bondadosos, rendidos a su clase, de las prebendas del número uno, de los mimos de los organizadores que le han colocado en los turnos más cómodos... Y, en el colmo de la buena suerte, de una semifinal regalada. Frente a David Nalbandian, el helvético se enfrentaba a su primer compromiso complicado. La verdad es que no le iba nada bien. El argentino dominaba. Imponía su revés y aprovechaba los fallos del primer jugador del planeta. El de Córdoba se puso con un set arriba (6- 3) y un 3- 0 a favor en la segunda manga cuando empezó a resentirse de una vieja lesión abdominal. Sacaba para colocar el 4- 0, pero las molestias y unos golpes extraordinarios del helvé- Los Nadal- Federer llevan camino de convertirse en clásicos de altura REUTERS El niño se hace hombre y habla clarito Ivan Ljubicic no tuvo palabras agradables para un Rafa Nadal que ejerció de campeón también en la sala de prensa y puso a cada uno en su sitio: al croata y al juez árbitro D. P. PARÍS. Rafa se siente seguro en su tribuna de número dos del mundo. Es el campeón en ejercicio, finalista por segundo año consecutivo, posee un peso específico increíble en el circuito y ha madurado. Se notan sus 20 años. Ha perdido la timidez y si tiene que ser tan duro con la lengua como con su drive no se corta. La felicidad de haber alcanzado de nuevo la final se vio ligeramente empañada por las declaraciones del de- El de Basilea derrotó a Nalbandian por 3- 6, 6- 4, 5- 2 y abandono; y el de Manacor a Ljubicic por 6- 4, 6- 2 y 7- 6 (7) El croata enloqueció en el desempate final y tiró su ventaja con una doble falta absurda al buscar un ace rrotado. Ivan Ljubicic criticó al español. Es asombroso el tiempo que le dejan tomarse para realizar el servicio dijo. Recordó que tuvo una mala experiencia en Miami (también perdió) porque su entrenador, Toni, le daba muchas indicaciones (algo que está prohibido) Y remató señalando que yo, como todo el mundo, prefiero que gane Roger Federer la final Rafa tiene una exquisita educación. Se esfuerza por no ofender a nadie, pese a su superioridad en la pista. Es respetuoso y deportivo, el primero en dar una bola buena a un rival, jamás ha roto una raqueta, ni ha tenido un palabra desgradable para nadie... Sin embargo, no quiso rehuir la provocación: ¡Vaya, haciendo amigos! A Ivan le diría que uno debe aprender a controlarse cuando se pierde. Siempre me ha parecido un tío muy majo y he tenido una buena relación con él, pero esto no ayuda a que siga siendo así. No se ha portado bien. Ha metido presión al árbitro (el portugués Carlos Ramos) para que éste me metiera presión a mí. Siempre he sacado igual, y esta vez me han pitado un aviso justo cuando he sacado más rápido que nunca. El árbitro no ha estado a la altura. Creo que me tiene manía. Se ha encarado con mi banquillo, que estaba callado, cuando el de Ljubicic no paraba de gritar Pero bueno, -prosiguió- -no quiero que haya tensión. Sé que hay mucha gente conmigo y estoy muy feliz por lo conseguido. Prefiero disfrutar del triunfo