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ABC SÁBADO 10 6 2006 91 MUNDIAL 2006 BRASIL Ronaldo pide respeto a la prensa brasileña El delantero de la canarinha rompió ayer un silencio de casi una semana para reivindicarse como el mejor goleador del campeonato- -está a sólo dos goles de la histórica marca de Muller, de 1974- -y acusar a la prensa brasileña de haberle faltado al respeto. Creo que merezco mucho más respeto por mi currículo dentro de la selección. Estoy cansado de especulaciones señaló en rueda de prensa. De este modo, se refirió a las informaciones publicadas en su país acerca de sus salidas nocturnas- ¿adónde creen que íbamos en 2002? las ampollas de la semana pasada y, especialmente, su supuesto sobrepeso, que llegó a preocupar incluso al presidente brasileño, Lula da Silva. El delantero no pudo reprimir algunos bostezos durante la sesión de entrenamiento de ayer AFP Ser negro o el fin de un veto TEXTO: DAVID ESPINAR Históricamente, Brasil evitó la presencia de jugadores negros en su selección. Hasta el Mundial de Suecia se consideKOEGNISTEIN (ALEMANIA) Echando un vistazo al elenco de brasileños que ha participado en las últimas Copas del Mundo, nadie creería que los jugadores negros son un añadido más bien reciente a la selección más laureada de los Mundiales, en la que han brillado de un modo extraordinario en casi todas sus apariciones. La relación de los futbolistas blancos con el combinado de Brasil ha sido preeminente durante muchos años. En 1921, el entonces presidente de la República, Epitafio Pessoa, ya exigió a los dirigentes del fútbol de su país una selección formada exclusivamente por blancos con el cabello liso. Ese requerimiento fue estrictamente llevado a cabo en un deporte que no contaba con demasiados adeptos en el país que hoy en día es el ejemplo a seguir en cuestiones futbolísticas. Hasta mediados del siglo XX el jugador negro era considerado como alguien a quien asaltaba la ansiedad y un terrible complejo de inferioridad. La palabra que más se identificaba con el sentir de ese colectivo era saudade algo un poco más profundo que la añoranza del idioma castellano. Por todas esas razones, y teniendo en cuenta que Brasil no es un país racista, sino clasista, los blancos dominaron la totalidad de las convocatorias. El próximo martes se producirá un hecho llamativo: Dida será el primer portero negro en una Copa del Mundo que defienda la meta de Brasil desde 1950. Se produjo una única excepción, en el estreno del Mundial de Inglaterra, en que el mulato Manga, del Botafogo, encajó los tres goles que le endosó Portugal a su ex colonia. En el siguiente encuentro dejó su puesto al meta del Santos, Gilmar. Existen versiones que apuntan a que los porteros ne- raba que les atenazaba la ansiedad y que tenían complejo de inferioridad. Todo cambió en 1958 gracias a Pelé y Ga- rrincha. Se olvidaron los prejuicios. Dida, por ejemplo, es el primer portero brasileño negro en un Mundial en 50 años Uruguay en la final de 1950, disputada en Maracaná. Se culpó al portero Barbosa de esa humillante derrota por un presunto frango (literalmente, pollo, aunque el término se aplica al fallo garrafal en el fútbol) y se le llegó a vetar la entrada en las instalaciones de la CBF. Murió hace poco, absolutamente empobrecido, deprimido y rechazado por la exigente afición brasileña. Desde ahí, sólo el ejemplo antes reseñado. Lo cierto es que no sólo afectó a los porteros. Desaparecieron los jugadores negros de la selección durante varios años y hombres como Pelé o Garrincha sólo tuvieron lugar como suplentes, hasta que en 1958 cambió la situación. Dos años antes, se incluyó a los futbolistas de color más destacados en una gira que Brasil realizó por Europa, con el fin de disputar diversos encuentros amistosos. gros nunca fueron tan buenos como los blancos, y los datos saltan a la vista: de los 92 guardametas que han defendido la portería de Brasil, sólo doce han sido negros o mulatos. De hecho, hay equipos en Brasil que nunca han tenido un meta de color. Sin embargo, ese vacío en la selección se produjo tras la derrota ante Dida hace historia en la meta de Brasil UN DEPORTE DE RICOS El fútbol en Brasil es una de las actividades más populares que se juegan en la calle. Pero estas facilidades son modernas. Desde su introducción, a cargo del descendiente de británicos Charles Miller, en 1894, y hasta mediados de los 30, fue un deporte de ricos. Las primeras alineaciones estaban formadas casi exclusivamente por anglosajones. El primer partido jugado en Brasil fue en abril de 1895 y enfrentó a los empleados de las compañías inglesas presentes en Sao Paulo, la del gas y la ferroviaria, que ganó el encuentro por 4- 2. Mundial de Suecia El rendimiento de alguno de ellos fue muy notable y fueron adquiriendo fuerza en el equipo, aunque sin ser titulares. Llegaron los días previos al Mundial de Suecia y los jugadores blancos se reunieron con el seleccionador para que olvidara los prejuicios y diera entrada a los negros. Esta iniciativa coincidió con otros aspectos, igual de importantes pero menos llamativos, dado que el fútbol brasileño se organizó mucho mejor. Todos estos esfuerzos, de gerencia y financieros, tuvieron su resultado: Brasil fue campeón del mundo por primera vez y hoy es el país más elogiado del planeta.