Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
10 6 06 TENDENCIAS El sex appeal de las segundas bodas Dicen las estadísticas que nueve de cada diez novias que se casan por lo civil van vestidas de blanco, con traje largo y como si fuesen a contraer matrimonio en una ceremonia por la Iglesia. Si tienen que prescindir de algo, el velo es el objeto elegido. Curiosamente las segundas bodas también se celebran por todo lo alto y con un supervestido. En España estos trajes representan un 30 o 40 por ciento del mercado. La mayoría son de blancos o en tonos marfil o crudos, con menos cola y un punto más sexy y más glamouroso que en el vestido de una primera boda. Y, por supuesto, mucho menos conservador. Resulta curioso este fenómeno que asemeja la indumentaria del juzgado con la de la Iglesia y que los diseñadores achacan a que el vestido de novia es un producto de belleza, no de tradición, y esta belleza ha de resaltarse donde sea. Por este motivo los modistas ya han puesto los ojos en ello. Rosa Clará sacará en octubre su colección segunda boda y Pronovias también tiene propuestas para la ocasión. El cine en trajes de novia- -al contrario de lo que sucede en las pasarelas de la moda- -no marca tendencias. Son las artistas quienes las marcan, sobre todo, en la gala de los Oscar, la mejor pasarela del mundo de la moda. Los diseñadores se pelean para que luzcan sus trajes. El escote palabra de honor, que está en todas Manuel Mota, el diseñador de Pronovias, con sus modelos al finalizar el desfile Vestido para segundas bodas, una propuesta de Pronovias las colecciones de los trajes de novia, es un reflejo de la moda de las actrices, que han seguido el 80 por ciento de las novias americanas y que está calando hondo en Europa. Pero todo depende de la edad, y a partir de ciertos años, a juicio de los diseñadores, los trajes cortos o a media pierna son la mejor arma que tiene la mujer para no pasarse. Y visto lo visto, esos clásicos y recatados vestidos de novia están cada día más a la baja. Hasta que la moda dé la vuelta. Valentino ha diseñado este modelo para Pronovias (Viene de la página anterior) no es distinto al de las religiosas porque las novias son novias y quieren verse como tales, sin renunciar un ápice a llevar el traje de su vida, aunque sea para una ceremonia civil. La marca Pronovias, líder del sector, sigue en manos de la familia Palatchi, y su presidente y fundador, Alberto Palatchi, nos insiste en que fueron ellos los primeros que ficharon a los grandes creadores, a los grandes modistas del momento, para el diseño de trajes de novias. Lo hicimos en 1973 con Pedro Rodríguez, que estuvo con nosotros tres temporadas. En 1980 fichamos al italiano Francesco Arena, y hace unos quince años, a Manuel Mota, que es ahora nuestro propio diseñador, el hombre en quien confían las mujeres (incluidas las famosas) para su traje de boda, y no sólo para primeras bodas, sino para segundas nupcias. Carmen Martínez- Bordiú llevará un traje de Manuel Mota para la gran fiesta de su boda Palatchi dice que han fichado a los grandes diseñadores más por producto que por marca. Son gentes que tienen una expresión, una tecnología y un talento únicos señala. Valentino, el rey de la moda El pasado año ficharon a Valentino, el rey de la moda- -dice- -y un genio en trajes de novia que diseña siete modelos para cada colección, que no sólo no puso ninguna pega al proyecto, sino que aceptó encantado, porque en sus tiendas no había trajes de prêt à porter y ahora sí, los que le hacemos nosotros Palatchi asegura que el se- creto del éxito es que hacen productos de alta costura pero en prêt à porter lo cual tiene la ventaja del precio. Mientras que un traje de novia de alta costura de Valentino, exclusivo y en su taller de Italia, cuesta entre 100.000 y 150.000 euros (de 16 a 25 millones de pesetas) el precio de los de Valentino para Pronovias está entre 5.000 y 12.000 euros. Lo más curioso es ver que ni ellos, los diseñadores, distinguen entre el traje prototipo que hacen y los que se realizan en los talleres de Barcelona. Todo un reto de perfección. Los confeccionamos en tejidos riquísimos y de una gran complicación, por eso resultan casi incopiables. A lo máximo, interpretables (algo que no les preocupa, pues las novias quieren el original) porque tanto las técnicas como los tejidos y la manipulación son de alta costura