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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE La actriz Maribel Verdú con un abanico de hombre Claves secretas de los abanicos Para los que están en el secreto, no es lo mismo abanicarse con la mano izquierda que con la derecha, ni rozarse la mejilla, el ojo o la frente con él entreabierto o señalar tres varillas. Puede resultar un indescifrable código de señales, pero a partir de ahora... ¡mucho cuidado en cómo se mueven los abanicos! Todo un lenguaje se despliega con ellos. He aquí una serie de claves. Conviene que las aprendan para manejarse con soltura en este terreno. -Poner el abanico cerca del corazón: estoy por ti. -Abanico cerrado sobre el ojo derecho: ¿quedamos? -Señalar el número de varillas: marca la hora de la cita. -Tocar el abanico desplegado mientras se agita: deseo estar siempre cerca de ti. -Amenazando con el abanico cerrado: no seas bocazas. -Apretar el abanico medio cerrado sobre los labios: puedes besarme. -Ocultando el oído izquierdo tras el abanico abierto: no traiciones nuestro secreto. -Escondiendo los ojos tras el abanico abierto: te quiero. -Tocando la punta del abanico con los dedos: quiero hablar contigo. -Apoyar el abanico en la mejilla derecha: sí. -Apoyando el abanico sobre la izquierda: no. -Abanicarse rápidamente: tengo novio. -Apoyar el abanico en los labios: nos vigilan. -Abrir el abanico de par en par: espérame. -Sostener el abanico abierto con la derecha delante de la cara: olvídame. -Sostener el abanico abierto con la izquierda delante de la cara: te quiero conocer. -Apoyar el abanico en el oído izquierdo: pírate. -Pasando el abanico por la palma de la mano: te odio. -Cruzando el abanico por la mejilla: te quiero. -Entregando el abanico cerrado: ¿me quieres? -Dejarlo caer varias veces al suelo: soy tuya. Nunca sin su abanico: la modelo Nieves Álvarez, la actriz francesa Catherine Deneuve, Doña Letizia, Princesa de Asturias, y la Infanta Doña Elena, cuatro seguidoras de esta tendencia y cuatro modelos diferentes uñas en las varillas; abanicos de cuatro caras, con escenas eróticas ocultas para tener siempre a mano un tema de conversación... En este punto habría que matizar algunas cosas. Merino opina que el abanico ha existido siempre (cualquier hoja de palma era suficiente para dar aire) y que lo que viene de Oriente- -se duda entre China y Japón- -es el abanico plegable. Cuenta una leyenda que a alguien, mientras observaba el vuelo de un murciélago, se le ocurrió que sus alas podrían servir como abanico e inventó uno con este sistema. Un bonito principio. parte visible de las varillas; las guardas son la primera y la última varilla que lo rematan; la espiga es la parte de la varilla que sujeta el país. Este puede ser de seda, de piel o de papel, y suele ir adornado, pintado, litografiado o decorado según las modas con distintos motivos. Es habitual que estén decorados por las dos caras de la tela y su importancia radica en que en el revés suelen llevar un detalle que sirve de firma de origen. El país principal puede estar decorado con una escena mitológica, mientras que en el revés te encuentras un tocado bretón, o un detalle de la albufera. Por eso- -continúa Maruja Merino- -a mí me interesa más que nada conocer el revés, pues da muchas pistas de lugar y fecha a la hora de catalogarlo En cuanto a los materiales de fabricación del varillaje, son infinitos. Desde los más lujosos, nácar, marfil, hueso o carey, hasta las maderas de todas clases: ébano para los abanicos de luto, peral o albaricoque para los de diario. Hay tanto trasiego de modas y artesanos, que es muy difícil catalogar los abanicos. No es difícil centrar la fecha de su fabricación, pero sí resulta complejísimo averiguar su origen, ya que los artesanos franceses se movieron por toda Europa llevándose sus técnicas y materiales. El abanico francés, muy copiado, causaba furor El valor de un abanico viene determinado en ocasiones por sus materiales, y en otras por la decoración. Una recomendación para el que quiera comenzar una colección es que lea y vea mucho y a la hora de comprar se fije en detalles como las varillas, el grabado, la pintura a mano, si llevan firma... En fin, todo un mundo hasta para los mas expertos. Para la mujer es arma de seduccion, pero para el hombre es signo indudable de sofisticación y son muchos- -cada vez más- -los que se cuentan entre su club de fanáticos. La decoración del país Todo aficionado a los modelos antiguos debe saber que tienen dos partes: el varillaje y el país (la tela) Hay que fijarse en el clavillo, el eje de metal sobre el que giran las varillas. Normalmente se adorna remachado y labrado, o rematado por un vidrio que a veces se monta imitando las piedras preciosas o va rematado con anillas, mosquetes o borlas. En el varillaje hay que detenerse en varias claves. La fuente es la Al paso de las modas afrancesadas, el abanico llegó a España. Hoy, Valencia es uno de los últimos reductos en Europa donde se fabrican abanicos con las técnicas antiguas