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ABC SÁBADO 10 6 2006 25 Abu Musab al- Zarqaui estaba aún con vida cuando fue hallado por policías iraquíes tras el bombardeo El Príncipe Carlos y Camila ven cuestionada la validez de su enlace civil por un documento oficial Al Qaida rechaza el referéndum palestino DOHA. Llamo a los palestinos a rechazar cualquier referéndum, porque Palestina no se negocia ni sale a oferta pública afirma el número dos de Al Qaida, el terrorista egipcio Ayman al- Zawahri, en una cinta de vídeo- -en la imagen- -emitida ayer por la cadena de televisión qatarí Al Yasira. En la grabación, sin duda anterior a la muerte de Abu Musab al- Zarqaui, el lugarteniente de Bin Laden califica al terrorista jordano de héroe del islam en Irak AFP JAMAL ABU SAMHADANA Jefe de la nueva Policía de Hamás No dormía dos veces en la misma cama TEXTO J. CIERCO FOTO REUTERS REUTERS Cisjordania, en los que también morirán inocentes, y mujeres, y niños, de otra religión, pero seres humanos también inocentes, como éstos, y aquellos. Y entonces habrá otros entierros, y otros funerales convertidos en procesiones, con odio, ira, dolor, y sed de venganza. Día de playa y muerte en Gaza. Una muerte que casi siempre viaja por aquí en vagones de tercera, sin más compañía que su guadaña afilada, que nunca mira de frente, tampoco a los ojos, que ha elegido como residencia permanente esta convulsa tierra en la que todos se empeñan en acogerla con los brazos abiertos, con los kalashnikov cargados; con los cohetes Qassam preparados; con la artillería pesada engrasada; con los navíos de guerra en alta mar; con los aviones de combate en altos cielos; con los cinturones alrededor de los suicidas; con los carros Merkava de permanente paseo por el filo de la navaja. Día de playa en Gaza. JERUSALÉN. Tenía muchos enemigos, todos de la misma religión: la judía. Su vida pasaba por la muerte de cuantos más israelíes mejor. Así llegó a mandar la nueva Policía de Hamás. Así le llegó su hora. Jamal Abu Samhadana siempre se movía solo. En la oscuridad. En coches viejos, sin llamar la atención. Nunca dormía dos noches seguidas en la misma cama, bajo el mismo techo. Nunca rezaba dos veces seguidas en la misma mezquita. Se sabía en el punto de mira de Israel desde los años 80. De hecho huyó a Alemania en esa época, de donde sólo regresaría en 1994 tras los acuerdos de Oslo y la creación de la Autoridad Nacional Palestina. Sabía que tarde o temprano le llegaría su hora. Ayer le lloraron miles de palestinos, que le acompañaron hasta su tumba de Gaza. Ayer lloraron su muerte miles de israelíes pero de alegría. Por sólo unos minutos, murió el mismo día que el architerrorista jordano Abu Musab al- Zarqaui, al que decía admirar por su determinación para luchar contra la ocupación soviética, en Afganistán, y norteamericana, en Irak. Él luchaba, así se justificaba al menos, contra la ocupación israelí de Gaza y Cisjordania. Lo hizo durante muchos años, en los que se labró un currículum de muerte y destrucción que le auparía a la postre al frente de los Comités de Resistencia Popular, que creó al comienzo de la segunda Intifada, en septiembre de 2000, y a la dirección general del Ministerio del Interior y de Seguridad Nacional bajo el Gobierno de Hamás, grupo al que nunca perte- neció pero del que en los últimos meses estaba algo más que cercano. Su último logro, hacerse cargo de la nueva Policía de los fundamentalistas islámicos, conocida como los 3.000 hombres barbudos de negro En la lista negra Su nombramiento, hace dos meses, provocó una de las primeras crisis en la imposible cohabitación entre Ismail Haniyeh y Mahmud Abbas. Israel lo advirtió entonces: No porque sea jefe de una policía o director general de un ministerio deja de estar en nuestra lista negra Era el quinto de los milicianos más busca- dos por el Tsahal Tel Aviv cumplió en la noche del jueves su amenaza. Jamal Abu Samhadana, de 45 años de edad, casado, con cinco hijos, miembro de uno de los clanes más poderosos de Rafah, al norte de la Franja mediterránea, ha traficado con armas en la frontera entre Egipto y Gaza; ha ordenado el lanzamiento de cohetes Qassam contra el sur de Israel; ha trazado rutas imposibles para tratar de enviar suicidas al otro lado de la valla electrificada, pero, sobre todo, ha planeado y ejecutado un buen número de atentados y ataques contra soldados y colonos judíos asentados en Gaza y también contra ilustres visitantes norteamericanos. Diseñó el atentado que costó la vida nada más entrar en la Franja a tres funcionarios de la Embajada de Estados Unidos (con una bomba junto a la carretera) y estuvo detrás de ataques tan dantescos como los que mataron en mayo de 2004 a Tali Hatuel, mujer embarazada, y a sus cuatro hijas; o como los que se cebaron con un autobús escolar en Kfar Darom en el que murieron dos niños. No es de extrañar que, con estas credenciales, Israel, que no quiso confirmar si la operación del jueves fue un asesinato selectivo o Samhadana murió por estar en el campo de entrenamiento de las milicias atacado, celebrara su desaparición con declaraciones tan contundentes como las del ministro de Seguridad Interior, Avi Dijter, antiguo jefe del Mosad: Era un asesino a sueldo de Hamás, sin más interés que el económico. Por eso había que acabar con él cuanto antes Así fue.