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ABC VIERNES 9 6 2006 Cultura 69 Más de tres mil recuerdos Con Javier Bardem Robert de Niro regala su archivo personal a la Universidad de Texas El actor Robert De Niro ha regalado una gran parte del atrezzo y del vestuario empleado en sus películas a los estudiantes de cine de la Universidad de Texas. Según medios estadounidenses, la colección está integrada por más de 3. 000 recuerdos del actor de 62 años. Entre ellos se encuentran guiones y material fotográfico de películas como Toro salvaje o Taxi Driver Woody Harrelson y Tommy Lee Jones, en el nuevo filme de los Coen Los hermanos Ethan y Joel Coen, el dúo de directores de culto en EE. UU. sumaron a los actores Woody Harrelson y Tommy Lee Jones (en la imagen) al elenco de un western en el que ya estaba confirmado Javier Bardem, según la revista Variety. El filme, ambientado en los años ochenta y titulado No country for old men se basa en un libro de Cormac McCarthy y el rodaje se realizará en Texas. The king El asesinato de Richard Nixon El nuevo ángel exterminador EE. UU, 2005. 109 min. Director: James Marsh Actores: G. García Bernal, W. Hurt, P. James JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Nadie toca fondo como Sean Penn Estados Unidos Director: Niels Mueller Intérpretes: Sean Penn, Naomi Wats, Don Cheadle E. RODRÍGUEZ MARCHANTE H ay gente especialista en meterse en los rincones más profundos, aunque sean almas oscuras y ocultas, para extraer las maldades de cada materia, de cada persona. Esto lo hace bien James Marsh, con crudeza, con silencios que gritan y con atmósferas pesadas que te hablan y no te dicen nada bueno. Toca Marsh varios palos, y todos los rompe: la religión, la mentira, los amores perversos y retorcidos por las circunstancias, el diablo que anida en cada persona, sin saber siquiera que están ahí incubando maldad, la familia y su quebradiza esencia... No es fácil picar aquí y allá y resultar verosímil. Es por eso que Marsh se apoya en pesos pesados, y para pesos pesados no hay nadie mejor que William Hurt, uno de los grandes actores de la escena actual. El único actor norteamericano que parece inglés (probablemente por su dilatada trayectoria inicial en el teatro) un valor sólido e infalible que retrata sin amaños y con profundidad a ese hombre acosado por los demonios de su pasado que intenta salvarse del abismo con una fe tan denodada como inútil. Y García Bernal, que ya se sabe que posee varias vidas en su interior, una de ellas capaz de captar a ese ángel exterminador de nuevo cuño, el Terence Stamp de aquel malvado Teorema que Pasolini trazó con geniales brochazos de moral destructora. Aquí, Marsh habla de ese bastardo que vuelve a sus orígenes buscando amor y se va dejando un reguero de destrucción como quien no quiere la cosa, con la naturalidad del enajenado sin serlo, o peor, sin parecerlo. La sensación de un hombre- demonio que irá dejando terror y desgracia allá por donde pase, con tanta sencillez que da miedo pensar en que mundo vivimos. E xisten mil modos de contar una triste historia, de acercarse a la vida de un don nadie, de un ser tan superfluo que su paso por el mundo sólo adquirió algo de importancia cuando lo abandonó, o sea, al palmar. El primerizo Niels Mueller elige, de los mil modos para abordar a ese personaje, el más deprimente, el que nos aboca a su tragedia y subraya detenidamente cada una de las causas que produjeron su desmoronamiento como persona. Chaplin, o Keaton, han sabido retratar ese drama mediante grandes dosis de comicidad. Aquí el motor es otro; tan otro, que el resultado es una película poco recomendable para gentes en una primera fase de depresión. Se advierte que está basada en una historia real, la de un tal Samuel Bicke, nadie, que en 1974 se volvió majara y trató (en realidad, ni eso) de asesinar al presidente Nixon; aunque no es esa realidad la que cuenta la película, sino todo el estado de sitio (mental) en el que se encontraba ese hombre, su relación con su ex mujer y sus hijos; con el trabajo de vendedor de muebles de oficina y con sus jefes; su relación con los demás y con la vida que le Sean Penn protagoniza El asesinato de Richard Nixon arrincona... Toda la película es, en realidad, ese personaje, o lo que es lo mismo: toda la película es Sean Penn, que se mete en uno de esos papeles que él borda, entre bueno y malo, entre majara y lúcido, entre ingenuo y caradura, uno de esos tipos que hablan de la honestidad y de la comprensión de los demás mientras que con una mano espachurran un pollito recién nacido... En todo caso, entre Sean Penn y el director hacen un buen retrato (desolador) de la cuesta abajo, y tienen la virtud o el buen gusto de no enfocar su historia en el tramo final, la anécdota de una vida inexistente. También salen, poco y bien, Naomi Wats y Don Cheadle. Y te ofrece un par de buenos consejos para ser el mejor vendedor del mundo, como Nixon. Diario de un ejecutivo agresivo Se busca una sinergia. Urge EE. UU. 95 m. Director: Mike Binder Intérpretes: Ben Affleck, Rebecca Romjin JAVIER CORTIJO an suelto y oxigenado le vimos anunciando sprays sobaqueros que pensábamos que Ben Affleck había entrado en una definitiva etapa de madurez interpretativa (aunque la proeza de promocionar champús llevando peluquín no la supera ni Laurence Olivier) en T la que un filme como éste parecía un definitivo espaldarazo hacia su justo reconocimiento. Lo mismo se puede decir del director Mike Binder, que tras una asombrosa ristra de estupideces Blankman The Sex Monster rodó el año pasado Más allá del odio que tenía su aquél. Ahora, ambos mozos se despachan con esta última muestra de cine cataclista- empresarial, medianamente revitalizado por In Good Company Así, Affleck encarna a un agente de Hollywood al que le van creciendo los enanos paulatinamente: su mujer le hace el ahí te quedas con su mejor cliente, una periodista intenta airearle los trapos sucios, no tienen el modelo de berlina que le mola... lo normal en estos ámbitos. Como nuestra selección (sí, otra vez) el principal escollo de Man about Town (su título original) es la imposibilidad de encontrar una virtuosa línea media entre el drama, la comedia y la tragedia, sinergia poco menos que quimérica en la ficción, quizá porque en la vida real se da a cada paso. Como si fuera la segunda película comercialoide de un ex indie de culto (o la cuarta, en el caso de Tom DiCillo) Binder sólo atina con aciertos aislados y siempre en el tono cómico (ver el tramo final, tontorrón aunque con aire slapstick) Pero cualquier episodio de El séquito sin ir más lejos, deja tirada a esta tortuga donde ni siquiera brilla la liebre- liendre del personaje de John Cleese. En fin Ben, que hay un spot de hilo dental esperando dueño.