Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
58 Sociedad VIERNES 9 6 2006 ABC Ciencia En la actualidad, el Consejo invierte en las distintas comunidades autónomas casi tanto como esas mismas comunidades para financiar la investigación vestigadora, como los organismos públicos de investigación, que son instrumentos perfectos para que el gobierno central ejecute una política de apoyo a la investigación, colaborando con las universidades. Este puede ser un instrumento fantástico de vertebración de la investigación. -Para eso cambia el Consejo su estructura... -En eso estamos. Hemos luchado durante años para transformarlo en un instrumento que sea ágil, eficaz y capaz de identificar esos nichos de colaboración con las comunidades autónomas para que, entre todos, hagamos de España la California de Europa. -Usted ha subrayado más de una vez la necesidad de descentralizar los institutos de investigación... -Absolutamente. Todas las actuaciones iniciadas, y las que vengan, están dirigidas, en gran medida, a colaborar con las comunidades autónomas y las universidades. Sirva decir que los presupuestos del Consejo en Cataluña en 2006 son 115 millones de euros, y otros 250 en la comunidad de Madrid. Es decir, que el Consejo invierte en las distintas comunidades casi tanto como esas mismas comunidades para financiar la investigación. ¿Haría falta, también, más colaboración con el sector privado? -Sí, el sector privado es el responsable de la generación de riqueza. Y en nuestras relaciones con él hemos sido hasta ahora altamente ineficientes. Pero ahora vamos a transformar la Oficina de Transferencia de Tecnología en una empresa. Y este hecho facilitará el diálogo con otras empresas. ¿Para qué traer científicos de fuera cuando los que tenemos aquí se quejan de que no pueden trabajar? -Es verdad que necesitamos incorporar más científicos, y eso parece estar en contradicción con el hecho de que tenemos ramones y cajales cuyos contratos terminan y no se incorporan a las plantillas del Consejo. Sin embargo, tal contradicción no existe realmente. Los investigadores que el sistema español necesita tienen que cumplir unos mínimos requisitos de calidad para ser incorporados al sistema, los mismos que tiene que cumplir cualquier persona que quiera incorporarse al sistema público de investigación. Y con respecto a los ramones y cajales tengo que decir que en el Consejo ya hemos incorporado a un número mayor de ellos de los que se habían presupuestado. -Pero ha habido más contratos... -Hemos incorporado también a jóvenes que no tenían contrato Ramón y Cajal, pero que estaban trabajando en el extranjero y en las pruebas de evaluación demostraron estar mejor capacitados que los ramones y cajales CARLOS MARTÍNEZ Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) España necesita incorporar 60.000 nuevos científicos antes de 2010 El presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas explica en esta entrevista cuáles serán las prioridades del Consejo después de su inminente transformación en una agencia. Un nuevo organismo para gestionar la Ciencia en España TEXTO: JOSÉ MANUEL NIEVES FOTO: JAIME GARCÍA ¿Qué se ha hecho por la Ciencia en España en los últimos dos años? -Bastantes cosas. Primero, incrementar en un 25 %lo s presupuestos de I+ D +I. Segundo, una serie de reformas que permitan un uso más eficaz de los recursos científicos. Para eso se hizo el Plan de Reformas. Y tercero, elaborar el Programa Ingenio 2010, cuyo principal objetivo es lograr que el 2 del PIB se dedique a la investigación. ¿Cuándo empezará a funcionar el nuevo CSIC? -Depende de la Ley de Agencias, que está aprobada ya por el Parlamento y en curso en el Senado. Esperamos que pueda estar plenamente vigente en 2007 con la transformación del Consejo en una agencia. Hemos elaborado, además, planes estratégicos concretos para cada uno de nuestros 117 institutos. Planes que han sido, en todos los casos, evaluados por comités internacionales, independientes del Consejo. Ellos nos han señalado los errores, las dificultades de cada plan y las mejoras necesarias. Se han movilizado 22 comités, implicando casi a 600 científicos internacionales en la evaluación. ¿Por qué era necesario convertir el CSIC en una agencia? -Porque nuestro sistema es especialmente burocrático, excesivamente legislador y por tanto necesitábamos fle- xibilizar, como sucede en el resto del mundo, la actividad científica. ¿Qué vendrá después? -Sin duda, hay dos grandes retos que nos quedan una vez se haya implementado la Ley de Agencias. El primero es la internalización de nuestros investigadores y el segundo, la necesidad de una carrera universitaria de investigación. ¿Se refiere a solucionar la actual carencia de científicos? -Sí. España necesita incorporar 50 ó 60.000 científicos de aquí a 2010 y España no tiene, ni va a tener en ese plazo, 60.000 científicos, una buena parte de los cuales, además, deberá incorporarse al sector productivo, y no todos a la administración. Eso implica abrir, necesariamente, las puertas a la contratación de científicos internacionales. ¿Y en cuanto a crear una carrera El número de científicos en España está un 35 por debajo de la media de la Unión Europea. Además, la mayor parte de esos científicos están en la Universidad específica para investigadores? -Es una necesidad que, además, está en el programa electoral del Partido Socialista. Tenemos ya un borrador de la carrera investigadora, que refleja sus necesidades y características. Esperamos incorporarla con la Ley de Agencias. Si no, habrá que hacerlo a través de otros instrumentos legales. -Volviendo al número de científicos, la otra cara de la moneda sería una mayor presencia de españoles organismos internacionales... -Absolutamente. La comunidad científica española debe participar más internacionalmente. Con frecuencia se atribuye al Gobierno la culpa de la fuga de cerebros. Yo creo que, por desgracia, tenemos pocos cerebros, y que es bueno que investigadores españoles ocupen puestos importantes en la ciencia internacional. ¿Y por qué no es así? -En primer lugar porque tenemos pocos científicos. El número de científicos por mil habitantes en España está alrededor de 5,5, lo que es un 35 %i nferior a la media europea. Tenemos menos científicos que el resto del mundo occidental. Lo segundo es que la mayor parte de esos científicos están en la Universidad y creo que hay que fortalecer también otros instrumentos diferentes para fortalecer la actividad in-