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38 Internacional VIERNES 9 6 2006 ABC El apoyo de la CIA a los clanes armados somalíes, clave de la ofensiva islamista La política de ayuda a los señores de la guerra le habría estallado a Washington en las manos MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Mientras las milicias islámicas tomaban esta semana las principales ciudades de Somalia, aquéllas voces en el Gobierno de EE. UU. Varios señores de la guerra en un mitin ayer en Mogadiscio REUTERS que habían sido apartadas por criticar la política de financiar a los señores de la guerra rompían el silencio. Francamente, esto nos ha explotado en la cara decía al diario the New York Times John Prendergast, del Grupo de Crisis Internacional. Las fuentes oficiales que consintieron hablar con el diario lo hicieron de forma anónima, porque los pagos que la CIA ha estado haciendo a los señores de la guerra son material clasificado que viola el embargo internacional de armas impuesto por la ONU al país africano. Con la excusa de combatir el terrorismo, en los últimos cinco años la CIA ha inyectado dinero, armas e información confidencial a estos grupos seculares para que capturasen o asesinasen a los sospechosos de terrorismo. Su creciente poder es la principal causa que encuentran los expertos para el resurgimiento de los grupos islámicos que desde febrero combaten para recuperar el gobierno. Esta semana han caído Mogadiscio y Balad, mientras que los habitantes de ciudades como Jowhar huían ayer del baño de sangre que se espera en esta batalla. Estrategia peligrosa Los grupos islámicos dicen tener preparado su propio Gobierno para imponer la sharía en el país y no anticipan ninguna colaboración con el Gobierno interino que intentaba desesperadamente afianzar su poder. Su presidente, Abdullahi Yusuf, criticó el mes pasado el apoyo de EE. UU. a los señores de la guerra La estrategia de entregar maletines con hasta cien mil dólares al mes para matar terroristas sólo servía, en su opinión, que se ha demostrado cierta, para alentar las luchas internas y debilitar aún más al nuevo Gobierno. Según el rotativo neoyorquino, la CIA llevaba a cabo estas operaciones encubiertas e ilegales desde la embajada de EE. UU. en Nairobi (Kenia) a donde viajó recientemente el director de la CIA, Porter Gross, antes de su dimisión. Los funcionarios estadounidenses de la central de la CIA para África viajaban a Somalia de forma clandestina en avionetas privadas que aterrizaban en pistas custodiadas por los señores de la guerra Estados Unidos tuvo que abandonar Somalia en 1994 tras una humillante derrota cuerpo a cuerpo en las calles de Mogadiscio que costó la vida a 18 soldados estadounidenses en un solo día, como recreó la película Black Hawk Down El temor a necesitar un nuevo envío de hombres habría alentado esta nueva política fallida que muchos extienden a otros países de África y Oriente Próximo.