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ABC VIERNES 9 6 2006 Internacional 35 El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, habló ayer sobre seguridad en Francia EPA Sarkozy descarta su salida del Gobierno a corto plazo para lanzarse a la campaña presidencial La socialista Ségolène Royal es la candidata mejor situada en los sondeos en Francia presentación del balance de su trabajo personal, el ministro del Interior atacó al PS y dejó en suspenso las especulaciones sobre una posible crisis interna JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Nicolas Sarkozy descarta su salida del Gobierno a corto plazo, y prefiere afrontar sus primeras escaramuzas con Ségolène Royal, la líder socialista mejor situada en los sondeos, desde su plataforma nada desdeñable del Ministerio del Interior, avanzando sus peones en materia de seguridad. Mientras los jueces prosiguen la instrucción del escándalo Clearstream, y los elefantes socialistas- -la vieja guardia del PS- -intentan frenar la ascensión espectacular de Royal en los sondeos, Sarkozy estima que nadie comprendería que abandonase el trabajo que me ha sido encomendado para embarcarme prematuramente en una campaña presidencial que no ha comenzado oficialmente Los consejeros de Sarkozy están divididos entre partidarios y adversarios de su salida rápida o tardía. El ministro del Interior anunció ayer que, en principio, tal decisión solo se planteará a primeros del año que viene A la espera de acontecimientos de fondo, Sarkozy ocupa la escena política en el terreno que le es más favorable: la seguridad interior. El ministro del Inteb En la rior informa, acusa, maniobra, polemiza y proyecta su política hacia 2007. Sarkozy presentó ayer un cumplido balance de su trabajo personal, lanzando flechas envenenadas contra el PS y su candidata. Afirmó que la criminalidad creció un 14.5 durante el quinquenio socialista de 1998 a 2002. Contra Royal: ¿Con qué mayoría parlamentaria piensa imponer el recurso al ejército para controlar a los jóvenes delincuentes? Como me alegro que la señora Royal haga suyas algunas de mis proposiciones. Le deseo mucha suerte para intentar convencer a sus amigos del PS y conseguir que también ellos cambien Sarkozy dejó en suspenso todas las especulaciones sobre una posible crisis de gobierno, que muchos consideran inevitable. Sin embargo, la lejanía palmaria de las próximas presidenciales, el mes de mayo del 2007, aconseja prudencia a todos los protagonistas, implicados en bizantinas batallas. Sarkozy está condenado a cohabitar con Villepin, primer ministro, el más íntimo de sus enemigos. Ségolène está condenada a combatir la sorda hostilidad de los elefantes socialistas. Los sondeos sugieren una polarización muy temprana y brutal entre ambos personajes, presentados como los únicos candidatos que pueden dar la victoria final a su propio bando. Sin embargo, a nadie se le oculta que la extrema derecha continuará siendo la temible incógnita que puede desbaratar todos los escenarios teóricos.