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30 Internacional VIERNES 9 6 2006 ABC La ex presidenta irlandesa Mary Robinson, Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales El jurado reconoce sus esfuerzos por unas relaciones internacionales humanistas b Robinson manifesta a ABC que se siente muy honrada por un premio que mira hacia el futuro en una España moderna y que honra los derechos humanos EMILI J. BLASCO MERCEDES GALLEGO CORRESPONSALES LONDRES NUEVA YORK. Una irlandesa, primera presidenta de su país (1990- 1997) y actualmente impulsora del proyecto internacional Iniciativa para una Globalización Ética, fue galardonada ayer con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Mary Robinson, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, fue elegida por el jurado en reconocimiento a sus esfuerzos por unas relaciones internacionales equilibradas y humanistas Robinson, según el acta del premio, desde una posición universitaria relevante y comprometida con los más nobles valores de nuestra cultura, viene dedicando su intensa vida a la lucha por la superación de los obstáculos que impiden a muchos el efectivo disfrute de los derechos humanos El reconocimiento destaca su contribución al logro de unas relaciones internacionales equilibradas y a la introducción de principios humanistas en el mundo globalizado de nuestro tiempo, ofreciendo su voz valiente y de amplias resonancias, a quienes no la tienen La concesión del Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales a Robinson tuvo su eco en Irlanda, donde su presidencia es recordada por su expreso compromiso moral con la causa de los derechos humanos. A esa fibra moral se refería expresamente el fallo del premio, que fue leído en Oviedo por Manuel Fraga, presidente del jurado. Fraga resaltó la importancia del comportamiento ético en los campos de la política y del trabajo intelectual y subrayó la tenaz contribución de la galardonada para hacer realidad un mundo libre y sin fronteras libres Mary Robinson, en la sede de la ONU en Ginebra, durante su etapa como Alto Comisionado para los Derechos Humanos AP MARY ROBINSON Ex presidenta de Irlanda La fuerza de la convicción JOSÉ MANUEL COSTA Guantánamo Nada más conocer el fallo, la política irlandesa y vicepresidenta del Club de Madrid, declaró por teléfono a ABC que se siente muy honrada por un premio que mira hacia el futuro en una España moderna, que honra los derechos humanos que yo ahora intento atraer hacia la globalización. Este galardón me anima y me da energías para seguir adelante Robinson, que defiende el acceso de las organizaciones humanitarias a los presos de Guatánamo, considera que los Gobiernos europeos implicados en los transportes de presos por parte de Estados Unidos deben ser criticados por la sociedad civil, por los parlamentos y la opinión pública de cada país MADRID. De cuando en cuando surge en la vida pública algún personaje que logra elevar por sí solo la maltrecha reputación de la clase política internacional. Es cierto que estos personajes suelen ser presidentes sin demasiado poder ejecutivo, pero al menos la existencia de un Sandro Pertini, de un Richard von Weizsäcker o de una Mary Robinson es una nota de esperanza. Mary Therese Winifred Bourke (Ballina, Condado de Mayo, 1944) debiera haber sido una profesional normal y corriente en la tierra de sus ancestros, normandos llegados a ese rincón de la isla allá por el siglo XIII. Ya hubiera sido bastante para una mujer en la Irlanda rural de la posguerra, pero mostraría pronto que no estaba dispuesta a seguir las sendas trilladas al decidirse a estudiar en el prestigioso pero protestante Trinity College de Dublín, algo prohibido a sus fieles por la jerarquía católica local. Mary logró una dispensa. Poco después de finalizar sus estudios de Leyes le fue ofrecido un puesto en el mismo College y de hecho allí comenzó su carrera política, al ser elegida como uno de los tres miembros por el Trinity en el Senado de Dublín. Estos puestos parlamentarios solían tener un carácter honorario, pero no para Mary Robinson. Que una mujer saliera a defender cosas tan de cajón como abolir la ley que exigía de las mujeres el abandono de cualquier puesto público tras ser madres, el derecho a que las mujeres pudieran participar en jurados o el derecho a la adquisición legal de anticonceptivos, sonaban muy raros en la Irlanda de los años 70. Tan raros parecían que cuando Robinson trató de introducir un primer proyecto de ley sobre anticonceptivos, no encontró un solo compañero del Senado que secundase su propuesta. En el Partido Laborista La joven luchadora se enrolaría luego en el Partido Laborista, del que se despediría años más tarde en protesta por los Acuerdos Anglo- Irlandeses de 1985. Y no porque fuera en detrimento de las reivindicaciones católico- republicanas, sino porque no se había consultado a los protestantes- unionistas del Ulster. Su llegada a la Presidencia se debió a serios accidentes políticos de los candidatos de los dos grandes partidos irlandeses, el Fine Gael y el Fianna Fáil. Con o sin favores de sus oponentes, Robinson había hecho un gran trabajo, explicando de cerca a los ciudadanos en qué debía consistir la Presidencia en nuestros días. Durante su estancia en la residencia de Áras an Uachtaráin, Robinson, que ya había roto bastantes tabúes, siguió haciéndolo con entrevistas históricas con la Reina de Inglaterra, tremendamente polémicas con Gerry Adams y casi igual de controvertidas con los protestantes unionistas o con el Dalai Lama... No obstante y ser todo lo anterior ya impresionante para un cargo antes de ella casi clandestino y pese a convertirse en una de las figuras más populares de la República (93 por ciento de aceptación) Mary Robinson decidió dejar el cargo en 1997 para ocupar el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Durante esa etapa visitó el Tíbet en 1998, criticó la pena de muerte en Estados Unidos o presidió en 2001 la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial y la Xenofobia en África del Sur. Tras esta gran reunión, regresó a una vida privada que no había tenido durante casi treinta años.