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ABC VIERNES 9 6 2006 Internacional 29 PASCAL BONIFACE Presidente del Instituto francés de Relaciones Internacionales y Estratégicas El fútbol es el primer imperio universal PARÍS. Retomando el análisis de su ensayo Football et Mondialisation publicado en mayo, el geoestratega subraya la función unificadora de las competiciones entre selecciones nacionales, especialmente de la Copa del Mundo. ¿Cómo es que un estratega de las relaciones internacionales se interesa por el fútbol? -Siempre he considerado una pena el desprecio de numerosos intelectuales respecto a los asuntos deportivos, y del fútbol en particular. En las universidades británicas se celebra el esfuerzo físico, en vez de considerarlo una flaqueza del pensamiento. En los países latinos se han puesto de acuerdo en abordarlo con una proximidad benévola. Desde un punto de vista teórico, he querido aplicar los parámetros de mi especialidad, la geopolítica, para explicar los asuntos del fútbol. ¿Compara el fútbol con los grandes imperios universales? -Es una broma, pero también una realidad. Con respecto al debate estratégico, el fútbol es un ejemplo entretenido, pero ante todo, muy significativo. Si los ingleses hubiesen pretendido imponer su práctica a la fuerza, no habría adquirido la popularidad de que disfruta hoy. En cierto modo el fútbol es el primer imperio universal. Su proyección es mayor de la que tuvo el imperio romano o de la que pueda llegar a tener Estados Unidos. Su control sobre el mundo se ha instaurado con el visto bueno de las poblaciones. ¿Qué impacto tiene la Copa del Mundo en la vida internacional? -A escala global, no hay nada tan unificador como la Copa del Mundo. Es sin lugar a dudas el evento más mediatizado del planeta. Al mismo tiempo que todo el mundo deplora, o por lo menos comprueba, que la globalización diluye las identidades nacionales, el fútbol ayuda a recrearlas. Las poblaciones se unen detrás de su selección para hacer de esta competición un momento de gran afirmación nacional. El mundial es la globalización sin los efectos diluyentes. ¿En qué medida es importante la afiliación de un país a la federación internacional (FIFA) -Para los Estados reconocidos esta adhesión se da por sentada. Es importante para los que acaban de conseguir la independencia, los que desean conseguirla o para aquellos cuyo reconocimiento internacional es conflictivo, por ejemplo, Taiwán. La afiliación a la FIFA ofrece un elemento de soberanía inmediatamente reconocible. Para las poblaciones, frágiles o amenazadas, el hecho de contar con un equipo de fútbol es una señal de existencia, mucho más tangible que una embajada en una institución internacional. -Visto el fuerte sentimiento de enfrentamiento que suscita, ¿este de- A unas horas del comienzo del Mundial de Alemania, foco de la atención mundial durante un mes, el politólogo analiza las paradojas geoestratégicas del planeta del balón CYRILLE HADDOUCHE CAJA DE RESONANCIA El mundial de Argentina centró la atención de los periodistas extranjeros en los excesos del régimen GLOBALIZACIÓN El mundial en el fondo es la globalización sin los efectos diluyentes inherentes a ella SOBERANÍA La afiliación a la FIFA ofrece un elemento de soberanía inmediatamente reconocible XENOFOBIA Son más los ejemplos en los que sirve de fermento para la lucha contra el racismo porte también podría ser manipulado con fines políticos? -Siempre existe un riesgo de manipulación. Se puede estudiar el caso de Croacia, por ejemplo. En 1998, el régimen de Tudjman usó los éxitos del equipo nacional (tercero en la Copa del Mundo de Francia) para reafirmar la identidad croata con respecto a la serbia. Pero sería incorrecto considerar el fútbol un método de opresión de las poblaciones. No es útil únicamente para los intereses de los regímenes ya establecidos. En algunos casos, el apoyo a un equipo de fútbol puede ser una manera de criticar un poder existente. -Ciertos regímenes autoritarios han intentado utilizar el fútbol... -Es cierto que en la década de los sesenta, las victorias de Brasil eclipsaron el régimen militar. Hoy en día ya no sería posible. En nuestras sociedades se difunde la información con demasiada rapidez. Un régimen dictatorial que intentase aprovecharse de los éxitos de su equipo vería cómo le pasaría exactamente lo contrario. En rela- ción con esto, es significativo el ejemplo de la Copa del Mundo de 1978 en Argentina. El torneo no ayudó a la Junta. Al contrario, contribuyó a centrar la atención de los periodistas extranjeros en los excesos del régimen. Debido a este aumento de la visibilidad, la dictadura argentina fue denunciada más sistemáticamente que otros gobiernos autoritarios de la época. Un equipo de fútbol puede difundir una imagen positiva de un país, pero los resultados deportivos nunca disimulan los aspectos oscuros de un régimen dictatorial. ¿No lleva el fútbol las semillas del repliegue en una identidad? -Una sociedad sin identidad, como poco, daría miedo. Lo esencial es saber si el sentimiento de pertenencia es percibido como una fuente legítima de orgullo o como una fuente de antagonismo hacia los demás. La afirmación de la identidad es necesaria y bienvenida a condición de que no se transforme en odio hacia las demás identidades. El partido sirve para canalizar las oposiciones acotándolas en un campo delimitado, el de fútbol. ¿La xenofobia se multiplica en los estadios europeos? -En el fútbol hay racismo. Es un hecho. Pero no por ello se le puede acusar de haberlo inventado. ¿Cómo se puede considerar que el fútbol va a ser inmune al virus del racismo, cuando sabemos que nuestras sociedades están contaminadas por este problema? ¿Es el fútbol un factor agravante, un vector de propagación de esta plaga? Me parecen más numerosos los ejemplos en los que sirve de fermento para la lucha contra el racismo. En el deporte, se aprende a convivir con los demás. ¿Cómo analiza el pulso entre los clubes y la FIFA sobre la cuestión del gobierno mundial del fútbol? -Es muy parecido a lo que se puede observar en las relaciones de fuerza estratégicas. Vivimos en un mundo liberal donde el peso del dinero es cada vez mayor. Naturalmente, el fútbol se ve afectado por esta realidad. En el mundo del fútbol se libra una batalla entre los clubes profesionales, entre estos y las federaciones nacionales e internacionales, entre los patrocinadores y las televisiones, que son las que alimentan la maquinaria. En última instancia, es el público el que tiene el poder de decidir. -Pregunta de actualidad: ¿debe Irán participar en el Mundial? -Irán es causa de preocupación para la comunidad internacional debido a las declaraciones de su presidente, que quiere borrar a Israel de la faz de la tierra, y de las dudas sobre su programa nuclear. Afortunadamente, el presidente Mahmoud Ahmadineyad no irá a Alemania, evitándole a todo el mundo un rompecabezas diplomático. Eda Le Figaro