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ABC VIERNES 9 6 2006 27 Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda, premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales El Gobierno iraní defrauda las expectativas de diálogo al continuar su programa de enriquecimiento de uranio La red de Bin Laden confirmó la muerte de su emir en Irak, que será reemplazado posiblemente por el egipcio Al- Masri Los precios del petróleo abren a la baja, confiados en un alivio de la violencia comparadas con las del cadáver, lo que permitió confirmar la identidad de Abu Musab al- Zarqaui. La detención el mes pasado en Jordania de un lugarteniente de la rama iraquí de Al Qaida, el iraquí Ziad Jalaf alKarbuli, fue crucial para la eliminación de Al- Zarqaui, explicó la fuente jordana. Por otra parte, los precios del petróleo abrieron a la baja ayer en Nueva York, tras el anuncio de la muerte del jefe de Al Qaida en Irak, que permite esperar una cierta calma en ese país, importante productor de crudo. En Nueva York, el barril de light sweet crude para entrega en julio bajó la barrera de los 70 dólares, perdiendo 1,07 dólares hasta los 69,75 dólares. Tras la muerte de Al- Zarqaui, el líder de Al Qaida, Osama bin Laden, y su brazo derecho, el egipcio Ayman alZawahri, siguen siendo los terroristas más buscados por Estados Unidos y por sus aliados. La principal hipótesis es que Bin Laden y Al- Zawahri estarían escondidos en las regiones montañosas que separan Afganistán y Pakistán. Esta frontera atraviesa las regiones pashtunes, pobladas por tribus autónomas que constituyeron uno de los apoyos del régimen talibán que gobernó Afganistán entre 1996 y 2001. Estas tribus, de corriente suní y muy conservadoras, siguen un código de honor que les obliga a ofrecer hospitalidad a los fugitivos. Sin embargo, algunos expertos, en Pakistán y en París, dudan de esta versión, y consideran que es imposible que fugitivos tan importantes como Bin Laden puedan pasar inadvertidas o no ser traicionados. Nacido hace casi 40 años en la ciudad más pobre de Jordania, Ahmed Nazal al- Jalaydeh (verdadero nombre de Al Zarqaui) quiso pero no pudo acabar con el reino hachemí Zarqa no llora a su fantasma JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Zarqa era ayer en la distancia la misma ciudad sucia, fea y pobre de siempre. La noticia de la muerte de su menos ilustre vecino resbaló por los canalillos de tierra rumbo a los desagües llenos de desperdicios sin que se derramaran lágrimas de esas que Ahmed Nazal alJalaydeh (verdadero nombre de Abu Musab al- Zarqaui) solía dejar escapar cuando recitaba de memoria el Corán en la prisión de Suaqa. Nacido hace casi 40 años en una casa hoy en ruinas de la calle Hamzan bin Abdul Mutalleh, la niñez y la adolescencia de este terrorista de lágrima fácil, miembro del clan de los Beni Hassán, una de las cinco familias más reconocidas de Jordania, fue tan triste como la de casi todos allí. Era un chico muy violento y nada religioso. Bebía mucho y se peleaba con todos recuerda el periodista Abdala Abu Rumman, encarcelado en 1996 por criticar al Gobierno jordano tras la subida del precio del pan, y su vecino de catre en la prisión. Siempre quiso parecerse a su padre, un jeque muy influyente en la región, pero nunca lo logró. El joven Ahmed se refugió en su madre, Umm Sayel, quien le alejó de las drogas, las peleas callejeras, el alcohol y el sexo llevándole de la mano a la mezquita de Al- Falah. En una mañana que él nunca olvidaría, una de sus hermanas le contó cómo había soñado en su modesta casa familiar de dos plantas, en el número 12 de la calle Saeb bin al- Awwan, con su puerta blanca y sus celosías verdes, cuatro olivos en el jardín y una azotea incompleta tocada con una antena parabólica por la que ayer supieron de su muerte a través de Al Yasira, que mientras Al- Zarqaui rezaba arrodillado se abría el cielo y asomaba una brillante espada que caía en sus manos. En una de las Al- Zarqaui y cuatro de sus compinches decapitaron al rehén estadounidense AFP Nicholas Berg en mayo de 2004, según este vídeo difundido en una web islamista caras de su hoja se podía leer Yihad (Guerra santa) en la otra, un verso del Corán. Fue lo que le faltaba para marchar a Afganistán, con apenas 20 años, para combatir la invasión soviética. Allí conocería al hombre que más influiría en su criminal personalidad: el también jordano Abu Mohamed alMaqdasi, ideólogo del salafismo, con quien regresaría a Ammán con el propósito de acabar con la Monarquía hachemí. danzas afganas, se refugió en Irak, convirtiéndose, según Colin Powell, en el nexo de unión entre Sadam Husein y Osama bin Laden. Washington puso precio a su cabeza, 25 millones de dólares; Ammán le condenó a muerte en rebeldía; el mundo dibujó su cara como la del terrorismo indiscriminado en Bagdad (coches bomba, atentados suicidas, decapitaciones de rehenes) y muchos musulmanes le idealizaron como un mito o le vistieron de fantasma por no creer que existiera. No fue Irak el único escenario de su locura asesina. En noviembre pasado ordenó el terrible atentado contra tres hoteles de Ammán que costaron la vida a 63 personas. Su objetivo, cambiar el régimen hachemí, se perfilaba. La muerte, a los mandos de un caza F- 16 norteamericano, le ha impedido acabar su criminal obra. La amnistía de Abdalá II Detenidos ambos al poner el pie en Jordania, la subida al Trono en otoño de 1999 del Rey Abdalá II les valió la libertad, en una amnistía de la que a buen seguro el Monarca hachemí se arrepentirá toda su vida. Ya lejos de la cárcel, Al- Zarqaui, sin esa pierna amputada en sus an-