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10 VIERNES 9 6 2006 ABC Nacional Casi 350 cargos socialistas bajo protección M. LUISA G. FRANCO BILBAO. A pesar del alto el fuego permanente de ETA, ahora mismo la totalidad de los 630 cargos públicos del PSE y del PP en el País Vasco dispone oficialmente de escolta, aunque varios de ellos, de forma extraoficial y sin que sea reconocido por su partido, renuncian a ella habitualmente en determinados momentos del día. En el caso del PSE, según datos oficiales del partido, los socialistas con escolta suman 349, de los que 296 son alcaldes y concejales, 35 son junteros (de las Juntas Generales o territoriales) y 18, parlamentarios autonómicos. Desde hace nueve años- -con interrupciones aisladas en la pasada tregua, entre septiembre del 98 y finales del 99- todos los cargos públicos socialistas y populares llevan escolta en el País Vasco. La protección empezó a implantarse de forma paulatina tras el asesinato en 1995 del presidente del PP de Guipúzcoa, Gregorio Ordóñez, quien también era parlamentario. Entonces, el Departamento vasco de Interior puso protección a los representantes de PSE y PP en la cámara de Vitoria, pero ante la postrera estrategia de ETA de atentar contra concejales- -al estar protegidos los parlamentarios- se empezaron a extender las escoltas a los ediles más amenazados, situación que todavía hoy se mantiene. Patxi López bromea con el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, en una imagen reciente EFE Dirigentes y cargos electos del PSE preparan una renuncia pública a su escolta para favorecer el proceso El nuevo gesto con ETA Batasuna sería en verano, en pleno diálogo con el Gobierno socialista, que ya ha sondeado a Interior de manera informal, busca también insuflar ánimos a sus concejales más hostigados por los proetarras MANUEL ERICE MADRID. La dirección del Partido Socialista de Euskadi (PSE) en plena fase de acercamiento al mundo de Batasuna y ETA, planea organizar un acto público en el que responsables de esta formación y cargos electos proclamarían la renuncia a su escolta, que todos ellos están obligados a llevar desde que a mediados de los años 90 la banda terrorista comenzara su macabra serie de asesinatos de concejales del PP y del PSE. El nuevo gesto de los socialistas hacia ETA Batasuna, que se materializaría en verano y que podría hacerse efectivo mediante una comparecencia ante los medios de comunicación- -aunque no se descarta la opción de difundir un manifiesto- extremo todavía no concretado, constituiría un paso más en el camino emprendido por el PSE para favorecer el proceso b La dirección según fuentes de la máxima solvencia consultadas por ABC. La iniciativa de los socialistas vascos está siendo llevada por la dirección del partido con discreción casi absoluta. No obstante, de acuerdo con las mismas fuentes, habría sido sondeado ya de manera no oficial ante el Ministerio del Interior y ante el mismo departamento del Gobierno vasco, de los que depende- -directamente, de este último- -el dispositivo de agentes dedicados a la escolta de los 630 de cargos públicos del PP y del PSE en el País Vasco, extremo que obliga a un acuerdo y comunicación previa a ambos departamentos antes de hacer realidad la nueva situación. La credibilidad del alto el fuego Además de los buenos ojos con los que ETA y los dirigentes que la respaldan acogerían la demostración en público de los socialistas de que creen que el alto el fuego va en serio y que no se precisa protección, lo que influiría también en la propia percepción de los cargos electos del partido dichas fuentes explican que también serviría para insuflar ánimos en un momen- to en el que a pesar del optimismo de muchos, se mantienen las dudas y el recelo, sobre todo de quienes siguen siendo más hostigados Las fuentes oficiales del PSE consultadas por este periódico afirman que no hay ningún cambio en la situación de escoltas para la totalidad de los cargos públicos, de acuerdo con las directrices del consejero vasco de Interior, Javier Balza, que considera que debe mantenerse la protección. Precisamente, la dirección socialista, por boca de su secretario general, Patxi López, acaba de anunciar un encuentro con el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, en el que, según dijo ayer mismo, no se va a negociar nada pero que ha levantado tal polvareda que ha llevado a la ruptura del apoyo que había prestado Rajoy a Zapatero desde Una comparecencia pública serviría para declarar que la tregua de ETA va en serio y que no se precisa protección el inicio de la verificación del alto el fuego permanente de ETA. Según se interpreta en medios conocedores del proceso la iniciativa de López no sólo hay que inscribirla, que también, en un movimiento in extremis para evitar la ruptura de ETA- -recordando la amenaza de los batasunos de no presentarse ante el juez Marlaska- sino que es un paso más en la escalada emprendida por el PSE, diseñada por su presidente, Jesús Eguiguren, para normalizar las relaciones con Batasuna. Sin contar con ya conocidos contactos que Eguiguren mantuvo con Otegi y otros dirigentes abertzales los años anteriores, los últimos meses se han caracterizado por continuos gestos hacia Batasuna y la banda terrorista planificados por el número dos del PSE y gran urdidor de esta estrategia: votaciones favorables a los nacionalistas en la Cámara vasca; firma a cargo de la parlamentaria socialista Gemma Zabaleta de un manifiesto impulsado por la plataforma de mujeres Ahotsak partidaria de la negociación con ETA y del proceso y, el más reciente y definitivo, el anuncio de Patxi López de reunirse con Otegi.