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4 Opinión VIERNES 9 6 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL MUNDO MIRA A ALEMANIA E EL FINAL DE UN MONSTRUO A desaparición de un personaje como Abu Musa al- Zarqaui es una buena noticia para el conjunto de los iraquíes, que se han librado de un sanguinario terrorista, reconocido culpable de los peores crímenes cometidos en los últimos años en aquel país. Su nombre evoca automáticamente las decapitaciones horripilantes de tantos inocentes que fueron cometidas en su nombre, algunas incluso ejecutadas por sus propias manos e innoblemente publicadas en internet para mayor consternación. Fue Al- Zarqaui quien transformó lo que era una resistencia moderadamente controlable tras la operación anglonorteamericana en un laberinto de terror que ha acabado llevando el conflicto iraquí hasta límites insoportables de violencia y dolor. Durante los dos últimos años, este jordano, que quiso siempre ser reconocido como concesionario de la patente Al Qaida, intentó sembrar la cizaña entre suníes y chiíes y estuvo a punto de lograr que estallara una guerra civil en Irak. Todo esto merece ser recordado a la hora de juzgar la contundencia de los medios utilizados por el Ejército norteamericano para actuar en este caso, sobre todo teniendo en cuenta que este tipo de ataques ha producido en ocasiones anteriores víctimas innecesarias entre la población civil. Según la versión oficial, las informaciones facilitadas por la población a los servicios de información iraquíes han sido la clave del éxito de la operación, lo que a su vez sirve para confirmar que su consolidación como aparato de seguridad de las nuevas autoridades democráticas de Bagdad no siempre ofrece aspectos negativos y descorazonadores. Después de meses plagados de versiones contradictorias, que llegaron a afirmar que el hombre que tenía en jaque a las fuerzas de ocupación ni siquiera existía en realidad, la confirmación de su muerte permite a los mandos militares norteamericanos renovar el mensaje de que la coalición internacional que apoya al nuevo régimen iraquí no se dedica exclusivamente a defenderse de los ataques de los insurgentes y está retraída en sus cuarteles esperando los golpes del enemigo, sino que mantiene su plena capacidad ofensiva y la ejerce convenientemente. He- L chos como éste dicen exactamente lo contrario de lo que dan a entender las profecías sobre retiradas inminentes, aunque en el fondo éste sea precisamente el tipo de noticias que más acerca a los iraquíes al momento en el que serán capaces de asegurar por sí mismos la seguridad en su país. Al mismo tiempo, es necesario excluir cualquier tipo de reacción euforizante, porque ya sabemos que el esquema de organización yihadista permite a los terroristas seguir actuando más allá de la desaparición de los cabecillas de cada grupo. Ni la detención de Sadam Husein acabó con las correrías de aquellos de sus seguidores que siguen hostigando a los ocupantes, ni la muerte de Al- Zarqaui acabará automáticamente con los atentados suicidas ni con las ejecuciones colectivas de chiíes. Algunos de los errores que se han cometido en el periodo de ocupación de Irak garantizan por desgracia que durante cierto tiempo seguirá habiendo partidarios de cometer actos terroristas en nombre de ciertas interpretaciones aberrantes de la religión musulmana y que todavía habrá personas que sufrirán las consecuencias de esos asesinos irracionales. Tampoco se pueden excluir ahora los actos concretos de venganza por parte de los seguidores de Al- Zarqaui o consecuencias negativas en la estabilidad de un país tan importante para la región como Jordania. El conflicto en Irak no termina ni mucho menos con la desaparición del autor de una de sus páginas más siniestras. Después de esta operación, además, los militares norteamericanos deben entender que tan bueno como aumentar su eficacia sobre el terreno es que logren acompasar sus acciones a la sensibilidad de los pueblos con los que conviven. Los iraquíes están tan hastiados de vivir en un torbellino de sangre, que forzosamente ha de resultar muy difícil intentar explicar que puede haber una violencia buena y otra mala. Y por supuesto, la eliminación de AlZarqaui puede servir para contentar a muchos, pero no debe ser en ningún caso el pretexto para ocultar los aspectos negativos de la actuación de los militares estadounidenses sobre el terreno que han salido recientemente a la luz. GALLARDÓN, CON LAS VÍCTIMAS D URANTE su intervención en el Foro ABC del pasado miércoles, Alberto Ruiz- Gallardón defendió la ecuación moderación más firmeza de argumentos y abogó por hacer propuestas de futuro y dejar de mirar al 11- M. No es ninguna novedad, a la vista del perfil político del alcalde de Madrid, que en el mismo acto criticó la manera en que Rodríguez Zapatero está afrontando el llamado proceso de paz y anunció su presencia en la manifestación convocada por las víctimas del terrorismo. Nada distinto de la línea básica de actuación en el Partido Popular, según las instrucciones reiteradas de Mariano Rajoy. Así pues, nadie debería llamarse a engaño, aunque hay quienes prefieren seguir mirando al pasado, a pesar de que la política es- -por naturaleza- -una actividad orientada por las expectativas de futuro. Nada mejor para los intereses del Gobierno socialista que una oposición paralizada por sus propios traumas, precisamente en el momento en que Rodríguez Zapatero está embarcado en un proceso que perturba decisivamente los fundamentos morales y políticos de la España constitucional. Madrid ha sufrido con especial crueldad los zarpazos del terrorismo, puesto que los asesinos saben muy bien lo que significa la capital de España en el terreno material y simbólico. Desde cualquiera de sus cargos públicos, Ruiz- Gallardón ha estado siempre en primera línea para acompañar a los afectados y organizar los servicios de auxilio pertinentes. En el 11- M el alcalde supo estar a la altura de aquellas circunstancias dramáticas y le corresponde por ello una parte importante en la eficaz respuesta de la Administración municipal y de la ciudad entera, ejemplo de civismo frente a la barbarie. Al igual que otros políticos del PP (incluido el propio Rajoy) y tantos otros ciudadanos de todas las tendencias. Por ello, nadie tiene derecho desde el fundamentalismo ideológico propio de los conversos a poner en duda la probidad política, la lealtad y la entrega del alcalde de Madrid al PP y a los intereses de España, su profundo sentido institucional y su enorme valía personal. Circunstancias todas ellas que le han granjeado de modo reiterado el respaldo electoral mayoritario tanto en la comunidad como en el ayuntamiento, constituyendo así un activo para su partido y para toda la derecha liberal, democrática y culta de este país. L comienzo del Mundial de Fútbol en Alemania supone la confirmación de una realidad cada vez más indiscutible: que Alemania está en alza y recupera su protagonismo internacional. De hecho, la inauguración de hoy en Múnich hará que el planeta entero vuelque sus ojos sobre un país que exterioriza el empuje de quien parece haberse reencontrado a sí mismo. Paso a paso la crisis va quedando atrás. Es indudable que, desde que se produjo en 1990 la reunificación, Alemania entró en un proceso progresivo de pérdida de visibilidad, energía y protagonismo. La tarea de digerir la antigua República Democrática Alemana desbordó las previsiones y sumió al país en una empresa titánica que agotó sus fuerzas y obligó a redefinir el papel que debía desempeñar después de haber estado dividida por el comunismo durante más de cuatro décadas. Esta circunstancia y la poco afortunada política seguida por el gobierno rojiverde del canciller Schröder llevaron a la sociedad alemana a un estado de aletargamiento y crisis del que ha logrado salir gracias a que Angela Merkel formó gobierno y fue elegida canciller. La que entonces se vio como una victoria precaria, se ha transformado así en una ventana de oportunidad para la canciller Merkel y Alemania. No sólo porque Merkel ha conseguido remontar un punto de partida políticamente comprometido, sino porque a partir de la constatación de su frágil posición ha sido capaz de desplegar una acción de gobierno eficaz que ha hecho posible que los indicadores económicos mejoren, e incluso que se recomponga la dañada relación trasatlántica con los EE. UU, y Alemania salga fiadora del devaluado europeísmo después de la derrota de la Constitución europea en los referéndums francés y holandés. En este sentido, Angela Merkel va dibujándose paulatinamente con el perfil de una canciller de calado. Una mujer centrada y que a golpe de sensatez, trabajo, moderación y responsabilidad ha cambiado en pocos meses un país como Alemania, atribuyéndole así un protagonismo internacional inédito en el pasado, tal y como se está dejando sentir con claridad, por ejemplo, en la gestión de la crisis nuclear provocada por el régimen iraní. Estas circunstancias, y el hecho de que Berlín no oculte su voluntad de ejercer un liderazgo discreto y sensato sobre una Europa que necesita un proyecto refundacional ilusionante, hacen que sean cada vez más las miradas que dentro y fuera de Alemania consideran a la canciller Merkel como un ejemplo de buen gobierno, digno de ser imitado. Sus formas están ahí y pueden llegar a crear, incluso, un estilo. Sobre todo, porque su balance es hasta ahora irreprochable. Tan sólo falta que las dotes que viene mostrando consigan plasmarse también durante el semestre de presidencia alemana de la UE que comienza en enero de 2007. De ser así, Alemania no sólo consolidaría su alza, sino que arrancaría la de una nueva Europa.