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36 Internacional JUEVES 8 6 2006 ABC EN EL NOMBRE DE ALÁ H ace unos días, en Bagdad, asesinaron a tres tenistas. Los mataron porque iban en pantalón corto. Fue al grito de ¡Alá akbar! cuando salían de una lavandería. Uno de ellos, el primero que acribillaron, se llamaba Ahmed Rachid y era el entrenador del equipo nacional. Los otros dos- -Naser Alí y Wisam Adel- -eran dos críos y trataron de esconderse debajo de un coche. Habían ido el mes pasado a Jordania a disputar una de esas rondas de la Copa Davis que ni siquiera aparecen en los periódicos. Conocía a Ahmed y con Naser y Wisam hasta peloteé alguna vez, cuando pasaba la mayor parte del tiempo en ALFONSO Irak, tratando de conROJO tar a los españoles lo que sucedía en aquel desventurado país. En la plaza Firdaus, la misma en la que estaba aquella gigantesca estatua de Sadam Husein que derribaron los marines cuando entraron en Bagdad el 9 de abril de 2003, hay un viejo y decadente club de tenis. Fue fundado por los británicos en 1924 y queda justo al otro lado del aparatoso muro de cemento que rodea los hoteles Sheraton y Palestina. Era allí, en sus ahora polvorientos salones, donde se reunía la elite del antiguo régimen, a jugar al billar, echar interminables partidas de bridge, refrescarse en la piscina y comer a dos carrillos. El Alwiyah Club tiene seis agujereadas pistas de tierra, que los empleados reparan y pintan sin cesar, esperando que alguno de los periodistas, mercenarios, diplomáticos o empresarios que se alojan en los dos hoteles contiguos, se acerque a jugar. En 2004, el único que bajaba era yo. Por la módica suma de 5 dólares te podías hartar de dar raquetazos con Faris al- Hassan, que había sido número 1 de Irak en los ochenta y al que el hijo de Sadam metió diez días en la cárcel por haber perdido un partido contra Argelia. O con Ahmed, Naser, Wisam o cualquiera de las jóvenes promesas que deambulaban por allí. Mientras jugabas, pasaban por encima, a baja altura, los helicópteros, sonaban explosiones y rara era la jornada en que no crepitaban cerca las ametralladoras. En aquellos días y por miedo a los coches- bomba, habían bloqueado la entrada principal y accedíamos al club por un callejón lateral. Había torretas en las esquinas y vallas de alambre de espino, pero los modestos tenistas iraquíes actuaban como si no existiera la guerra. El horror no había alcanzado entonces los niveles de hoy. Ya habían empezado a decapitar rehenes, pero los fanáticos de Alá no habían prohibido todavía la venta de esas albóndigas de pasta de garbanzo que llaman falafel, con la peregrina justificación de que no existían en tiempos de Mahoma, y tampoco asesinaban a la gente por ir en pantalón corto. ¿Había fusiles kalasnikov y coches- bomba en tiempos de Mahoma? El candidato oficialista, Felipe Calderón, saluda a sus seguidores después del último debate electoral por televisión AFP El último debate en México se redujo a un careo entre Calderón y Obrador Madrazo (PRI) se excluyó del mano a mano que favoreció al PAN las dudas en torno al ataque a la familia del empresario Carlos Ahumada, que no presentó sus vídeos contra el candidato del PRD MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL MONTERREY. El último debate entre los cinco candidatos a la Presidencia de México se redujo a un monótono careo entre Felipe Calderón (Partido Acción Nacional, PAN) y Andrés Manuel López Obrador (Partido de la Revolución Democrática, PRD. Según la mayor parte de los comentaristas políticos y de los encuestados, el candidato del PAN salió ligeramente beneficiado de una refriega en la que Calderón y López Obrador se cruzaron acusaciones de corrupción e ineptitud política. Roberto Madrazo (Partido Revolucionario institucional, PRI) se excluyó de la pelea y quién sabe si también de la pugna electoral. Roberto Campa (Nueva Alianza) y Patricia Mercado (Alternativa) fueron espectadores privilegiados. El acartonado formato del debate (intervenciones turnadas de dos estrictos minutos cada una) le restó vivacidad al choque dialéctico, que sólo ganó en intensidad cuando los aspirantes del PAN y del PRD se cruzaron acusaciones a costa de sus tareas como diputado y secretario de Energía (Calderón) y como jefe de Gobierno del Distrito Federal (Lób Crecen pez Obrador. Madrazo prefirió no entrar al trapo (de hacerlo, seguramente hubiera favorecido a cualquiera de sus dos principales rivales) y se centró en su programa electoral, en la capacidad de gestión de su partido, en la crítica al Gobierno de Vicente Fox y en postularse como una opción de centro frente a la radicalidad de la izquierda y la ineficacia de la derecha. Tras comprometerse todos los aspirantes a buscar acuerdos de gobernabilidad después del 2 de julio, la seguridad pública y la corrupción desataron los primeros golpes verbales. Calderón se mostró partidario de aplicar la ley con mano dura mientras que López Obrador enfatizaría en que la inseguridad se combate con la erradicación de la pobreza. Entonces el panista cuestionó a su adversario, a quien acusó- -con cifras en la mano- -de haber convertido el Distrito Federal en la entidad más insegura y corrupta del país. López Obrador desestimó el ataque por falso ya que en ese caso no gozaría del apoyo con que cuenta en la capital. Después, el abanderado del PRD acusó a Calderón de privilegiar a las minorías en el caso Fobaproa (rescate del sistema bancario mediante la conversión en deuda pública de los pasivos irrecuperables por las entidades) Calderón le replicó que quienes avalaron aquella operación son ahora candidatos a legisladores por el partido de López Obrador. Como remate, ambos se cruzaron imputaciones de corrupción en su círculo de amigos y familiares. Aunque el saldo del debate parece favorecer al abanderado del PAN, López Obrador salió vivo de una cita que pudo haber sido aún más agria en su contra. Los dos principales candidatos habían llegado al debate con un empate técnico en las últimas encuestas publicadas. Madrazo continúa tercero a considerable distancia. Viabilidad del atentado Por otra parte, crecen las dudas en torno al atentado sufrido por la familia del empresario Carlos Ahumada (en prisión desde 2004) que frustró la presentación de unos vídeos donde, presuntamente, se incriminaba a López Obrador. Horas antes de su prevista distribución, la esposa y tres hijos de Ahumada fueron tiroteados en el vehículo en que viajaban. Sin embargo, su chófer ofreció versiones contradictorias sobre las características del coche desde el que les habrían disparado en diez ocasiones. El lugar de los hechos (un estrecho callejón) también muestra sospechas sobre la viabilidad del atentado. Los dos principales candidatos llegaron al debate con un empate técnico en las últimas encuestas publicadas