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ABC JUEVES 8 6 2006 Internacional 35 Gloria Macapagal cumple su empeño de abolir la pena de muerte en Filipinas Un español se encontraba entre los 1.200 condenados a la inyección letal b Francisco Larrañaga lleva dos años y medio en el corredor de la muerte tras su condena por el rapto y asesinato de dos jóvenes, de lo que se declara inocente PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Tras casi una década en la cárcel y dos años y medio en el corredor de la muerte, el joven español, Francisco Larrañaga, se librará de ser ejecutado y podrá seguir proclamando su inocencia de los dos crímenes por los que fue condenado en Filipinas. Junto a él, otros 1.200 presos sentenciados a muerte se beneficiarán de la medida adoptada ayer por el Congreso de este país asiático, que promulgó una nueva ley aprobada el día anterior por las dos Cámaras mediante la cual se abolía la pena capital, vigente desde 1994. Para que dicha norma entre en vigor tan sólo hace falta que la rubrique la presidenta del archipiélago, Gloria Macapagal Arroyo, quien ya se mostró a favor de suprimir la pena de muerte el pasado mes de abril. Con la derogación de la ley de crí- menes abyectos las ejecuciones serán conmutadas por la cadena perpetua o por condenas de 40 años de cárcel, por lo que Filipinas se convierte en uno de los pocos Estados de la región, junto a Australia, Nueva Zelanda y Timor Oriental, que ya no incluyen la pena capital en su sistema legal. Aunque Manila no ha ajusticiado a ningún reo desde hace seis años, cuando decretó una moratoria tras ejecutar a cuatro violadores y tres atracadores entre 1999 y 2000, la sombra de la inyección letal se cernía sobre más de un millar de presos. De ellos, al menos una docena podrían pertenecer a grupos islámicos radicales ligados a la red terrorista Al Qaida. Posiciones a favor y en contra Para lograr esta suspensión de la pena máxima no sólo ha sido decisiva la presión internacional, sobre todo de la Unión Europea y de las organizaciones de Derechos Humanos, sino también la ejercida por la influyente Iglesia Católica, que cuenta con una abundante masa de fieles, y el empeño personal de Macapagal Arroyo. No obstante, también se han alzado Francisco Larrañaga EFE Existen sectores de la sociedad a favor de la pena capital por la alta inseguridad que padece el país numerosas voces en contra de tan controvertida decisión, puesto que en Filipinas existen amplios sectores de la sociedad claramente favorables a la ejecución de los criminales debido a los altos índices de inseguridad que sufre el país. En este sentido, no se puede olvidar que la pena de muerte fue impuesta en este archipiélago formado por más de 7.100 islas debido a la presión popular que surgió tras una sangrienta ola de violencia hace ya doce años. Parece que los delincuentes van a celebrarlo esta noche se lamentó el parlamentario Antonio Cuenco, uno de los opositores a su abolición. Una vez que la presidenta Arroyo sancione la ley, Paco Larrañaga podrá seguir luchando por demostrar su inocencia. Este joven, que tiene la doble nacionalidad por ser hijo de español y filipina, fue condenado el 4 de febrero de 2004 a morir por inyección letal por el rapto y asesinato de las hermanas Marijoy y Jacqueline Chiang, que tuvo lugar el 16 de julio de 1997 en la isla de Cebú. Desde el primer momento, Larrañaga ha insistido en que no disfrutó de un proceso justo porque no había suficientes pruebas que le implicaran, y porque el juez le impidió declarar, tanto a él como a 35 testigos dispuestos a asegurar que se encontraba a 300 kilómetros del lugar del crimen. La familia, por su parte, expresó ayer su alegría, aunque continuarán con el trabajo diplomático y político para lograr su puesta en libertad, según declaró su tío, Francisco Larrañaga.