Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
42 Madrid MIÉRCOLES 7 6 2006 ABC Autógrafos en el mercado y un regalo especial En el Mercado de San Isidro la llegada de Ana Botella causó revuelo y los habituales comentarios. ¡Es más alta de lo que pensaba! ¡Qué ilusión me hace que haya venido a vernos; siempre la he visto en la tele Ahí surgieron varias anécdotas. Una de ellas la protagonizó Jessica, una frutera de origen ecuatoriano, quien se dirigió a ella, con el papel de estraza de envolver la mercancía doblado y le pidió un autógrafo. La otra fue el regalo especial que le hizo otro hombre: un CD musical con su tarjeta y una cariñosa dedicatoria, cuidadosamente envuelto en papel de regalo. El recorrido terminó en la Asociación San Juan Macías, que cada año promueve la inserción laboral de 80 inmigrantes. Media docena de ellos le contaron sus dificultades. Como la colombiana Bioledy González, auxiliar de geriatría: Voy de suplencia en suplencia La concejal conversa con una usuaria del centro de mayores Francisco de Goya, en la zona alta del distrito La recibieron con cánticos y pancartas para mostrar su malestar por los parquímetros y la despidieron con palmas. Estrechó manos y se fotografió con los vecinos en su visita al distrito Más aplausos que gritos para Botella en los carabancheles TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTOS: ERNESTO AGUDO MADRID. No fue a los toros ayer, pero bajó y pisó la arena de uno de los distritos de la capital que más se ha caracterizado por su rechazo a los parquímetros: Carabanchel. La concejal de Empleo y Servicios a la Ciudadanía, Ana Botella, bajó al ruedo, y lo hizo en la zona más caliente es decir, la afectada por las máquinas expendedoras en una de las dos divisiones de la zona: la Alta. Ahí le aguardaba una veintena de carabancheleros en su mayoría, de avanzada edad, con la pancarta en la mano y la soflama a punto: ¡No. No. No. Parquímetros, nooo! ¡La rayita para tu casita! ¡La M- 30, la pagas de tu cuenta! o ¡Este alboroto, te va a costar el voto! coreaba el grupo en la puerta del centro de mayores Francisco de Goya. Los gritos arreciaron a la llegada de la responsable municipal, que saludó y se introdujo en el edificio. Los vecinos quisieron ir detrás, y se agolparon en la entrada, mientras que los miembros de seguridad pugnaban por impedírselo. Hubo empujones, golpes en las rejas con los carteles y nervios. Al final, la protesta se quedó en la calle, mientras Botella, acompañada por el concejal del distrito Carlos Izquierdo, recorría las instalaciones. La otra cara de la moneda no había hecho más que empezar, con la retahíla de achaques y saludos a diestro y siniestro. ¿Cuándo vamos a volver a nuestro centro? fue lo que más le preguntaron los ancianos. Dentro de dos meses replicó. ¿Y eso, es mucho o poco? Es que aquí estamos algo apretados insistía Micaela Yagüe, a punto de cumplir los 90. Es poco; después de las vacaciones contestaba Botella. Las obras de ampliación del recinto de San Vicente de Paul les ha obligado esta temporada a compartir las instalaciones. ¿Y su familia, cómo está? se interesaba otra. Muy bien, ¿y usted? Con achaques propios de los 87 años. pero oigo y veo bien: coso sin gafas ¡Qué maravilla! Firmo por estar como usted a su edad decía la edil, mientras Blanca no la soltaba del brazo. La fisioterapia no la perdonan; ven rápido los avances; en cambio, la tera- pia ocupacional les cuesta más: no le ven la utilidad le explicaban dos trabajadoras sociales. Admiró labores en el taller de manualidades y atendió peticiones, como la de Josefa, que quiere pasar el verano en una residencia para no asfixiarse de calor Al despedirse dijo: ¡Volveré otro día! manifestó. Fuera, la protesta seguía, vigilada por un furgón de la Policía. Eran el doble- -curiosos y usuarios de la sala de lectura, que no podían estudiar por los cánticos y gritos- La nota discordante la puso Carlos, otro vecino, quien les pidió que guardaran silencio. Es una falta de respeto porque estamos de exámenes y este no es el lugar ni la persona adecuada. Y que conste, que yo no quiero pagar por aparcar Hasta las elecciones Botella abandonó Carabanchel Alto como llegó, con una ráfaga de silbidos y abucheos. Interrogada por lo sucedido, la concejal de Empleo manifestó que tal vez estas quejas duren hasta las elecciones Con todo, afirmó que lo único que le importa es el recibimiento que le han dispensado en el centro de mayores. Afirmó estar satisfecha por el incremento del 26 de la ayuda a domicilio (con 2.547 usuarios y 5.475 teleasistencias) Me gusta charlar, estar con ellos y conocer sus necesidades. Los que se manifiestan en la calle están en su derecho. Pero, también, tienen que pensar en el ofrecimiento constante de diálogo por parte del alcalde y cómo se está ajustando el sistema a las necesidades específicas del distrito. Si no quieren llegar a un acuerdo, ellos sabrán Los otros destinos, más amables, estaban en el otro Carabanchel, el Bajo; aquí recorrió el Mercado de San Isidro, sorprendiendo a clientes y vendedores, y la Asociación San Juan Macías, que ayuda a inmigrantes a buscar empleo. Fue la cara y la cruz. En la puerta del centro de mayores hubo un pequeño incidente