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28 Internacional MIÉRCOLES 7 6 2006 ABC EL GRAN ORIENTALISTA l pasado miércoles, 31 de mayo, el profesor Bernard Lewis cumplió 90 años. Dado que su pensamiento ha tenido en la política de nuestros días una influencia igual de intensa y mucho más positiva que el de gentes como John Kenneth Galbraith (John P. Roche, asesor de Kennedy y Johnson en la Casa Blanca, me confesó que Galbraith fue nombrado embajador en la India porque aquel país reunía dos requisitos: tenía muy mala conexión telefónica con Washington y era un país casi lo suficientemente grande como para complacer el ego del nuevo embajador) sorprende lo inadvertida que ha pasado la efeméride de RAMÓN Lewis, gran intelectual PÉREZ- MAURA de nuestro tiempo. Aunque su nombre haya adquirido prestigio en la Universidad de Princeton y su influencia política se haya extendido sobre el Gobierno norteamericano, Lewis es británico desde su nacimiento hasta su humor pasando por su capacidad para ningunearse. Pocos orientalistas en nuestros días han sido capaces de abarcar tanta materia: del periodo preislámico, a través de las edades Clásica y Media del Islam y sus imperios premodernos, llegando a los estados nación islámicos de nuestros días. Como ha recordado Reuel Marc Gerecht en The Weekly Standard- -en el único tributo que he leído sobre Lewis en este aniversario- -ni siquiera los míticos orientalistas europeos de finales del XIX y principios del XX, con aspiraciones enciclopédicas, pueden ser comparados con Lewis. Lewis irrumpió en Washington en 1970 de la mano del denostado Richard Perle. Hoy son muchos los que le atribuyen el sustento intelectual a la política de la Administración Bush en Irak y todo Oriente Próximo. Y, sin duda, ha jugado un papel sustancial. A pesar de la capacidad de Lewis para resumir veinte siglos de historia en 433 páginas, como hace un su magna obra The Middle East (Weidenfeld Nicolson. Londres, 1995) no es fácil traducir su complejo pensamiento en una política práctica. Y Lewis huye siempre, he tenido ocasión de comprobarlo, de hacer grandes predicciones. Como buen historiador, sabe bien el papel que juega la suerte en la reorientación de la Historia. En un tiempo en que el presidente del Gobierno español cree que su Alianza de Civilizaciones es la gran alternativa al inevitable Choque de Civilizaciones que él atribuye a Samuel Huntington, le conviene saber que el verdadero acuñador de ese término fue Lewis. Y que Lewis cree que su amada civilización islámica- -en la que él es lo que los chiíes llaman un marya taklid, una fuente de emulación -está gravemente enferma. Sería bonito que la gran democracia occidental curara ese Islam enfermo. Pero cabe la alternativa (más) realista de que como resultado de esa enfermedad vamos a un choque inevitable. Y en ese caso, es mejor que nos aseguremos de que vamos a ganar. E La Guardia Presidencial de Abbas preparaba ayer la cita de la OLP en Ramala, mientras algunos agentes descansaban AP El referéndum de nunca Hamás Abbas aplaza al fin de semana la convocatoria del plebiscito sobre Israel b Milicianos islamistas atacan con granadas la sede de la Policía de Al Fatah en Gaza, mientras una lluvia de cohetes Qassam se ceba con la ciudad fronteriza de Sderot JUAN CIERCO. CORRESPONSAL RAMALA. El órgano directivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de la que no forma parte Hamás, convenció ayer a Mahmud Abbas en la mukata de Ramala para que aplazara hasta el fin de semana la convocatoria de un referéndum en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental sobre el proceso negociador con Israel, y dar así una última oportunidad al Gobierno de Ismail Haniyeh para que se sume al Documento de Reconciliación Nacional diseñado por los presos palestinos, con Marwán Barghuti, jefe de la Intifada, a la cabeza, en las cárceles israelíes. No parece muy probable que en tan corto espacio de tiempo Hamás se apee de su particular burro e hinque sus rodillas ante el presidente palestino pero tampoco, a la postre, resulta tan decisivo. Son varias las razones que ponen el referéndum sobre el plan de los prisioneros (que incluye, entre otras cosas, el reconocimiento implícito de Israel teniendo en cuenta las fronteras de 1967, y el final de los atentados en territorio hebreo) en cuarentena. La primera es que, de forma inesperada, se llegue a un acuerdo en las negociaciones que de aquí al fin de semana van a protagonizar los representantes de Hamás y de Al Fatah y haga, en ese caso, innecesaria la convocatoria de dicho plebiscito. La segunda, según matizan los analistas palestinos, pasa por la convocatoria del referéndum por parte de Abbas, cita con las urnas que no tendría lugar antes de 40 días, tiempo éste más que suficiente para que los dos grandes bloques de poder en Palestina sellen un pacto del que según los negociadores no se está siquiera hoy demasiado lejos. Con una pistola en la sien La tercera es que no hay garantía alguna de que el referéndum, una vez convocado con fecha y hora, pueda celebrarse pues Hamás ha anunciado estar dispuesto a boicotearlo por todos los medios, ya que lo considera ilegal e innecesario y no es su costumbre negociar nada con una pistola en la sien Y la cuarta, y borrada del mapa del sentido común, siempre el menos común de los sentidos en esta convulsa región, porque incluso convocado y celebrado, y además ganado por Abbas, se vaya a llegar a buen puerto alguno en este caso con Israel. La consulta popular en cuestión Hamás boicoteará por todos los medios la consulta popular promovida por Abbas, por ilegal e innecesaria tiene como punto de apoyo un plan, el de los presos palestinos, que habla de la creación de un Estado palestino junto al de Israel de acuerdo con las fronteras de 1967, es decir, que contenga Gaza, Cisjordania (sin colonos) y Jerusalén Oriental como capital. Además, menciona el derecho al retorno de los refugiados palestinos y la liberación de todos los presos, incluso de aquellos con sangre en sus manos. Israel en ese caso tendría no sólo que negociar desde esas condiciones, algo impensable en estos momentos, sino que además debería desmantelar su muro ilegal de Cisjordania y poner fin a su verdadera estrategia, que no es otra, y así lo ha reconocido Ehud Olmert, que definir sus nuevas fronteras de aquí a 2010. No está pues el horno del referéndum para los empalagosos bollos de la pastelería tradicional árabe, mucho menos con un panorama de fondo en el que vuelan las granadas lanzadas por los milicianos de Hamás en Gaza contra la sede de la Seguridad Preventiva de Al Fatah (cuatro heridos) y los cohetes Qassam contra Sderot (cuatro cayeron en la mañana de ayer en distintos puntos de esta localidad fronteriza israelí, con mención especial a uno en las cercanías de un colegio y otro en la habitación de un niño en un domicilio particular) No es de extrañar que, en este contesto y con estas perspectivas, muchos se hayan atrevido ya a bautizar la consulta popular que maneja Mahmud Abbas como el referéndum de nunca Hamás.