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ABC MIÉRCOLES 7 6 2006 Nacional EL DEBATE SOBRE LA NEGOCIACIÓN CON ETA 13 8 de febrero 2006 Zapatero declara que pudiera estar cercano el momento en que se den las condiciones para iniciar un proceso Otegi dice que estas palabras van en la buena dirección mientras UGT vasca y LAB se reúnen para apoyar el proceso 24 de marzo 2006 ETA comienza el alto el fuego permanente anunciado dos días antes. El Ejecutivo acoge favorablemente la decisión y tras disponer de tres informes sucesivos de las Fuerzas de Seguridad considera verificada la tregua 20 de mayo 2006 Batasuna advierte de la extrema gravedad en la que se encuentra el proceso. La coalición había sido abroncada desde noviembre por ETA hasta en cuatro ocasiones por no haber forzado la mesa de partidos 30 de mayo 2006 Patxi López anuncia su intención de reunirse con Batasuna y 48 horas después el juez Grande- Marlaska decide no encarcelar a Otegi y a otros siete dirigentes abertzales. La coalición considera allanado el camino para el proceso porque sé que es lo que quieren la mayoría de los españoles Avanzó más el presidente y anunció que no pedía el apoyo para el inicio de contactos con ETA hasta tanto no hubiera más consenso y afirmó con tono solemne que hay bases reales para abordar un proceso de paz que nunca tendrá precio político. Un proceso de paz que exige el concurso de todos Concluyó afirmando que lo que no se merecen los españoles es romper la unidad de los demócratas Y un punto de silencio estalló. El discurso del presidente sorprendió a los populares. Algunos se sintieron casi sin margen de maniobra. Los socialistas medio contentos y es que para entonces el mal cuerpo era generalizado. El discurso de Rajoy bien, en su papel. Es un buen parlamentario, pero se ha tendido una trampa anunciando que rompe Zaplana creyó ver en el discurso del presidente una ligera rectificación y Rajoy, desde su asiento, tomaba notas. Usted rompió el pacto Yo ya olvidé porque después de todo le di mi apoyo. Yo no he roto nada. Lo ha hecho imposible y ha preferido a Batasuna antes que al PP. Tiene una oportunidad y rectifique. Suba y diga que no va a reunirse con Batasuna y sí con ETA para verificar que deja la violencia Y adelantó Rajoy: No aceptaremos la legalización de Batasuna si ETA no se disuelve En la catarsis, el líder de la oposición afirmó: No se me puede pedir más de lo que ya he hecho. Le di mi apoyo pero no supe que esa noche iba a reconocer a Batasuna como interlocutor Sonaba todo a platos rotos. Volvió Zapatero y desde la tribuna de invitados Gotzone Mora dijo algo. Momentos de tensión y conato de bronca. Mal cuerpo generalizado. De hecho, al margen de algunas ocurrencias, nadie se sintió vencedor. El presidente tuvo el apoyo de todos y todos mostraron distancias del PP. Pero en el fondo resultaba poco pudoroso hablar de ganador y perdedor. Zapatero, al no informar a Rajoy, ayudó a que el presidente del PP hiciera el discurso que ayer hizo y ayer mismo Mariano Rajoy le puso en bandeja el discurso en el que mejor se mueve el presidente, que es en el de pedir apoyo, más que en el de rendir cuentas. Vienen días de profunda distancia. El sábado, es seguro que la concentración será muy numerosa. Pero la concentración pasa y las catarsis tam- bién. Ayer, los socialistas vieron en el PP un discurso muy cerrado, sin margen. Han roto y no apoyan el proceso Los populares se sacaron la espina y Rajoy retomó sus buenas dotes parlamentarias. Las posiciones han quedado más claras que hace días, pero el manejo de la tensión puede resultar letal. ra entrevista del PSE con el brazo político de ETA no es política y reclamar para sí toda la confianza en que sabrá conducir en el camino para ver el fin de la violencia De nuevo salió en defensa de Patxi López, como si el secretario de los socialistas vascos fuera por libre, y apeló a lo que han sufrido por culpa de la ETA con la que ahora toca negociar. Ahí saltó el debate. ¿En nombre de quién hablas, yo soy del PSE? se oyó decir desde la tribuna de invitados a Gotzone Mora. Y se fue acompañada de otros representantes de asociaciones de víctimas del terrorismo que habían acudido al debate. Los diputados del PP se pusieron a aplaudir entre la indignación de los socialistas. Zapatero no se inmutó, esperó que terminara el incidente y siguió con su discurso. Las posiciones claras y el presidente del Gobierno, a su proceso