Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
56 Sociedad XXV ANIVERSARIO DEL PRIMER CASO DE INFECCIÓN POR VIH MARTES 6 6 2006 ABC NATHALIE KONAN BOGUI Coordinadora del plan antisida en zonas rurales de Costa de Marfil Creo en los cambios de comportamiento para luchar contra el sida en África MADRID. En Costa de Marfil, una agencia agrícola ha asumido la lucha contra el sida en el medio rural, allí donde nunca llegan los mensajes institucionales. Entre consejos sobre cómo rentabilizar sus cosechas de cacao, los agentes de desarrollo de la agencia Anader, cuentan en 16 dialectos cómo se puede luchar contra un virus que ya ha infectado al 10 por ciento de su población. En un país donde la poligamia y la promiscuidad están fuertemente arraigadas, el proyecto promueve la fidelidad y la abstinencia como fórmula de prevención. Esta orientación le ha permitido contar con una donación de 4 millones de dólares de Estados Unidos. ¿Cómo una agencia privada, dedicada a la agricultura, termina diseñando un proyecto de lucha contra el sida? -Es sencillo, nuestros trabajadores se estaban muriendo de sida. Contábamos con una infraestructura de 2.300 agentes, 1.500 vivían en zonas rurales y pensamos que podíamos utilizar ese potencial humano para hacer llegar información a los pueblos. Contar lo que es el sida, lo peligroso que puede ser y cómo evitar su transmisión. Contactamos con ONG, administraciones públicas y compañías farmacéuticas. No teníamos fondos y ahora contamos con una donación del Gobierno de Estados Unidos y la ayuda del laboratorio MSD. ¿Cómo se consigue involucrar a toda una aldea? -Actuamos en equipos, nuestros agentes se ganan primero la confianza de la población hablando de agricultura. Después nos reunimos con las autoridades locales para que nos permitan hacer asambleas; establecemos grupos, separando a los hombres de las mujeres, y a los chicos de las chicas jóvenes. Sólo así se sienten cómodos para hablar de sida y sexo. La primera pregunta que hacemos es ¿Qué sabéis del sida? o ¿cómo piensas que se contagia? Siempre hay alguien que dice por sexo y entonces podemos empezar a a hablar de ello. Les preguntamos en qué lugares del pueblo se ponen en riesgo, si practican el sexo en plantaciones, bares, casas deshabitadas... Y dibujamos esas zonas de riesgo en un mapa de la localidad. También les contamos que hay otras formas en las que se transmite el virus del sida, como las transfusiones de sangre o el compartir cuchillos con los que se hacen cicatrices en la cara, una costumbre extendida en Costa de Marfil. -Y una vez que se han detectado las zonas de riesgo ¿cómo actúan? -Es el pueblo quien elige a las personas que van a acudir a las zonas de ries- Ha conseguido que se hable sin tapujos de sida en los poblados de Costa de Marfil. Bogui lidera un proyecto pionero de prevención que cuenta con agentes agrícolas TEXTO: N. RAMÍREZ DE CASTRO FOTO: ERNESTO AGUDO Nathalie Bogui, durante su visita a Madrid para presentar su proyecto go, un comité al que le facilitamos preservativos para que los vendan en el pueblo. ¿No se regalan? -Están subvencionados. Ellos los venden a precio de mercado y se quedan con la diferencia para destinarlo a tareas de concienciación. -En sus charlas promueven la fidelidad y la abstinencia como fórmula para frenar el avance de la epidemia. ¿No es algo arriesgado centrar la estrategia de prevención en esos conceptos? -Dirigimos ese mensaje a los más jóvenes. La juventud tiende a practicar el sexo a edades cada vez más tempranas. Hasta no hace mucho tiempo, en nuestros países no se mantenían relaciones sexuales hasta que la pareja contraía matrimonio. Los jóvenes deben conocer los comportamientos que son de riesgo, pero no nos centramos sólo en la abstinencia. Trabajamos con niños desde los 6 años. A chicos entre 6 y 13 años no les puedes hablar de preservativo. Es mejor dar mensajes de abstinencia y fidelidad para el futuro. Deben entender que lo mejor es tener un único compañero sexual, una sola pareja. El mensaje es válido también para los adultos. Algunos ejercen la poligamia y esto no les impide ir con otras mujeres. Es muy importante convencerles de que, al menos, sean fieles con las mujeres con las que se han casado porque esas personas no quieren ni oír hablar de preservativo. Sé que es Es mejor dar mensajes de fidelidad y abstinencia para el futuro. Los jóvenes deben entender que es mejor tener una sola pareja Los preservativos son tan caros que la mayoría no puede comprarlos. En nuestros países cualquier cosa que deba comprarse no será la respuesta un tema delicado, entiendo que le preocupe, pero hablamos de abstinencia, fidelidad y también de preservativos. ¿Ha notado algún cambio en la forma de afrontar la enfermedad? -Ahora la población rural del sur del país, donde trabajamos, cuenta prácticamente con la misma información que en la ciudad. Cuando viajo a estos pueblos noto cómo está cambiando todo. Al comienzo, hubo un hombre que cuando le explicamos que el sida era una enfermedad, se levantó y dijo: Yo sé que el sida es una danza ¿cómo me dicen ahora que es una enfermedad? En otra ocasión el jefe de un poblado nos contó que si podían pasar 4 ó 5 años desde la infección hasta que le pudiera pasar algo, no quería hacerse la prueba del VIH para no preocuparse y pensar que estaba enfermo. Afortunadamente, todo esto ha empezado a cambiar. Antes las personas mayores ni siquiera iban a las reuniones y cuando lo hacían pocas veces intervenían. Recientemente un anciano contó en voz alta que dos de sus hijos habían muerto de sida y su nieto estaba enfermo. Hace dos años esto era imposible, nadie se atrevía a confesar que un ser querido había muerto de una enfermedad considerada maldita. ¿A qué tabúes o falsas creencias se enfrentan? -Depende de las zonas. En algunos pueblos se piensa que se puede perder la fertilidad si se usan preservativos. En otras zonas consideran que estos programas de prevención del sida sólo desean cambiar la cultura de los pueblos africanos por estilos de vida de los blancos. Pero como he dicho este tipo de cosas está desapareciendo. ¿Qué papel ocupa la mujer en el control de la enfermedad? -En nuestro programa desempeñan un papel clave. Antes de crear el proyecto, ya había una plataforma para que las mujeres lideraran la agricultura. Ellas querían luchar contra el sida en nuestros pueblos. En las seis provincias donde trabajamos, las mujeres son la base de los programas de sensibilización y grupos de apoyo para los miles de huérfanos que deja el sida. -El microbicida, esa especie de preservativo químico femenino, ¿podría cambiar la pandemia y poner el control en manos de las mujeres? -Voy a ser sincera, en nuestros países cualquier cosa que se deba comprar no va a ser la respuesta inmediata. Creo más en los cambios de comportamiento en nuestro país. Los condones para la mujer son tan caros que la mayoría no puede comprarlos. Pero también sabemos cómo funciona el mercado, a quien fabrique algo no le podemos decir que lo regale.