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54 MARTES 6 6 2006 ABC Sociedad Un pequeño pueblo de Indonesia se encuentra en cuarentena después de que seis miembros de una misma familia hayan muerto por el virus H 5 N 1, lo que se plantea como el primer caso de infección entre humanos de la letal enfermedad H 5 N 1, hora cero en Kubu Simbelang TEXTO Y FOTOS: PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL KUBU SIMBELANG (INDONESIA) Paradojas del destino, lo único que queda con vida en la casa de los Borugintin es un murrai batu un pájaro tropical que abunda en las junglas de Indonesia y que tampoco falta en los hogares de este país. Como el domicilio de los Borugintin no era ninguna excepción, puede que esa afición por las aves los haya llevado a la tumba. En el mayor contagio colectivo detectado hasta ahora, ocho miembros de esta familia se infectaron entre finales de abril y principios de mayo de la gripe aviar, por lo que los análisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaban de confirmar que el letal virus H 5 N 1 se cobró la vida de al menos seis de ellos. Aunque el entierro- -sin tomar muestras de una séptima víctima mortal- -impide conocer las causas exactas de su defunción, todas las sospechas indican que sería otro caso más de gripe aviar. De este modo, sólo uno de los Borugintin afectado se habría salvado de una irremediable cadena de fallecimientos que ha provocado la alarma de la comunidad médica internacional. Saltan las alarmas Al no hallarse aves enfermas en el entorno familiar, los científicos temen que sea el primer y más claro ejemplo de transmisión entre humanos de la gripe aviar. Tal revelación ha hecho saltar todas las alarmas ante el miedo de que el virus H 5 N 1 haya mutado ya, tal y como se esperaba, hasta una nueva forma que pasaría de una persona a otra y daría lugar a una pandemia con millones de muertos. Ante tal posibilidad, la OMS ha puesto en cuarentena a medio centenar de parientes y amigos de los fallecidos, que están tomando un antivírico a base de Tamiflu, y está vigilando las 400 casas del pueblo donde vivían, Kubu Simbelang. Hasta esta pequeña aldea de poco más de 2.000 habitantes, situada al norte de la isla de Sumatra en el distrito de Tanah Karo, ha llegado ABC. Desde Medan, la capital de la provincia, y tras un viaje de dos horas en coche a través de tortuosas carreteras y accidentados caminos de tierra, se accede a este mísero villorrio al dejar atrás el riachuelo donde se lavan los habitantes de la zona. Frente al prado que hay en la entrada a Kubu Simbelang, donde un grupo de jóvenes juegan despreocupadamente al fútbol al lado de varios bueyes que pastan en la hierba, se alzan las tres casas de los Borugintin, sencillas vivien- Las gallinas conviven con las personas en la aldea de Kubu Simbelang das de madera cerradas a cal y canto. Ya no queda nadie ahí; los supervivientes se han marchado explica Ngumbang Ginting, el tío de una de las fallecidas que, por su estrecho contacto con ella, debe tomar cada noche una dosis de Tamiflu para evitar el desarrollo de la enfermedad. Aunque provoca efectos secundarios como dolor de cabeza, no me importa con tal de no acabar como ellos apostilla Ngumbang estremeciéndose de un escalofrío sólo de pensar lo rápido que perecieron sus parientes. La primera en enfermar fue Puji Borugintin, separada y madre de tres hijos a sus 37 años, que vendía naranjas en el cercano mercado de Tigapanah. Precisamente, en este insalubre y caótico enjambre de puestos ambulantes pudo haber contraído la gripe aviar, puesto que a pocos metros funcionan varios establecimientos que venden gallinas, patos y gansos vivos. Otra posibilidad es que Puji hubiera adquirido el virus H 5 N 1 a partir de los pollos que, al igual que el resto de sus vecinos, criaba en su propia casa, y que enfermaron varios días antes de su fallecimiento. Como ocurre en muchos lugares de Asia, seres humanos y aves conviven estrechamente en Kubu Simbelang, durmiendo a veces bajo el mismo techo y hasta utilizando los excrementos de los animales como abono para los cultivos. más tarde. Cuando me dijeron que era gripe aviar, no me lo podía creer, puesto que la había visto poco antes y sólo se había quejado de sus deudas indica su prima, Tina Kusuma, quien aún llora el reguero de muertes que siguió a la defunción de Puji. Para festejar el fin de la cosecha, toda la familia celebró una gran cena el 29 de abril, por lo que los médicos suponen que la mujer, que se encontraba ya gravemente enferma, infectó a los demás. Es posible que ya se estén produciendo los primeros contagios de humano a humano de manera limitada, como sucedió este año en el caso de una madre y su hija en Vietnam anuncia Steve Bjorge, uno de los epidemiólogos de la OMS en Yakarta. Tras el funeral de Puji, en el que sus familiares parecían encontrarse bien de salud, enfermaron y luego murieron dos de sus hijos adolescentes, Roy y Bony, su hermano Dowes, su hermana Anta y la hija de ésta, Reinata, de 18 meses, así como otro sobrino de diez años, Rafael. Por el contrario, otros parientes, como el tercer hijo de Puji y la esposa de Dowes, se libraron y han sobrevivido sin contraer el virus. Mientras se resuelve este enigma, el mundo entero cruza los dedos pidiendo que los contagios humanos de la gripe aviar no hayan comenzado ya en Kubu Simbelang. Es posible que ya se estén produciendo los primeros contagios de humano a humano de manera limitada La OMS ha puesto en cuarentena a un centenar de personas que están tomando el antivírico Tamiflu Primeros síntomas Sea como fuere, Puji empezó a sentirse mal el 24 de abril. Tenía mucha tos y decía que le dolía la cabeza, por lo que fue a ver a un familiar suyo que era médico y le recomendó que acudiera a un especialista para revisarse los pulmones relata Sarianna Burusinuraya, su compañera en el mercado de frutas. Pero a Puji no le dio tiempo porque ingresó en el hospital el 2 de mayo y, de manera fulminante, falleció dos días