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18 Nacional EL REFERÉNDUM SOBRE EL ESTATUTO CATALÁN MARTES 6 6 2006 ABC Los líderes catalanes se lían a garrotazos entre sí para combatir el aburrimiento de una campaña agostada y cansina. Todos contra todos Un vicio muy español Los políticos catalanes quieren que Cataluña sea una nación- -o sea, otra nación- -distinta a España, pero a la hora de la verdad caen en ese vicio tan espaPor ñol de autoafirmarse a IGNACIO través de los enemigos. CAMACHO Ningún objetivo, ni siquiera el Estatuto, puede venderse con eficacia si no es contra alguien. Todos saben que el Estatuto es una cosa muy aburrida, que despierta un entusiasmo perfectamente limitado, y para animar el cotarro han convertido la campaña en un pim- pam- pum. Caña, dales caña, según el grito de aquellos célebres descamisados de Alfonso Guerra. Al principio parecía que la campaña iba a girar sobre un discurso único, todos contra el PP, pero los participantes saben que después del referéndum habrá elecciones, y han convertido la cita del 18 en unas primarias. Todos contra todos. De modo que Maragall le sacude al PP, sí, y con argumentos francamente desmesurados respecto a la capacidad transformadora del poder- -ayer dijo en Tortosa que con otro Gobierno nos habrían quitado el Ebro nada menos, sugiriendo una obra gigantesca de ingeniería china para cambiar el curso de las aguas caudalosas- pero tampoco se olvida de CiU, que le va a disputar el sillón en cuanto acabe el trámite estatutario. Ni de ERC, que pide el no, aunque se nota que al honorable le cuesta atizarle a sus antiguos socios, como un amante dolorido. Duran Lleida, que pactó el texto con Zapatero, olvida las tardes de cigarrillos de su jefe Mas en Moncloa e invalida al presidente como garante del cumplimiento de todos los privilegios que van a sacar. Los chicos de Carod se quejan con amargura de los recortes de última hora impuestos por lo socialistas, y atacan a Convergencia por dejarse llevar al huerto. Y así siempre: el infierno son los otros, como escribió Sartre. Menos mal que el Estatuto iba a ser un factor de unidad catalana. Una guía para entrar y salir de Cataluña DICCIONARIO PERSA DE CATALUÑA MIQUEL PORTA PERALES Familia. La clase política catalana es una familia que reúne dos tradiciones: la summa marxista y la dogmática nacionalista. A los unos y a los otros, aún les dura el empacho. Como sucede en las buenas familias, se protegen mutuamente. Buena gente de Cataluña. Hay un líder catalán, de nombre Josep Lluís Carod- Rovira, con pinta de caudillo hispanoamericano del siglo XIX, que tiene la costumbre de apelar a la buena gente de Cataluña Aplicando la lógica aristotélica más elemental, cabe concluir que si existe la buena gente de Cataluña, también existe la mala gente de Cataluña. ¿Cuál es el criterio que define a la buena y la mala gente de Cataluña? Quien siga el discurso de este populista probablemente llegue a la conclusión de que el criterio de demarcación entre la buena y la mala gente es el nacionalismo. El nacionalismo catalán, of course Es decir, los nacionalistas catalanes son buenos. Y los otros, malos. Ayer, la estrella popular fue Esperanza Aguirre, presidenta del odiado Madrid centralista blemente sin querer. Le preguntaron por la financiación a la carta, según criterios de población, y contestó muy ufana: Lo que es bueno para Cataluña es bueno para Madrid Ahí es nada. Sólo faltaría que después de tanto jaleo, fuese el sempiterno enemigo el beneficiario principal de este montaje. Más de uno habrá reflexionado si merece la pena ir a votar el 18 para que Madrid obtenga más dinero. El PP, a la contra En este panorama, el PP lo tiene más fácil: va a la contra, y punto. Ayer, la estrella popular fue Esperanza Aguirre, presidenta del odiado Madrid centralista, alfa y omega de los males catalanes en el imaginario del nacionalismo. Aguirre se fue a Lérida, punto de alcance máximo del frustrado AVE, donde presumió de ascendencia catalana y se despachó sin complejos mentando la bicha: el tres por ciento. Este es el Estatuto de la clase política del 3 dijo sin cortarse, a sabiendas de que violaba la omertà del establishment catalán. Pero la crítica más venenosa, el dardo más emponzoñado, lo deslizó proba- José Montilla, tras la Comisión Ejecutiva del PSOE de ayer en Ferraz LAG de Solzhenitsyn, el archipiélago del terror. Todo porque le sacaron a colación el no de Alianza Popular al Estatuto del 79. Aguirre meneó la coctelera de los ancestros políticos y preguntó a su vez si Zapatero había pedido perdón por el GULAG soviético. Piqué, a su lado, asentía con asombro; por aquellas fe- JAIME GARCÍA Los ancestros políticos Y como la campaña tira de desmesuras para abrirse camino en medio de una atmósfera política agostada y cansina, la presidenta madrileña sacó de paseo el GULAG. No, nada imaginario: el GU- chas, más o menos, el líder del PP catalán era comunista. Aunque se supone que su paulina caída del caballo ideológico ya es una forma de arrepentimiento. En fin, que por ahora, nada más españolísimo que esta campaña: garrotazos goyescos por doquier. Y ni siquiera así hace suficiente ruido.