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6 Opinión MARTES 6 6 2006 ABC AD LIBITUM POR OTRA PARTE SÓLO LA ÉTICA PUEDE SALVARNOS PLOMO EN LAS ALAS DE IBERIA rican Airlines en cacahuetes de aperitivo para los paOMO cualquier español de mi generación, mi sajeros, y nos borró literalmente del mapa infancia y juventud están marcadas por los moNunca pensé que la situación descrita por Crandall nopolios. Luchabas contra Renfe, cuyo régimen pudiera ser de réplica tan directa en España. El desade venta anticipada de billetes obligaba a muchas hofío al que se enfrenta el presidente de Iberia, Fernando ras de plantón en colas kilométricas; luchabas contra Conthe, se parece mucho al que afrontó en California Telefónica, que tardaba más tiempo en atender una su colega norteamericano: una compañía grandota y solicitud de línea que la Fullbrigth Foundation en conpesadota, con miles de empleados, a la que la ceder sus becas; luchabas contra Tabacalera, por liberalización del mercado le nace una comcuyos estancos tenían prohibido vender pitillos petencia, capaz de adaptarse a la demanda de sueltos; luchabas contra Iberia, pues en los fiun público masivo que pide un transporte aéreo nes de semana que iba a ver a mi novia me oblibarato, aunque las atenciones a bordo y las posigaba a pasar más tiempo en los aeropuertos que bilidades de conexión no sean muchas. A más a paseando con la chica de mis sueños. más, el radical cambio del mercado se produce Diga lo que diga Jorge Manrique, ese tiempo en un escenario de petróleo por las nubes. pasado me resulta de penoso recuerdo, lo cual JOSÉ M Comparado con Crandall, Conthe tiene un no impide que la acumulación de años y de caGARCÍA- HOZ handicap serio: los costes, de tiempo y de dinero, nas me lleven a juicios menos radicales, más de borrar la cultura de monopolio en la que nació y se matizados. Por ejemplo, mi opinión como cliente desarrolló Iberia. De puertas para adentro, los modos- -por inercia, iba a decir usuario- -de Iberia pasó, haque se conocen de la gestión de Iberia recuerdan todace años ya, de muy mala a regular, cuando leí en el vía a las empresas de propiedad estatal. Pero resulta suplemento dominical del New York Times una entremás grave- -en estos días también más actual- -el hevista con Robert L. Crandall, consejero delegado de cho de que muchos políticos todavía siguen percibienAmerican Airlines entre 1985 y 1998, entonces y ahora do a Iberia como un monopolio público, sobre cuyas dela mayor línea aérea del mundo. Decía cosas terribles, cisiones empresariales permanece el derecho de veto que quizá muchos empresarios piensen pero ninguno de los propios políticos. Bastante dinero nos costó Ibese atreve a verbalizar. Estoy harto de este negocio ria en sus tiempos de empresa pública como para que- -cito de memoria, pues las frases me resultaron liteahora se obligue a su dirección a tomar decisiones antieralmente inolvidables- llevo años dejándome la piel conómicas para satisfacer el ego de los políticos catalay no he conseguido nunca un minuto de tranquilidad, nes, como si ya no tuvieran suficientes satisfacciones. ni una rentabilidad decente y el futuro es cada vez más En Barcelona, Iberia está sufriendo los mismos prooscuro blemas que American Airlines en San José: la invaAunque en la entrevista pormenorizaba las razones sión de las líneas de bajo coste. Pero en lugar de plegar de su cabreo, decepción e impotencia, resultaba partila barraca, como hizo el gigante americano, ha aprencularmente gráfica la batalla de San José. En un modido la lección y se dispone a competir con las mismas mento dado, American Airlines decidió establecer armas que sus rivales, echando a volar su propia línea una base de operaciones (hub) en San José (Califorde bajo coste. Nadie sabe si le saldrá bien, pero dado nia) para atender desde allí los servicios de toda la que Iberia es una empresa privada debe ser libre para región. Pocos meses después de hacer las inversiones equivocarse, con la esperanza de acertar. Suerte. y empezar a funcionar el dichoso hub, llegó una línea josemaria garcia- hoz. com de bajo coste, que gastaba menos en aviones que Ame- L A desaparición de los valores éticos de la política democrática, la totalitaria nunca los tuvo, ha llevado a los peruanos a personificar el paradigma del despropósito representativo. En la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales se han visto obligados a elegir entre un golfo acreditado- -Alan García- -y un indigenista propenso a los golpes militares y de la cuerda indigenista de Chávez o Morales- -Ollanta Humata- Es un caso límite de la degeneración democrática por la vía partitocrática que, si nos queda un gramo de sentido común, debe obligarnos a reflexionar sobre los riesgos que conlleva un entendimiento meramente electorero en el M. MARTÍN uso del poder y en el ejerFERRAND cicio de la oposición. Algo que, desgraciadamente, no nos cae tan lejos como el Perú. A la hora de votar, un ciudadano debe poder elegir a quien, según su criterio, es el mejor de los candidatos y, para ello ha de darse el caso de que todos sean buenos y se diferencien por sus ideologías y programas. Si todos son malos como vamos viendo en un número creciente de casos, el ciudadano sólo puede elegir a quien le parece menos perverso o, con un mayor nivel de exigencia, abstenerse y no participar en una parodia del sistema en la que sólo la liturgia parece democrática; pero que es, por encubierto, el más indigno y dañino de los supuestos totalitarios. Entre nosotros estamos viendo, no sin temor, un brote de prácticas lejanas a la democracia verdadera. Además de las que ya tenemos asumidas, que se derivan de la norma electoral vigente, los partidos, que no cumplen con el mandato constitucional de vivir la democracia interna, sufren escisiones, todavía disimuladas, como reacción al personalismo no fundamentado de sus grandes líderes. Hablo en plural porque, salvo en los detalles anecdóticos, no hay diferencias notorias entre los grandes. José Luis Rodríguez Zapatero, revestido con el manto de salvador de la Patria, que nadie le ha adjudicado, trata de alcanzar unos fines, en principio plausibles, con métodos que repugnan a la razón democrática y, en desprecio de la Constitución del 78, van contra la legislación vigente. Mariano Rajoy, en el otro plato de la balanza, naufraga en un océano de confusiones que le llevan, por ejemplo, a no haber hablado recientemente con Rodrigo Rato y o Francisco Álvarez Cascos, dos veteranos de capacidad probada que, en circunstancias como las presentes, podrían aportar luz y rumbo a un partido desorientado- ¿acomplejado? -y con una cúpula tan endeble y dividida como la que acompaña a Zapatero. Es la plenitud de la frustrante teoría del mal menor que, sintetizada por la sabiduría popular- -lo mejor es enemigo de lo bueno- -puede llevarnos, poco a poco, a situaciones como la peruana. Solo la invocación de la ética, individual y colectiva, puede salvarnos. C -No quiero ser triunfalista, pero fíjate, Mariano: cuándo ha estado la oposición mejor engañada por el Gobierno, que ahora que nosotros la ejercemos