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62 Cultura LUNES 5 6 2006 ABC La Academia de Cine cambia el sistema de votación a los Goya b Todos sus miembros votarán en ROCK Lou Reed Concierto de Lou Reed. Lugar: Palacio de Congresos y Exposiciones, Madrid. Fecha: 4- VI todas las categorías de los galardones, y también se renueva el cincuenta por ciento de los vocales de la junta directiva JOSÉ EDUARDO ARENAS MADRID. La Academia Española de Cine decidió ayer en Asamblea General Ordinaria- -realizada en la sede del madrileño Cine Doré- -cambiar de nuevo su sistema de votación a los premios Goya, volviendo de esta manera a la fórmula empleada en el pasado, mediante la que todos los académicos votan entodas las categorías (especialidades) de Premios. Dichas votaciones se realizarán en dos rondas. En la primera se elegirán cuatro candidatos por cada premio y en la segunda se votará una de las cuatro, según se supo ayer. La decisión la ha adoptado la asamblea mediante referéndum, de cuyo resultado ya han sido informados todos los miembros de la Academia. En la asamblea celebrada en el mes de junio del año pasado se decidió someter a referéndum el sistema de votación, que se utilizaba desde 2003 y no era del agrado de muchos profesionales del sector, entre los que aparecían nombres de la categoría de Almodóvar. La fórmula pedía una primera votación por especialidades de la que salían cuatro nominados por categoría, y una segunda en la que todos los académicos votaban todas las categorías, salvo las generales, que son mejor película película europea película extranjera de habla hispana documental y animación Este sistema de votación por especialidad ha estado vigente en 6 de las 20 ediciones de los Premios Goya. Ayer también se renovó por votación el cincuenta por ciento de los vocales de la junta directiva para el periodo 2006- 2012, aunque los más votados tienen la opción de no aceptar el cargo, por lo que pasaría al siguiente más votado. Hoy lunes se se consultará a los elegidos si aceptan. Las votaciones quedaron de la siguiente manera: en dirección, Alejandro Aménabar para sustituir a Isabel Coixet; Félix Murcia a Luis Vallés Calvo en dirección artística; en dirección de producción Emiliano Otegui asumiría el cargo de Emilio A. Pina; mientras que Ivonne Blake (diseño de vestuario) reemplazaría a Pedro Moreno; y Reyes Abades a Ana Núñez en efectos especiales, entre otros. Los nuevos elegidos conformarán la junta directiva junto con la actual presidencia: Mercedes Sampietro como presidenta, y David Trueba y Montxo Armendáriz como vicepresidente primero y segundo respectivamente. EL PUZLE DE NUNCA ACABAR JESÚS LILLO D ejando a un lado ensayos paraliterarios como The Raven lleva Lou Reed mucho tiempo sin componer canciones. Después de cuatro décadas de actividad, tiene tantas escritas y traspapeladas por ahí que de un tiempo a esta parte, cosa de dos años, prefiere recuperar unos cuantos clásicos de su repertorio y releerlos en público. Lejos de ser síntoma de caducidad, esta apuesta por sus grandes éxitos- -infrecuente en un artista que muy rara vez cedía a la demanda mitómana de sus fieles, castigados sin postre en conciertos de pura y ensimismada abstracción guitarrera y nulo apego a los perfiles de su propia obra- -representa una buena oportunidad para disfrutar de una colección de clásicos, Museo Lou Reed, reinterpretados con la vitalidad de quien no tardó en sentirse más cómodo en las tormentas secas y eléctricas de su guitarra que en la serenidad, lírica y despejada, de sus canciones. Dos en uno: Reed reconstruye en directo algunas de las piezas más cotizadas del pop del siglo XX Coney Island Baby I m Waiting For The Man Dirty Boulevard sin renunciar a su desmedida y temible afición a la fractura. Nadie se aburre, nadie capitula y casi todos contentos. Si hace dos años, cuando grabó la película de su Spanish Fly en Benicasim, el músico de Brooklyn se hacía acompañar de una celista, Jane Scarpantoni, en esta ocasión añade un Lou Reed, durante su actuación de anoche en Madrid contrabajo a su banda de siempre- -Rathke, Saunders, Smith- -y prueba sonido. También incorpora a un teclista que apunta maneras bakalas y al que Lou Reed debe de tener muy atado en corto, EFE porque al pobre muchacho apenas se le escucha. Frente a la versión anterior de sus grandes éxitos, suavizada por Scarpantoni, el resultado provisional de su última puesta en escena es de una gravedad extrema, tanto que la sala, pese a su capacidad para amortiguar y absorber impactos, retumba en la aplaudida Guardian Angel dramatizada con el arco de los dos bajistas. Director de la orquesta de un sindiós a menudo deforme y repulsivo, Reed tiene que leer en pantallas planas el texto de sus canciones para que el público las identifique: no hay manera, si no, de distinguirlas. Hay destrozos importantes- -innecesarios en el caso de White Light White Heat que ya nació de nalgas, o de un Jesus pasado por el infierno- pero también notables adaptaciones, como un Ecstasy de largo metraje tropical y sandunguero (Oye cómo va Mix) o The Proposition cuya caótica ejecución tiene, paradójicamente, la nitidez del mejor jazz de acción. Mientras un maestro de taichi hacía gimnasia sobre el escenario, Perfect Day cerraba con mansedumbre un concierto en el que Lou Reed presentó la nueva versión, nunca definitiva, de su repertorio más popular, una lectura discutible, pero necesaria para mantener el interés del público y también de un artista, al que, después de cuarenta años, se le ve disfrutar mientras juega a acoplar las piezas, oscuras, de un puzle que todavía inquieta. Aunque no termine de encajar.