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54 Sociedad LUNES 5 6 2006 ABC El Papa recuerda a la Iglesia la necesidad de mantener el entusiasmo El encuentro con 350.000 personas reflejó la creciente madurez de movimientos y nuevas comunidades JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Benedicto XVI puso ayer broche de oro a su encuentro con más de 350.000 miembros de movimientos y nuevas comunidades manifestando que la Iglesia es un gran movimiento, Benedicto XVI, ayer, durante la misa de Pentecostés en la Plaza de San Pedro EPA animado por el Espíritu Santo Con esas palabras terminaba de insertarlos en la organización jerárquica, al mismo tiempo que recordaba a toda la Iglesia la obligación de mantener el entusiasmo del primer Pentecostés en Jerusalén, que es una de las características de la mayoría de los movimientos. Para dar más solemnidad a la misa de ayer, el Papa salió a la Plaza de San Pedro por el Portón de Bronce para dirigirse a pie al altar, repitiendo el itinerario de la inauguración del Concilio Vaticano II o, más recientemente, del féretro de Juan Pablo II el día del funeral. El recuerdo de Juan Pablo el Grande y, en especial, del primer encuentro con los movimientos en 1998, estuvieron muy presentes estos dos días en Roma Al término del segundo encuentro mundial, el balance inmediato se refería al crecimiento de las nuevas realidades eclesiales. Con la presencia de más de 350.000 personas, la participación ha sido tres veces mayor que en 1998. Al mismo tiempo se nota que buena parte de los movimientos y nuevas comunidades están madurando en cuanto a sintonía con los obispos diocesanos y espíritu de comunión con el resto de la Iglesia, dejando atrás individualismos, personalismos y maximalismos. Se nota, igualmente, un mayor sentido de la disciplina litúrgica, especialmente desde que Benedicto XVI llamó la atención al Camino Neocatecumenal en este aspecto. Big Bang El Papa celebró la misa de Pentecostés revestido de una casulla roja con lenguas de fuego en recuerdo de aquel acontecimiento en el Cenáculo que marcó una especie de Big Bang en la primera Iglesia de los Apóstoles. Según el Santo Padre, San Lucas menciona las lenguas de fuego para presentar Pentecostés como un nuevo Sinaí, como la fiesta de un nuevo Pacto en que la Alianza con Israel se extiende a todos los pueblos de la tierra Por ese motivo, la Iglesia católica es misionera desde su nacimiento, y la universalidad de la salvación se manifiesta en la lista de las numerosas etnias que escuchan el primer anuncio de los Apóstoles Como colofón, el Papa señaló que desde Pentecostés, el Pueblo de Dios se amplía hasta no tener ya ninguna frontera, ni de raza, ni de cultura, ni de espacio ni de tiempo Benedicto XVI subrayó que este fenómeno viene a remediar el desastre de la torre de Babel, epítome de cómo el orgullo y el egoísmo del hombre crean siempre divisiones, levantan muros de indiferencia, de odio y de violencia. En cambio, el Espíritu Santo hace que los corazones puedan entender las lenguas de todos, porque restablece la comunicación entre la Tierra y el Cielo. El Espíritu Santo es el Amor