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ABC LUNES 5 6 2006 Internacional 29 Guerra de nervios en Palestina Abbas da otras 36 horas a Hamás antes de convocar el referendo sobre Israel de ilegal la consulta, pero no oculta su inquietud por la caída de su popularidad: Al Fatah arrasó en las elecciones universitarias en Gaza JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Hamás y Al Fatah, Al Fatah y Hamás se consumen día a día, en Gaza y Cisjordania, en Cisjordania y Gaza, en una guerra de nervios previa a otra sin duda peor en medio de una crisis política, económica y social casi imposible de resolver. Mahmud Abbas, consciente del callejón sin salida en el que se encuentran los palestinos, concedió ayer 36 horas más a Hamás para que apruebe el Documento de Reconciliación Nacional parido por los presos en cárceles israelíes, que en definitiva representa un reconocimiento algo más que implícito al Estado de Israel. De no dar ese paso al frente- -las negociaciones maratonianas que las altas instituciones y partidos palestinos llevan a cabo en las últimas jornadas contra el reloj en Ramala y Gaza no acaban de dar sus frutos- -el presidente Abbas convocaría un referéndum en 40 días para que los ciudadanos de a pie se pronuncien al respecto. b El Gobierno islamista tacha Paces con la viuda de Arafat El último viaje de Mahmud Abbas a Túnez ha servido para que el presidente de la ANP sellara su particular sulha (reconciliación) con Suha, la viuda de Yaser Arafat. Abbas y Suha Arafat llevaban diez años sin hablarse y han decidido poner en cuarentena sus diferencias por el bien de la unidad nacional durante un encuentro de 3 horas en la capital tunecina. No sólo las relaciones de Suha con Abbas eran muy malas. Son casi peores con el resto de dirigentes de Al Fatah, a raíz de la enfermedad y la muerte de Arafat en noviembre de 2004. Entonces, Suha, quien recibe como dieta mensual de la ANP 82.000 euros, acusó a la Vieja Guardia del partido de querer enterrar vivo a su marido. La esposa del líder marchito de la causa palestina impidió la entrada de los colaboradores más estrechos del rais a su habitación del hospital parisino en el que estuvo ingresado. bres armados en Gaza; las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa con sus 2.500 en Yenín y Tulkarem) con los enfrentamientos entre clanes políticos y familiares que se suceden sin solución de continuidad (ayer tres heridos en Rafah) y con un olor a podrido que impregna las ciudades y los campos de refugiados de Gaza y Cisjordania, donde nadie apuesta por una guerra civil pero nadie se atreve tampoco a descartarla. Al menos Abbas, con su órdago del ultimátum a Hamás y el consiguiente referéndum, parece haber logrado unir los distintos sectores de Al Fatah, hasta ahora muy divididos. El presidente palestino ha sumado incluso a sus filas de incondicionales a uno de sus más enconados rivales, el considerado ministro de Exteriores de la OLP en el exilio, Faruk Kadumi, con quien ha fumado su particular pipa de la paz en Túnez más que por afinidades comunes por odios compartidos: en este caso al Gobierno de Hamás. La antesala Pero mientras esto sucede en la cocina del partido nacionalista palestino, en el patio trasero, y en el salón, y en el comedor, y en las habitaciones, y en los cuartos de baño, y en la terraza, Hamás y Al Fatah, Al Fatah y Hamás se consumen día a día. Y lo hacen en Gaza y Cisjordania, en Cisjordania y Gaza, en una guerra de nervios previa a otra guerra sin duda peor en medio de una crisis política, económica y social casi imposible de resolver. Fronteras de 1967 Las últimas encuestas indican que cerca del 90 por ciento de los votantes se decantaría por la opción de los prisioneros, que habla de dos Estados vecinos, fieles a los límites geográficos de las fronteras de 1967, y de aceptar la iniciativa saudí adoptada por la Liga Árabe en 2002 en Beirut, donde se menciona la posibilidad de reconocer a Israel siempre y cuando retire sus tropas y sus colonos a las fronteras anteriores a la Guerra de los Seis Días. Ismail Haniyeh y su Gobierno, Hamás en definitiva, tachan el referéndum inventado por Abbas de ilegal se preguntan qué necesidad hay de convocar a los ciudadanos a las urnas cuando ya se citaron con ellas hace poco más de 4 meses con el resultado de todos conocido y están más que preocupados por su bajada de popularidad en las calles de Gaza y Cisjordania. Como muestra, un botón: las elecciones estudiantiles celebradas este fin de semana en la Universidad de Al Quds de la Franja mediterránea se han traducido en una rotunda victoria de Al Fatah sobre Hamás (su triunfo oscila entre 75 y el 84 por ciento según cada uno de los cinco campus, que reúnen en total a 10.000 estudiantes) Una guerra de nervios con un fondo tan sombrío como siempre, con la imposibilidad de Hamás de pagar los salarios completos a los funcionarios (ayer, como detalle esperanzador comenzar a abonar un mes de sueldo a 40.000 de los 160.000 trabajadores, cuando se les adeudan tres) con las milicias partidistas reconvertidas en policía ilegal (Hamás con sus 3.000 hom- Tres maniquíes en el escaparate de una tienda de la ciudad de Tulkarem lucen cintas de Al Fatah en la cabeza AP Edhud Olmert dice ante Hosni Mubarak que quiere ir de la mano con Abbas por la Hoja de Ruta J. C. JERUSALÉN. Hechos y palabras no suelen ir de la mano en Oriente Próximo. Unos y otros dicen casi siempre mucho más de lo que hacen, no hacen casi nunca lo que antes habían dicho. De reuniones como la de ayer en Sharm el Sheij entre Ehud Olmert y Hosni Mubarak está repleta la región sin que se vean los resultados. El primer ministro de Israel aseguró ante su anfitrión egipcio, tras excusarse por el incidente fronterizo de la víspera en el que soldados israelíes mataron por error a dos policías árabes, estar dispuesto a entrevistarse con el presidente palestino, Mahmud Abbas, con el que pretende pasear de la mano a lo largo de la Hoja de Ruta. El mismo Abbas a quien el Gobierno israelí considera un interlocutor débil para hacer frente al Gobierno de Hamás y con quien el jefe del Ejecutivo hebreo no tenía intención de entrevistarse hasta que se lo dijo al oído en la Casa Blanca, George W. Bush. Mubarak, con tantos problemas internos que ya ni siquiera la ocupación israelí de Palestina los espanta, animó a Olmert a negociar una retirada de Cisjordania, que no debe ser unilateral y lanzó un dardo envenenado a los palestinos para que se pongan de acuerdo entre ellos ante lo que se avecina.