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ABC DOMINGO 4 6 2006 Cultura 63 TEATRO La buena persona de Sezuan Autor: Bertolt Brecht. Versión: Jesús Munárriz. Dirección: Luis Blat. Escenografía: Paco Azorín. Vestuario: Ana Garay. Iluminación: Juan Gómez Cornejo. Intérpretes: Yolanda Ulloa, Gonzalo de Castro, Vicente Díez, Esther Montoro, Antonio Gil Martínez, Román Sánchez Gregory, Alberto Castrillo- Ferrer, Carlos de Gabriel, Enriqueta Carballeira y Manuel Millán, entre otros. Lugar: Teatro María Guerrero. Madrid. POPULAR Ciclo Madrid EnCanto Concierto de Rodrigo Leao Ensemble. Lugar: Teatro Albéniz, Madrid FELIZ REENCUENTRO LUIS MARTÍN INFORTUNIOS DE LA VIRTUD JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN U ardó dos años Berltolt Brecht (1898- 1956) en terminar La buena persona de Sezuan Cierto es que atravesaba un periodo nada tranquilo de su vida después de haber abandonado Alemania en 1933 para huir de la pesadilla nazi. Concluyó la obra en 1940, cuando la hoguera de la Segunda Guerra Mundial había empezado a consumir Europa. Días de agitación política y agitación personal para el autor, siempre tan necesitado de la colaboración y el estímulo femeninos que en ese periodo convivía con tres mujeres: la actriz Helene Weigel, Madre Coraje en el teatro y madre- esposa en la vida de don Bertolt; Margarete Steffin, infatigable secretaria que transcribía todos sus manuscritos y colaboraba en su redacción, y Ruth Berlau, que, amén de contribuir en los textos con sus aportaciones, se ocupaba de todos los trámites profesionales, políticos y sociales del escritor, con quien tuvo en 1944 un hijo, muerto al poco de nacer. Steffin y Berlau figuran expresamente citadas como colaboradoras en la elaboración de La buena persona de Sezuan Como sostiene Jutta Brückner, directora de la película- ensayo Bertolt Brecht. Amor, revolución y otras cosas peligrosas (1998) para esas inteligentes y emancipadas colaboradoras la relación entre sexo y trabajo fue fascinante y destructiva Esa ecuación fatal entre amor y labor se explicita claramente en el comportamiento sacrificado que con el hombre al que ama tiene la prostituta Shen Te, la buena persona de Sezuan obligada a desdoblarse en su inventado primo Shui Ta para protegerse de los efectos devastadores que sobre su propia vida tiene su bondad. Un fábula política y moral que remite tanto al Jekyll y Hyde de Stevenson como a la Justine de Sade por cómo los personajes que ayudan desinteresadamente a otros terminan padeciendo los infortunios que les acarrea su virtud ¿Es posible ser justo en un mundo injusto donde los explotados se convierten a su vez en explotadores en cuando tienen oportunidad? Ésa es la pregunta que en su personal reescritura de un viejo cuento chino Brecht lanza a los espectadores en un inteligente final abierto que advierte sobre la insuficiencia de la caridad, el peligro de las certezas absolutas y la imposibilidad de una conclusión feliz para una historia infeliz que transcurre en tiempos sombríos, em- T Yolanda Ulloa y Gonzalo de Castro, en una escena de la obra ponzoñados por la codicia, la degradación moral y la miseria. Funciona la ágil y bien trabajada versión de Jesús Munárriz, que ha eliminado buena parte de las canciones del texto original. Luis Blat la dirige con solvencia y mueve bien a los numerosos actores en una gama de registros que va del caricaturesco, en clave de cómicos del cine mudo, de los tres dioses que bajan de las alturas en busca de una buena persona, al naturalista del resto de los personajes, todos vestidos en tonos grises, blancos y negros, según las indicaciones de Brecht para el montaje. Notable la escenografía de Ana Garay, con un gran ascensor que comunica la tierra con el cielo y que se ROS RIBAS transforma imaginativamente en un estanco, un despacho o el pabellón de un parque. Yolanda Ulloa realiza una sensible y emocionante interpretación, entre la frágil bondad de Shen Te y la dureza de Shui Ta, bajo la que se transparentan leve e inteligentemente los trazos de la primera, y que alcanza momentos sublimes cuando ambos personajes deben confluir. Gonzalo de Castro, adecuado y versátil, encarna al corifeo aguador Wang, y el resto del amplio reparto- -con mención especial para las composiciones de Enriqueta Carballeira, Vicente Díez y Cristina Fenollar- -completa también un buen aunque no homogéneo trabajo conjunto. FLAMENCO Festival Suma Flamenca Baile: Blanca del Rey, Marcos Flores, Olga Pericet y Belén López. Acompañamiento: Cuadro de cante, baile y guitarras del Corral de la Morería. Lugar: Círculo de Bellas Artes, Madrid. APOTEÓSICO HOMENAJE AL CORRAL MANUEL RÍOS RUIZ l Festival Suma Flamenca organizado por la Comunidad de Madrid, ha celebrado su primera gala en homenaje al tablao El Corral de la Morería, con motivo del cincuenta aniversario de su creación por el cabal Manuel del Rey Cámara, recientemente fallecido. La velada comenzó con una serie de entregas de placas conmemorativas a artistas que han pasado por el famoso escenario del Corral, a cargo de distintas personalida- E des encabezadas por Carmen Calvo, Ministra de Cultura, que expresó su convicción acerca del arte flamenco como distintivo español en todo el mundo, así como su deseo de que la UNESCO lo declare, en fecha breve, Patrimonio Oral de la Humanidad. El espectáculo estuvo cifrado en las actuaciones de tres nuevos valores del baile: Marcos Flores, Olga Percet y Belén López. El bailaor arcense ofreció una larga ejecución por martinetes, demostrando sus cualidades, especialmente en los zapateados. Por su parte, Olga Pericet dio razón de un estilo un tanto en desuso: la petenera. Y Belén López, con clara influencia amayística, se lució por alegrías. Mas la apoteósis sobrevino, en un grandioso fin de fiesta, tras un bello apunte de Blanca del Rey por soleá, al subir al escenario los artistas asistentes, creándose un ambiente festero extraordinario, bailando por bulerías desde la cantaora Carmen Linares al guitarrista Serranito, pasando por El Güito, Manolete, Merche Esmeralda, y Antonio El Pipa, entre otros, que pusieron al público de pie para aclamarles. na de las mejores virtudes que atesora la cada día más pujante música popular portuguesa es que no cabe en ella margen para el error. Créanlo o no, pero lo cierto es que, cuando asoma a nuestros oídos alguien nuevo, o que presenta simplemente un disco diferente, puede asegurarse, sin riesgo, que tendrá palpable continuidad. Así lo atestiguan, por ejemplo, las trayectorias de fadistas recientes como Mariza o Katia Guerreiro, las de jazzistas como Jacinta o Rodrigo Gonçalves, y también la de un cancionista como Joao Afonso. Y no puede decirse menos del teclista Rodrigo Leao, cuyo proyecto Cinema que ahora repite, ya fue presentado al público español con gran éxito durante la Mostra Portuguesa de 2004. Bien rodados en muy diferentes lugares del mundo, supongo, los materiales desde entonces, Cinema es ya una obra mayor en la carrera de quien una vez fue integrante de Madredeus. No cabe esperar de Leao prestación inferior. Esta colorista y elegante mezcla de cabaret, new age sedosa y música de film de culto, obliga desde el primer momento a poner atención, y mucha, en el trabajo de este intérprete que- -culpa de las nuevas tecnologías- -parece sentarse ante una cocinita, y no ante un teclado de sofisticadas prestaciones. Hay obra primeriza de Rodrigo Leao que gustó a algunos sectores; son, sin embargo, estas canciones las que han conseguido meterse en el bolsillo al gran público. Nada extraño. El sonido es primoroso, el clímax fascinante, y Leao cuenta, además, con invitados como Beth Gibbons o el pianista Ludovico Einaudi. La primera, que estrenó canción nueva, tiene algo de cruce entre Kurt Weill y Billie Holiday. El segundo sólo es un émulo inocente de Michael Nyman. Por fortuna, Cinema no disimula el entusiasmo que aquél no tiene. Sus temas suenan lujosos, comunicativos, elegantes, arrebatadores, con un trabajo excelente de todos los músicos y mención de honor para la acordeonista Celina Piedade. Fue un concierto sugerente, una gloria de fuerza tranquila. Faltó, tal vez, una pantalla que proyectase un salpicón de todos esos filmes que Leao, animal de cine forum, debió beberse a grandes tragos cuando joven. Un placer siempre renovado recibir a uno de los grandes de la actual música popular portuguesa. Larga vida conjunta, por cierto, a la pareja Leao- Gibbons.