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60 Cultura DOMINGO 4 6 2006 ABC Soy un americano de pro -Soy un americano de pro, de la América nuestra, la real, de la mágica, la de siempre. Esto tiene gran potencial, que se empieza a atisbar en las Cumbres de jefes de Estado iberoamericanos. Recordemos que el único que ha estado en todas ha sido el Rey, porque incluso- -dicho sea con cariñosa ironía- -Fidel Castro se ha perdido alguna. La base es que somos 600 millones de personas que hablamos portuñol que compartimos el mismo tipo de estructura jurídica, algo que no tienen ni los anglosajones. Potenciar su trabajo común, como el de la Policía, permitió por ejemplo detener a los miembros de una importante red de pornografía infantil, de modo que el horizonte de colaboración es inmenso. ¿Y en el terreno cultural? -Si la Unesco hace una convención cultural mundial en 30 idiomas, ¿no vamos a ser capaces de hacer una carta cultural de primer orden para los países de ámbito hispano? Debe englobar propiedad intelectual, mercado del libro, internet... todos los servicios culturales y científicos. Las bases se acaban de sentar en la Cumbre de Salamanca. El diplomático, en su despacho del Palacio Real de Madrid YAGO PICO DE COAÑA Y DE VALICOURT Presidente de Patrimonio Nacional No he recibido ninguna indicación sobre el futuro del Valle de los Caídos Preside desde hace un año la institución que custodia importantes bienes del Estado: palacios, monasterios. Trae nuevos aires y entre sus objetivos destaca concluir el Museo de Colecciones Reales, a la espera de conocer cómo afectará la inminente ley de Memoria Histórica al Valle de los Caídos TEXTO: JESÚS GARCÍA CALERO FOTO: ERNESTO AGUDO MADRID. Este diplomático nacido en 1943 llegó a la presidencia de Patrimonio Nacional en abril de 2005, un año después del cambio de Gobierno. En su carrera brillan su años de destino como embajador en Colombia, entre 1996 y 2002, y su buen trabajo en la organización de las últimas Cumbres iberoamericanas. En la institución que ahora preside Yago Pico de Coaña trae nuevos aires. Es un hombre de gran capacidad de diálogo y franca simpatía aderezada con un fino sentido del humor. Estas cualidades impulsan su búsqueda de consenso, de acuerdos en todo lo que respecta a una institución que da trabajo a 1.700 personas y que está obligada a tratar desde ayuntamientos hasta órdenes religiosas, desde los museos hasta los líderes políticos. Eso le permite mantenerse casi siempre por encima de la bronca política ambiente. Nos recibe en su despacho del Palacio Real, situado en los salones de Mayordomía, muros gruesos bien cimentados en la historia, que ahora miran al futuro Museo de las Colecciones Rea- les, que se construirá, o más bien se excavará, junto al Palacio y a la Catedrál de la Almudena, en el talud que mira al río Manzanares. Nos cuenta con gran ilusión que la primera piedra se pondrá en septiembre u octubre próximos y que el nuevo centro incrementará los tres millones de visitas que reciben todos los de la institución. Tendrá 44.000 metros cuadrados construidos- -afirma- Academias, institutos, el Colegio de Arquitectos, la Iglesia, que son nuestros vecinos, y todos han avalado el proyecto. A falta de ultimar la museografía, los tapices estarán primero, en una segunda planta las artes aplicadas y después los carruajes, cuya colección también es impresionante, lo mismo que la de las Armaduras. Aportaremos a Madrid un museo que atesora cosas que no tiene ningún otro. No es el único proyecto. Patrimonio es un sinfín de rehabilitaciones y cuidados para cumplir su principal divisa: poner los bienes de la Corona al servicio del pueblo. Entre los mejores logros de una institución cuyos palacios están a menudo junto a jardines histó- ricos o zonas de naturaleza protegida figura un programa de cuidado del medio ambiente que muchas comunidades autónomas han adoptado. Yago Pico nos recuerda que el museo es un objetivo del Estado, no de la Corona, puesto en marcha por el Gobierno del PP y ratificado por el actual Ojalá fuera ésa la norma en el medio ambiente político. Porque aún recordamos la polémica que se desató cuando el nuevo Gobierno anunció la intención de convertir el Valle de los Caídos en un centro de interpretación de la represión franquista. La polémica está a punto de reavivarse, porque Rodríguez Zapatero se ha comprometido en el debate del estado de la Nación a finalizar el proyecto de Ley de Memoria Histórica este mismo mes de junio. ¿Le han dicho algo nuevo? -No hay novedad, no hay nada. Hay lo que yo leo en los periódicos. A mí no se me ha hecho ninguna indicación, ninguna imposición. Sé que existe la Ley de Memoria Histórica, que va con retraso. Sí he tranquilizado a los monjes benedictinos porque lo único que me han dicho es que les asegure que no se va hacer ninguna barbaridad de ningún tipo. Ese mensaje lo transmití ya hace tiempo, a finales del pasado año. Yo sigo considerando que el Valle no es Patrimonio, que es una institución que nosotros sólo administramos. Aunque cada vez que llega el 20 de noviembre tenemos que tomar disposiciones. -Es parte de su responsabilidad como administrador... -Intento convencer a la gente de que éste es un organismo aséptico. Si a mí me propone un partido político mayoritario hacer un acto cerca de cualquier dependencia de Palacio le digo que no, porque no estamos para eso. Si viene ERC a decirme que quiere hacer una manifestación de principios junto a la escalera del Valle le digo que no, y entonces se cabrea. Y me dice, ¿entonces por qué van los de Falange el 20- N? ¿Por qué? -Porque van a una misa y nosotros no prohibimos a nadie atender un servicio religioso. Ni se cobra por él, siempre que accedan al recinto media hora antes. Son estrictamente las normas que se han consensuado con todo el mundo, para una situación que es un poco de chiste, porque la noche de la víspera parte una marcha desde Madrid que llega a las 8 de la mañana al Valle y allí tiene que esperar hasta las diez y media, si quieren entrar gratis, porque la misa es a las 11. ¿Le piden cuentas los partidos? -Sí. Y manifestamos que no hay ningún tipo de utilización de nuestras dependencias para hacer exhibiciones de partidismo en uno u otro sentido. Se cabrearon un poco los de ERC, pero lo entendió el resto, incluso los de ICV.