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ABC DOMINGO 4 6 2006 59 El presidente de Patrimonio Nacional afirma que no hay novedad sobre el futuro del Valle de los Caídos El Primavera Sound de Barcelona se abona al rock de la mano de Dinosaur Jr. y Sleater Kinney Tras el arranque de su gira europea en Barcelona, Red Hot Chili Peppers actuó en Madrid, en un concierto celebrado en el Palacio de los Deportes de la Comunidad. La banda californiana presentó un espectáculo a la altura de unas megaestrellas de rock Un huracán intermitente TEXTO: PABLO MARTÍNEZ PITA J. M. SERRANO Isabel Pantoja (sobre estas líneas) es ahora la indiscutible reina de la canción española. Artistas como Pasión Vega o Concha Buika (a la izquierda) ofrecen una nueva visión Puede que los cuatro miembros de RHCP llegaran a Madrid acuciados por las malas críticas recibidas por su actuación en Barcelona el pasado día 29, pero lo cierto es que al escenario del Palacio de los Deportes subieron con las ganas que, al parecer, les faltaron en el Palau Sant Jordi. Tal era el ímpetu que el volumen excesivamente alto estuvo a punto de dar al traste con las intenciones de los americanos. Así que el primer cuarto de concierto fue un aluvión de sonido reverberante que hacía prácticamente imposible apreciar las bondades de Frusciante con la guitarra o las virtudes de Flea con el bajo. Y no digamos entender algo al cantante, Anthony Kiedis. Eso sí, el grupo californiano traía consigo un espectacular montaje de luces y vídeos que ocupaba toda la pared del fondo y parte del techo, y que, hay que reconocerlo, estaba a la altura de unas megaestrellas del rock. No se trataba de mero alarde luminotécnico, sino que el asunto estaba tratado con clase y buen gusto. Con ellos viajaba también un doble álbum, Stadium Arcadium con 24 temas cada CD. Aunque hacía cuatro años que no presentaban ninguna novedad discográfica, hay que contar con un tándem a la altura de Lennon- Mc- Anthony Kiedies, líder del grupo EFE Cartney para no resultar desmesurado con tamaño alarde productivo. Así que en la doble entrega abunda la mediocridad, pero, sin embargo, sí contiene el suficiente número de canciones atinadas para llevar a cabo con eficacia un buen directo- -no en vano, con este trabajo han conseguido su primer número uno en Estados Unidos- y más si cuentan, además, con un repertorio bien plagadito de éxitos reconocibles. A pesar de todo, muchos son los que reniegan de la banda a partir de su escoramiento hacia la comercialidad desde Californication (1999) Ellos pretenden, no obstante, seguir haciendo gala de actitud y vestimenta punk, y por eso dan saltos, patadas al aire y hacen movimientos de cabeza arriba y abajo e, incluso se revuelcan por el suelo si es necesario. La música, basada en una mezcla de metal y funk y en la que son constantes los acelerones bruscos, todavía contagia al público, que el viernes abarrotaba el recinto y que en su mayoría no dudaron en secundar los esfuerzos gimnásticos de los músicos. Sobre todo cuando sonaron los compases de By the way Scar Tissue Californication Suck my kiss o los dos emblemáticos temas que llegaron con el bis, Under the bridge o un Give it Away estirado hasta la extenuación en un bonito experimento sonoro llevado a cabo entre Flea y Frusciante. Dani California procedente de la nueva hornada, es uno de esos himnos que mantiene el listón de calidad a la misma altura que sus pasadas hazañas. Estos momentos estelares e intensos se combinaban con otros prescindibles, pero el resultado fue, por esta vez, positivo.