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D 7 4 6 06 El New York Times calificó a este asturiano de Mieres como el niño prodigio del Washington culinario. En Estados Unidos se le considera el gran divulgador de la tapa a través de su cadena de restaurantes y de sus apariciones televisivas. En España, es la última gran estrella gracias al programa Vamos a cocinar Es, además, extremadamente inquieto y apasionado COCINERO ISABEL GUTIÉRREZ- -Restaurantes en Washington, programas de televisión de audiencias millonarias, en tránsito permanente entre América y Europa... Su vida resulta complicadísima. -Pregúntele a mi mujer. Cuanto más quiero decir que no a las cosas, más me lío. No me quejo, pero todo esto me resulta algo raro. -Salir cocinando en la tele norteamericana, ¿es muy diferente a hacerlo en la española? -Allí aparezco no sólo por mí, sino por nuestros productos. Salgo con el serrano, el piquillo... ¡Y a montar el show! Yo encantado de que quince millones de tíos me vean durante diez minutos. -En 1993, con 24 años, se plantó en Washington para dirigir la cocina del restaurante Jaleo. Un buen berenjenal, ¿no? -Sí, y más cuando el español es muy dado a quedarse en casa, lo cual no es extraño, porque aquí se vive de maravilla. Creo que la fiebre de la conquista de América se perdió en el mismo siglo XVI, pero yo me fui porque, desde chico, Estados Unidos me fascinaba. ¿Cómo fue su aterrizaje? -Con 50 dólares en el bolsillo y, teóricamente, con trabajo y cama. Lo malo es que con esos 50 dólares pagué un taxi que me dejó a una hora de donde debía ir. -Dicen de usted que es el responsable de popularizar la tapa en Estados Unidos... -Eso, según quién opine. Lo cierto es que hay otra gente que ha hecho un gran trabajo al respecto, pero sin la misma repercusión mediática que yo. El caso es que incluso en España, la tapa aún está por descubrir. Yo me he inventado lo que me iba bien a mí. Y, para mí, la tapa es un vehículo para vender cocina española. -En Estados Unidos se come muy mal. ¿Es un tópico? -Es un topicazo. Se come tan mal o tan bien como en Europa. Creo, además, que la gran explosión gastronómica del futuro va a ser americana: cada vez hay mejores coci- GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 20 D 7 LOS DOMINGOS DE José Andrés Por los fogones también anda el fantasma del autobombo -La cocina es la gran industria del ocio del siglo XXI. El show está en el plato. Al restaurante no se va a llenar el estómago, sino a que te inspiren, te sorprendan, te fascinen... Si hay fundamento y trabajo, debemos apreciar al cocinero creativo, aunque no te guste o no lo entiendas. Nuestra cocina tradicional de ahora fue pura innovación hace 150 años. El hojaldre que hoy buscas en los congelados del súper, ayer sólo estaba al alcance de los reyes. -Pero aquí también hay fuegos de artificio... -Como en cualquier cosa, por ahí anda el fantasma del autobombo. Hay que recordar algo: todo el mundo cocina, mejor o peor, pero lo hace. Hay gente que en su casa hace mejores platos que en el restaurante de la esquina. Igual que en el arte, las cosas te gustan o no te gustan. Puede que un determinado sabor sea sublime, pero si no te gusta... ¿Qué sabores guarda de la infancia? -Más que sabores, tengo presentes los aromas: la cazuelita de pimientos con ajito y vinagre, que hacía mi madre; el olor de la pasta de los canelones, el de la nuez moscada... -Por cierto, ahora las escaleras de las comunidades de vecinos ya no huelen a cocido, ni a pescado frito, ni a bizcocho... -Creo que eso se debe a la búsqueda de la igualdad entre los sexos. La cocina ha dejado de ser de la mujer, y ahora es de todos. Es cierto que antes, en las escaleras, había demasiado mejunje de olores, pero ahora, cuando alguien está en los fogones, valoramos más lo que se huele. Yo soy de esos que llaman a las puertas y preguntan: ¿Qué está preparando usted? ¿Y qué le apetecería? -Pues, por ejemplo, un arroz a la cubana. Parece un plato antigastronómico, pero me encanta. O unas patatas con judías verdes y su chorrito de vinagre. igutierrez abc. es Cuestión de cantidad Hay que levantarse con hambre de la mesa. A veces critican la pequeñez de mis raciones, pero si no nos cuidamos, al país le pasaremos la factura. En lugar de comer cinco chorizos... pues habrá que comer sólo uno. Y, la verdad, yo creo que se puede disfrutar lo mismo Más allá de la crítica Los cocineros, en España, hemos aprendido a no temer al crítico. Algunos, más que críticos, son escritores gastronómicos. Tienen gran calado. Como profesional o como lector, te pueden gustar más o menos, pero lo cierto es que son importantes para la popularización de la gastronomía neros, se abren grandes escuelas, hay dinero para obtener cualquier producto, hay conciencia ecológica... ¿Qué ha lanzado a los cocineros al estrellato? -El hecho de que a todo el mundo le gusta comer fuera de casa. Desde hace décadas, vivimos un periodo de paz y eso se nota: ya no sólo se come para sobrevivir, sino por puro placer. Y en este contexto, conocer al cocinero es importante. -Así que estamos ante el gran entretenimiento de hoy...