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4 6 06 SIETE DE SIETE (Viene de la página anterior) SUSURROS Y RUNRUNES medida que transcurren los meses empiezan a no parecer disparatadas algunas historias que nos susurraban al oído. Los peneuvistas por ejemplo hace tiempo que te cuentan que Zapatero quiere empujarles del mapa para colocar en Ajuria Enea un gobierno de socialistas con batasunos. Qué barbaridad. ¿Quién podía dar crédito a algo así? Pues ahora, pasado el tiempo, no resulta tan disparatado. Los del PP por su parte te apuntaban que había negociaciones con ETA: las había, aunque Zapatero lo negaba mirándote a los ojos, como le gusta decir a José Blanco. Maragall hace mucho que explica los acuerdos a los que había llegado Zapatero con Artur Mas, por eso está rabioso cuando ve que sus fuentes eran muy buenas y efectivamente Zapatero se ha dedicado a moverle la silla. Y algunos gargantas profundas de las fuerzas de seguridad afirman que lo de la verificación es un cuento chino, que por allí arriba todo sigue exactamente igual que hace un año; es decir, que ETA apenas se mueve porque tiene poca capacidad de maniobra, pero que no tienen ningún dato que permita hacer pensar que estamos ante una tregua definitiva. De hecho Otegi amenaza todos los días con los males del infierno si no se hacen las cosas como él quiere que se hagan, y tiene la suerte de que algunas de esas cosas se hacen. Por ejemplo, que los socialistas vascos acepten sentarse en una mesa con ellos. Según Otegi para negociar; según Zapatero para preguntarles si están dispuestos a aceptar las reglas del juego democrático y se avienen a la legalización previa condena del terrorismo. Se admiten apuestas. A todas estas en el PP andan con el ánimo alicaído. El debate sobre el estado de la Nación no les salió tan bien como esperaban, aunque Manuel Marín dio una ayudita a Zapatero para que así fuera. Pero si Rajoy está crecido y afirma que gana las próximas elecciones, algunos de los suyos no se sienten precisamente eufóricos. Y surge de nuevo el runrún de que Rodrigo Rato podría presentarse en Madrid si las cosas van mal dadas en las próximas generales. Es un runrún. Como lo es también que Aznar y González han tenido una larga conversa en el extranjero. Cuentan quienes lo cuentan que ya no se detestan tanto, y que incluso tienen algunos puntos de coincidencia sobre cuales son los malos pasos del gobierno Zapatero. ¿Será verdad? A España, Sociedad Anónima Todo un símbolo la escultura del euro frente al Banco Central Europeo, en Frankfurt AP Economía JESÚS GARCÍA sta semana se ha celebrado el Debate del Estado de la Nación- -algo como la Junta General de Accionistas de España S. A- -y los problemas de los accionistas minoritarios- -en este caso los españoles- como en una mayoría de reuniones de cotizadas, no han estado presentes. La ausencia de autocrítica de los líderes políticos impide que la Junta sirva para algo más allá de la propaganda propia y el combate con el otro. Horas antes de que comenzara el Debate se hacían públicos los datos del IPC adelantado de mayo: 4,1 por ciento. Una inflación en la que no todo lo que reluce es petróleo. Ya en abril, con la Semana Santa y el cambio de temporada, empresarios del sector servicios aplicaron subidas mensuales que duplican o triplican la tasa interanual. Es una mezcla de descontrol e irresponsabilidad que mantiene nuestro IPC muy por encima de la media europea. El llamado impuesto de los pobres, que dirían los clásicos. Una rémora también para los mercados. Un IPC así se come directamente la rentabilidad por di- E videndo media de las 35 empresas cotizadas que suma un 3,5 por ciento, diluye casi todos los rendimientos de la bolsa, que hasta mayo ganó un 5,6 o pulveriza las ganancias de la deuda pública, a corto y a largo. Inflación y tipos de interés más altos asoman por la esquina de una economía que crece por encima de la media europea pero cuyo modelo, según algunos institutos, da muestras de agotamiento. Con esa inflación del 4,1 si no estuviéramos en el euro nuestros tipos deberían alcanzar al menos el 5 por ciento y están en el 2,5. A la alta inflación se suma un abrupto desequilibrio por cuenta corriente, un déficit que está en el 7 por ciento del PIB y va camino de alcanzar el 10, una mínima productividad, un gasto escaso en I+ D: estamos a 50 o 60 años de Francia y Alemania y la comparación en desarrollo de patentes sería espeluznante. Esto sin olvidar unos altos niveles de endeuda- Quizá en España la subida sirva para frenar la inflación a la que el Gobierno es incapaz de poner coto, aunque también empezará a poner en aprietos a más de una familia