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48 Madrid DOMINGO 4 6 2006 ABC MADRID UNA Y MEDIA PENTECOSTÉS JESÚS HIGUERAS C incuenta días pasaron desde que el pueblo de Israel salió de Egipto y Dios promulgó en el Sinaí la ley de la Alianza con Moisés. También cincuenta días después de la Muerte y Resurrección de Jesucristo, Dios promulga una nueva ley, la ley de la Alianza nueva y eterna, sancionada con el derramamiento de la Sangre de Jesús. Esto significa la fiesta de Pentecostés, que Dios nos da una ley, no para cumplir externamente los Mandamientos, sino que nos da un Espíritu, el Espíritu de Dios que queda en nuestros corazones y nos regala unas obras de amor y de identificación con Cristo, que son las que hacen que nuestra vida llegue a plenitud. Cada año la Iglesia conmemora y revive el misterio de Pentecostés, por el cuál el Espíritu Santo, en forma de viento huracanado y de llamas de fuego, desciende sobre el colegio apostólico y los discípulos para confirmarlos en la fe y para convencerlos, no solamente en la cabeza y con las ideas, sino sobre todo en el corazón y con los sentimientos que Jesús, el que vive, es el Señor del universo porque así lo ha constituido el Padre. Siempre se ha dicho que puede haber dos tipos de cristianos, los del Antiguo Testamento, esos cristianos que creen que ser practicante es cumplir una serie de normas y preceptos muy difíciles y muy inalcanzables que nos ahogan y nos aplastan, porque no tenemos fuerzas para vivirlos. Sin embargo, los cristianos del Nuevo Testamento sabemos que con Dios no hay que cumplir, que a Dios no se le conquista con las obras, sino que a Dios se le acoge en el corazón. El misterio de la fe es creer que realmente Cristo nos ha regalado su Espíritu, que con el don del Bautismo, de la Confirmación y de los Sacramentos podemos acoger el Espíritu de Dios y adorarle en Espíritu y en Verdad, qué es como el Padre quiere que sean sus adoradores. Al Espíritu Santo hay que desearlo mucho, hay que invocarle mucho. San Pablo llega a decir que nadie puede decir que Jesús es el Señor si no es movido por el Espíritu Santo. En esta fiesta de Pentecostés, todos nosotros tenemos que aprender a vivir en la nueva ley del Espíritu, una ley de la libertad de los hijos de Dios que nos mueve a hacerlo todo por amor y desde el amor de Dios, llenos de ese amor y convencidos de que el amor salva, que sólo el amor a Dios y a los demás es el que cambiará el rumbo de la historia, a los hombres y a las sociedades. En este centro se sirven aperitivos, un plato fuerte, pan, postre y café con leche. De alcohol, nada de nada DANIEL G. LÓPEZ Más de cien personas acuden cada día al comedor gratuito de la Orden de Malta La mayoría son indigentes, inmigrantes y toxicómanos de San Blas desde hace seis años en la calle Virgen de la Oliva. No cuesta ni un euro y el que entra sabe que no habrá preguntas. Le dan de comer y punto MARÍA ISABEL SERRANO MADRID. A sus 22 años, Pedro- -así quiere que le llamemos- va casi todos los días al comedor social que la Orden de Malta tiene en la calle Virgen de la Oliva, en pleno distrito de San Blas. Allí coincide, sin problemas aparentes, con inmigrantes, toxicómanos e indigentes de éste y otros barrios madrileños. Él no es ninguna de las tres cosas pero, como todos, siente la necesidad diaria de llenar el estómago al precio de cero euros el menú. A las cinco y media en punto se abre la puerta de este comedor. La fila para entrar parece la ONU: españoles, senegaleses, indios, argelinos, marroquíes, gentes de Europa del Este Todos andan a real y media manta, están en paro o sin grandes ingresos, y la comida que aquí se les ofrece es, muchas veces, lo único sólido y caliente que entra en su cuerpo en todo el día. b El centro funciona planchando la oreja y yo me apaño con un bocata antes de irme a la cama A Pedro, un joven avispado, la fortuna no le ha acompañado mucho. Nos cuenta que su padre murió cuando él era niño y que su madre está presa en Soto del Real por drogas. Tiene cinco hermanas más pequeñas que él pero fueron dadas en adopción. Pese a todo, nuestro Pedro sonríe y confía en el futuro. Quiero trabajar. Me gustaría de mecánico. La cocina se me da bien De las más de cien personas, aproximadamente, que cada día acuden a comer a este centro de la Orden de Malta, todas y cada una tiene su propia historia de tragedia y desarraigo. Sin embargo, cuando entran aquí, sus caras se iluminan porque saben que van a poder alimentarse sin que nadie les pregunte o les pida un euro. echa muchas manos, en especial, con la ropa que, después de comer, se reparte entre los más necesitados. El menú principal del día de nuestra visita al centro es ensalada y guiso de carne con patatas. Es carne de venado, nos dicen, pero los magrebíes no se fían. Como no se lo crean no se lo comen nos dice Ilaria de Franchis, esposa del embajador de Italia en España. Ilaria es una más entre los voluntarios y se acerca habitualmente a este comedor para meterse en la cocina o servir a los indigentes. Todos debemos arrimar el hombro nos cuenta. Alquiler simbólico Los responsables de este comedor social de la Orden de Malta se sienten satisfechos con la labor que realizan en este rinconcito de San Blas. Los comensales son ya asiduos, se conocen entre ellos y, a veces, hasta se respira un ambiente casi familiar. Por el local se paga un alquiler casi simbólico. No importa. Les gustaría pagar otro, en un lugar céntrico de Madrid, para que sus menús lleguen a mucha más gente necesitada. Por lo visto, y según nos explica Ilaria de Franchis, ya han tenido algunas conversaciones con el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad para encontrar un local donde se pueda abrir un segundo comedor de estas características. El de San Blas ha cumplido ya seis años. Necesitamos voluntarios, ropa, alimentos Todo nos viene bien dicen los responsables del comedor. Y nos facilitan este e- mail: info perelsa. com para los que se animen a ayudarles. Pues ahí queda reflejado. Ensalada y guiso de carne Los voluntarios se encargan de poner platos, vasos, cubiertos y las bandejas con el pan. Hay aperitivos salados, que regala la firma Mallorca de los productos que sobran en sus establecimientos el día anterior. La mayoría de las comidas se elaboran con productos donados o que cocinan, en sus casas, los propios voluntarios. Mucho procede también del Banco de Alimentos de Mercamadrid. Y Cruz Roja, que les Cada persona, una historia Hablamos con Pedro. Su vida es estremecedora. Vive en el barrio, como otros muchos de los que acuden a este comedor gratuito. Comparte vivienda con su abuelo. Bueno, no es mi abuelo de sangre. Estaba con mi abuela. No me llevo muy bien con él, así que paro aquí para no verle mucho. Cuando llego a casa, por la noche, el viejo ya está A los responsables del local les gustaría tener otro comedor en el centro de la ciudad