Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
42 Madrid DOMINGO 4 6 2006 ABC (Viene de la página anterior) tiempos en que era, junto con Barcelona- -y, en verano, capitales como Bilbao o Santander- un oasis teatral dentro del desierto que era España en general, eran muchos quienes organizaban visitas a Madrid con el único fin de ver teatro. Hoy en día, afortunadamente, la situación ha cambiado, y en todo el país existe una red teatral de suficiente calidad como para que las compañías giren; Madrid sigue siendo, sin embargo, la plaza mayor del teatro español. La consolidación (parece que definitiva) del musical y su implantación en la Gran Vía ha dado un importante espaldarazo a la actividad teatral en la ciudad. En la última década, y en esta única calle, se han recuperado cuatro escenarios: Coliseum, Lope de Vega, Gran Vía (con dos salas) y Movistar (Rialto) Son teatros en cuyas reformas se han invertido grandes cantidades de dinero- -la última que se acometió en el Coliseum, en 2001, costó más de quinientos millones de pesetas- -y que ofrecen al público condiciones favorables para que acuda al teatro, algo que no siempre ocurre en la capital. Juan Carlos Pérez de la Fuente, ex director del Centro Dramático Nacional y experto en reformas- -durante su mandato emprendió la construcción del nuevo teatro Valle- Inclán y la obligada restauración del María Guerrero- dijo tras la apertura de éste último escenario, en mayo de 2003, que el gran beneficiario es el público. Muchas veces, al hacer reformas de este calado, no nos preocupamos suficientemente de él; un teatro tiene que ser, entre otras cosas, un lugar agradable donde estar La Comunidad construye actualmente el teatro del Canal, que estará abierto previsiblemente el próximo año rios no quieren gastarse más de lo necesario en una reforma cuyos gastos, aducen, correspondería a los dueños, y que estos no acometen. Todo ello a pesar de las ayudas del Consorcio del Plan de Rehabilitación de Teatros de Madrid, craedo en 1994 por el Ministerio de Cultura, la Comunidad y el Ayuntamiento. La última renovación del convenio se llevó a cabo en noviembre de 2003, y es de prever que antes de que acabe el año vuelva a renovarse. La cuantía de las ayudas es aproximadamente de un millón de euros. El censo de teatros de Madrid incluye actualmente cuarenta escenarios (sin contar las salas alternativas, cada vez con mayor y mejor actividad) De ellos, veinticinco pertenecen a la empresa privada, y el resto se dividen en teatros municipales, de la Comunidad, del Ministerio de Cultura o de un consorcio o fundación. El más antiguo de los teatros de Madrid es el Español, propiedad del Ayuntamiento de la capital, y gestionado por éste. Se construyó en 1585, y su historia es tan grande como accidentada, con dos incendios, el último de ellos en 1975. La última reforma realizada en este teatro, según el Mirem (Mapa informatizado de recintos escénicos y musicales de España, realizado por la SGAE) es de 1993, aunque el pasado año se cerró durante unos meses para acometer reformas en las instalaciones eléctrica y de calefacción, que resultaban incluso peligrosas según Mario Gas, De la segunda mitad del siglo XIX CHEMA BARROSO Mal endémico No todos los teatros de Madrid cumplen esta condición. Incomodidad en las butacas poco acogedoras estancias son comunes a varios locales de la capital. En muchos casos, es la edad de los edificios la que ocasiona los problemas; en otros, la poca atención que sus responsables ponen en estos. Hay, en este sentido, un mal endémico. La mayoría de los teatros privados madrileños están alquilados, y los empresa- El más antiguo de los teatros de Madrid es el Español, construido en 1885 y propiedad del Ayuntamiento son el teatro Lara (que se reformó por última vez en 1995) el teatro Real (prácticamente reconstruido en 1997) el teatro María Guerrero (restaurado en 2003) y el teatro de la Zarzuela (el Mirem fecha la última reforma en 1998) De los primeros treinta años del siglo XX son los edificios que albergan teatros como el Alcázar (1922) Bellas Artes (1931) Coliseum (1932) Fígaro (1934) Lope de Vega (1924) Nuevo Apolo (1932) Alcalá Palace, ahora Nuevo Teatro Alcalá (1911) Pavón (1925) Real Cinema (1920) o Reina Victoria (1916) Todos ellos pertenecen a la empresa privada, aunque el Pavón (que pertenece a la compañía Zampanó) lo tiene en alquiler el Ministerio de Cultura para la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Iniciativa privada La iniciativa privada es uno de los mayores valores del teatro madrileño. Según el ya citado Antonio Castro, el teatro es una actividad empresarial lucrativa pero altamente arriesgada. La iniciativa privada es la más osada en este sector y la que asume mayores riesgos. Las subvenciones que recibe para el desarrollo de su actividad no cubren, en casi todos los casos, el desembolso inicial de una producción escénica, aunque esta ayuda económica de los presupuestos públicos contribuya a ponerla en pie y para algunas empresas sea indispensable Los algo más de veinte teatros privados de Madrid están en manos de unos pocos empresarios. Enrique Cornejo gestiona el Reina Victoria, el Muñoz Seca y el Real Cinema; Stage Entertainment lleva la actividad del Lope de Vega, el Coliseum y el Nuevo Teatro Alcalá; Alejandro Colubi tiene en sus manos el Príncipe Gran Vía y el Marquina; Enrique Salaberría gestiona el Alcázar, el Gran Vía, el Infanta Isabel y el Fígaro; y Luis Álvarez hace lo propio con el Calderón y el Movistar (aunque éste lo ha subarrendado a Drive) El auge de las salas alternativas MADRID. En el último cuarto de siglo comenzó tímidamente en Madrid un fenómeno escénico que ya se había anticipado en capitales como Londres o Nueva York: el teatro alternativo Lo que era, según Antonio Castro, un fenómeno tímido, es hoy una realidad cada vez con más peso en la vida teatral madrileña. El Mirem las cifra en veinticuatro, aunque son nueve (las que están agrupadas dentro de la Red de Teatros Alternativos de España) las que poseen mayor peso: DT Espacio Escénico, La Nave de Cambaleo, Sala Cuarta Pared, Sala El Montacargas, Sala Tarambana, El Canto de la Cabra, teatro Gurdulú, teatro Lagrada y teatro Pradillo. Muchas de estas salas han sido el germen de autores, directores y actores que posteriormente han triunfado en los que podrían denominarse circuito comercial o circuito estatal José Ramón Fernández, que acaba de estrenar Nina en el Café del Español, veló armas en la red alternativa, y el director de La Cuarta Pared, Javier García Yagüe firma en el teatro Valle- Inclán, dependiente del Centro Dramático Nacional, la obra de Martin Crimp Cruel y tierno Las salas alternativas- -así se definen- -son espacios de exhibición, creación, producción y encuentro de un teatro de contenido, de estética y de organización del trabajo que se apoya en el respeto por la libertad creativa, tanto en los procesos como en el resultado, en el cuestionamiento de lo convencional y en la búsqueda de nuevos lenguajes interpretativos. Espacios artísticos donde se apuesta por la creatividad y no por el puro rendimiento económico, constituyen el motor fundamental de la agitación y la investigación teatral en nuestro país. Los problemas de estas salas, sin embargo, son grandes. En 2003, el 70 por ciento de los teatros alternativos no tenían licencia municipal para funcionar, lo que les impedía solicitar las ayudas públicas para emprender sus necesarias reformas. El Consorcio de Rehabilitación ha resultado fundamental para estas salas. En el último ejercicio se vieron beneficiados la sala Ítaca, Lagrada, Espada de Madera, Karpas o La Guindalera.