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38 Internacional DOMINGO 4 6 2006 ABC LOUIS MICHEL Comisario de Ayuda al Desarrollo de la Unión Europea La política de inmigración está demasiado centrada en los parches a corto plazo -La situación que se está produciendo con la llegada masiva de emigrantes africanos a Canarias está causando cierta alarma social. ¿Cree que las medidas que ha anunciado la Comisión Europea van a servir para tranquilizar a los españoles? -Así lo espero. La UE está haciendo un esfuerzo sin precedentes ante una situación de este tipo. Ha movilizado equipos de reacción rápida, ha recabado medios aéreos y navales en ocho Estados miembros, algo insólito hasta la fecha. Pero esto es sólo la parte más visible, la respuesta a corto plazo o el parche para salir del apuro, si se quiere. Es necesario este esfuerzo, pero tratar los síntomas no basta: hay que combatir las causas profundas de este fenómeno, los factores que empujan a estas personas a arriesgar la vida. En este sentido me preocupa el tono del debate actual, demasiado enfocado en la seguridad, en el corto plazo, en el parche. ¿Cuales son las causas principales de esta situación y cuales las recetas que podrían contribuir a resolverlo? -Las causas no son otras que la pobreza y el subdesarrollo en África. Es la miseria que llama a nuestra puerta. Y no cabe blindarla. No está de más recordar que no hace tanto tiempo decenas de miles de españoles también buscaban la prosperidad en Bélgica, Alemania o Francia y aportaron riqueza a estos países. ¿Los remedios? No nos engañemos, la tarea es ingente y requiere un esfuerzo muy amplio y a largo plazo. Por lo que concierne a la comunidad internacional, hay que hacer más, hacerlo mejor y más deprisa. Hay algo de lo que se habla menos y que me preocupa especialmente: los factores que atraen. Y que atraen en particular a las personas más preparadas de estos países, vaciándolos de sus mejores cerebros, aquellos que podrían impulsar su desarrollo. Me preocupan las campañas de captación agresiva de inmigrantes cualificados que se llevan a cabo desde algunos países y los discursos de algunos políticos que promueven una inmigración a la carta Miles de médicos y enfermeras de países en desarrollo ejercen en Europa, cuando en sus países de origen apenas hay un médico por cada mil habitantes. ¿La respuesta es poner más vallas como en Ceuta y Melilla? -No se detienen la miseria y la injusticia con vallas. Ni con ejércitos. Comprendo que las fuerzas armadas puedan, en situaciones puntuales de crisis, aportar un apoyo técnico y logístico. Pero son las raíces del problema que hay que extirpar. -Europa es el principal donante de Es el responsable de una de las políticas más importantes pero menos vistosas de la UE y maneja uno de los presupuestos más grandes del mundo para ayuda al desarrollo ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL EN BRUSELAS EPA EMIGRANTES Me preocupan las campañas de captación agresiva de inmigrantes cualificados que se llevan a cabo desde algunos países PROTECCIÓN No se detienen la miseria y la injusticia con vallas. Ni con ejércitos SOLIDARIDAD África es nuestro vecino, un continente rico poblado por pobres. Y ahí es donde digo a los más reticentes a aumentar el esfuerzo: si no lo hacéis por solidaridad, ¡hacedlo por interés! Ayuda humanitaria a África y sin embargo, los resultados de esta política tienen poco reflejo en la opinión pública europea. ¿Es de verdad útil esa ayuda para el desarrollo o se trata sólo de un bálsamo para nuestras conciencias que en realidad hace poco sobre el terreno? -La solidaridad es inherente al proyecto europeo. Debe serlo entre europeos pero también para con nuestros vecinos. Y África es nuestro vecino, un continente rico poblado de gente pobre. Y ahí es donde digo a los más reticentes a aumentar el esfuerzo: si no lo hacéis por solidaridad, ¡hacedlo por interés! La política de desarrollo debe dejar de consistir en rociar caridad para convertirse en una relación adulta de mutuo interés entre socios que se respetan. África está cambiando, pese a la imagen que dan de ella los medios de comunicación. Cada vez son más los gobiernos democráticos y el Estado de Derecho avanza. Por supuesto queda mucho por hacer, pero es ahí donde Europa debe incidir, con una política de desarrollo basada en un diálogo político nutrido. Un diálogo que permita, por ejemplo, abordar cuestiones como la inmigración legal e ilegal, el terrorismo, los derechos humanos, los efectos de la globalización, el acceso a los mercados, el acceso universal a la educación primaria o los medicamentos genéricos. -Usted ha propuesto una reforma de la ayuda al desarrollo, para coordinar los fondos y los programas nacionales entre sí y con los de la propia Unión. ¿Cómo han respondido los países sobre el terreno a esta reforma? -Estoy muy satisfecho de que los Estados miembros hayan seguido mis propuestas en este sentido. Lo estaré más cuando se cumplan. Cuando, por ejemplo, para un determinado país africano sepamos quién va a hacer qué, cómo, cuándo y con quién. Programación conjunta de la ayuda, cofinanciación de los grandes proyectos, más ayuda presupuestaria para reforzar Estados que se apropien y responsabilicen de su propio desarrollo, ésas son a mi entender las premisas de una política de desarrollo eficaz. Debemos contribuir a levantar Estados que asuman las funciones básicas de cara a sus ciudadanos, en lugar de reemplazarlos. El Gobierno español comparte las grandes líneas de esta reforma profunda. Y, además, ha asumido compromisos importantes de aumento de su ayuda y de mayor presencia en África subsahariana, algo que puede jugar un papel fundamental en asuntos como el de la inmigración. Es un esfuerzo de solidaridad pero también una apuesta geostratégica y una inversión a medio y largo plazo. El despliegue diplomático que España va a efectuar en África del oeste debe fomentar esta coordinación en todos los temas, incluido el de la inmigración. ¿No cree que ha llegado el momento de señalar claramente también a los dirigentes políticos africanos como responsables principales del desastre en el que viven sus propias naciones? -Hay que denunciar las derivas y la corrupción cuando se detectan. Pero hay que abandonar ese discurso moralizador, paternalista y neocolonialista que se basa en un fatalismo paralizante. La corrupción no está en los genes. Simplemente donde hay pobreza, hay corrupción. Si la hay en Europa ¡cómo no va a haberla en los países más pobres! En este sentido, he propuesto que el buen Gobierno sea un eje central del próximo Fondo Europeo de Desarrollo: cada país receptor deberá presentar un programa de buen gobierno.