Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 3 6 2006 Sociedad 51 Religión La Plaza de San Pedro en mayo de 1998, cuando Juan Pablo II reunió por primera vez a los representantes eclesiales ABC Benedicto XVI renueva hoy la gran cita con los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades Exhortará a trescientos mil representantes a vivir en sintonía con los obispos diocesanos víspera de Pentecostés, el la Plaza de San Pedro será una fiesta en la que escucharán al Papa representantes de cien movimientos, la mayoría jóvenes JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Siguiendo las huellas de Juan Pablo II, quien celebró el primer gran encuentro con los movimientos eclesiales en 1998, Benedicto XVI les ha vuelto a citar hoy, víspera de Pentecostés, para invitarles a vivir en sintonía con los obispos diocesanos y en comunión de amor con toda la Iglesia. Trescientos mil representantes, en su mayoría jóvenes, escucharán esta noche al Papa, a fundadores como Chiara Lubich, de los Focolares, Kiko Argüello, del Camino Neocatecumenal, o Andrea Riccardi, de la Comunidad de San Egidio, y a líderes actuales como el sacerdote español Julián Carrón, presidente de Comunión y Liberación. La Plaza de San Pedro será una fiesta. En su mensaje a los representantes de un centenar de movimientos, reunidos desde el miércoles en el II Congreso Mundial de Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades, Benedicto XVI confirmaba que estas realidades constituyen hoy un signo luminoso de la belleza de Cristo y de la Iglesia, su Esposa. Vosotros pertenecéis a la esb En la tructura viva de la Iglesia, que os da las gracias por vuestro esfuerzo misionero, por la creciente acción formativa entre las familias cristianas, y por la promoción de vocaciones al sacerdocio ministerial y a la vida consagrada Es necesario, sin embargo, que los movimientos mejoren la sintonía con los obispos, y el Papa lo puso sobre el tapete de modo positivo dando las gracias por la disponibilidad con la que acogéis las indicaciones operativas, no sólo del sucesor de Pedro sino también de los obispos de las Iglesias locales, que son, junto con el Papa, custodios de la verdad y de la caridad en la unidad En la vigilia de otro Pentecostés El gran encuentro con los movimientos y nuevas comunidades- -en la vigilia de esta noche y la misa de mañana, Domingo de Pentecostés- fue una de las primeras decisiones de Benedicto XVI, pero no pudo celebrarse en el año 2005 pues requería un año de preparación. El Santo Padre llegará a las cinco y media de la tarde a la Plaza de San Pedro, donde tomarán la palabra en primer lugar algunos fundadores, iniciadores y presidentes de movimientos. El punto fuerte será la homilía del Papa, a la que seguirá la memoria litúrgica del sacramento de la Confirmación, con el rito del fuego, la invocación al Espíritu Santo y la profesión de fe. El programa del Domingo de Pentecostés incluye la misa en la Plaza de San Pedro a las 9.30, y un último saludo del Papa a mediodía. En los encuentros participarán también representantes de movimientos protestantes, ortodoxos y anglicanos, así como miembros de comunidades ecuménicas como la de Taizé. Menor entusiasmo Casi todos los movimientos sienten una fuerte unidad espiritual con el Papa, pero el entusiasmo suele ser menor respecto a los obispos pues a veces falta el buen conocimiento mutuo necesario para comprender las necesidades de cada diócesis o para que cada movimiento reciba la tarea adecuada a su carisma específico. Precisamente porque en algunos casos hace falta un esfuerzo costoso, el Papa escribió a renglón seguido: Confío en vuestra obediencia rápida. Aparte de afirmar el derecho a la propia existencia, debe siempre prevalecer, con indiscutible prioridad la edificación del Cuerpo de Cristo en medio de los hombres. Los movimientos deben afrontar cada problema con sentimientos de profunda comunión, en espíritu de adhesión a los legítimos pastores Igual que su predecesor, Benedicto XVI valora muchísimo los movimientos, y si corrige el individualismo de algunos lo hace por amor, precisamente para que maduren cuanto antes los que todavía sufren ciertos problemas de adolescencia. Joseph Ratzinger conoce y aprecia los nuevos movimientos desde los años sesenta. Cuando era profesor en Tubinga, describió su aparición con una frase llena de respeto: Nadie los había proyectado. El Espíritu Santo, por así decirlo, tomó de nuevo la palabra El pasado mes de agosto, en Colonia, el Papa indicó a los obispos alemanes que la Iglesia debe valorar estas realidades y, al mismo tiempo, guiarlas con sabiduría pastoral para que contribuyan, con sus diversos dones, a la edificación de la comunidad. Las Iglesias locales y los movimientos no se oponen entre sí sino que constituyen la estructura viva de la Iglesia En su mensaje del miércoles, el Papa invitó a los movimientos a ser siempre escuelas de comunión y a fortalecer su empuje misionero sabiendo que la extraordinaria fusión del amor de Dios con el amor al prójimo vuelve hermosa la vida y hace florecer el desierto en el que a veces nos encontramos