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ABC SÁBADO 3 6 2006 Nacional 21 EL REFERÉNDUM SOBRE EL ESTATUTO CATALÁN Esta campaña que empezó en Cataluña está, al igual que la clase política que la protagoniza, férreamente anclada en el pasado El corazón de Pujol No hay como tener siempre el pasado en la cabeza. Anteayer por la noche, nada más finalizar el acto con que su partido daba inicio a la campaña del refePor réndum y cuando las Xavier manecillas del reloj ya Pericay permitían recurrir a las fórmulas petitorias, Josep Lluís Carod Rovira explicaba por qué Esquerra pedía el no al Estatuto. O, mejor dicho, por qué Esquerra, muy a su pesar, no podía pedir el sí Una cuestión de escala. Después de treinta años de democracia, Cataluña- -ese presunto sujeto colectivo- -no podía en modo alguno conformarse con lo pactado en la Moncloa por Artur Mas y José Luis Rodríguez Zapatero. Carod no negaba que el texto que va a ser sometido a plebiscito el próximo 18 de junio suponga un avance competencial con respecto al de 1979; negaba que la comparación entre ambos momentos históricos sea pertinente. Y lo razonaba: en 1979 Tarradellas venía del exilio y Pujol de la cárcel mientras que Maragall viene del otro lado de la plaza San Jaime Lo cual significa que la tajada lograda por el presidente de la Generalitat con el nuevo Estatuto, a los republicanos les sabe a poco. Más o menos a la misma hora en que Carod hablaba de cárceles y exilios, Mas practicaba el alpinismo. El alpinismo metafórico, se entiende. Y también echaba mano del pasado. En concreto, a unas palabras de Jordi Pujol. Éste, en efecto, había dicho que si el Estatuto de 1979 era como subir al Aneto, el actual, cuando se apruebe, nos situará ya en el Mont Blanc, una altura que Mas, cómo no, considera hoy por hoy más que aceptable. Hoy por hoy. Porque la próxima generación deberá plantearse, a su juicio, metas más altas. Lo que ya no precisó el dirigente de Convergència es si estaba hablando de un seis mil, del Kilimanjaro pongamos por caso, o si se refería al Everest. Una guía para entrar y salir de Cataluña DICCIONARIO PERSA DE CATALUÑA MIQUEL PORTA PERALES Aznar, José María. Me doy cuenta de que el nacionalismo catalán y la izquierda catalana echan siempre mano de José María Aznar como cabeza de turco para justificar sus frustraciones y fracasos. Si no existiese, lo inventarían. Para afirmarse. Para sobrevivir. Piqué, Josep. Político de centro que quiere ocupar el espacio del catalanismo moderado. Hay espacios que quizá no se pueden ocupar porque no existen. Anticatalanista. Término con el quesuele descalificarse aquientiene una visión de Cataluña, y o plantea una alternativa para Cataluña diferente a la del nacionalismo catalán. Sillas vacías en un acto de Convergencia EFE Tarradellas, al contrario que la gran mayoría de los políticos catalanes de nuestros días, era un señor mer presidente de la Generalitat republicana, que el propio Tarradellas había custodiado hasta aquella fecha. Vaya, que ni siquiera se molestó en dar por inaugurado el proceso plebiscitario. Y lo mismo hicieron la mayoría de los partidos. No, el pasado que uno podía atisbar ayer en las calles del centro de Barcelona leyendo lo que proponían unas pocas pancartas y banderolas no era el de Macià, ni el de Tarradellas, sino uno mucho más cercano. Basta con repasar los lemas de las fuerzas políticas para convencerse de ello. El Sí a Catalunya de CiU viene de elecciones anteriores. Envuelto en la bandera El Ara toca no de ERC juega con la expresión ara no toca que el antiguo presidente de la Generalitat hizo célebre y con que solía despachar a los periodistas cuando le preguntaban por algún asunto molesto. Y el ominoso El PP utilitzarà el teu no contra Catalunya de los socialistas alude a la fórmula això va contra Catalunya que servía al propio presidente Pujol para descalificar a sus adversarios políticos si alguna vez le ponían en un aprieto. Este es el decorado de la campaña. Con el corazón de Pujol ahí expuesto, en cada discurso, en cada mensaje. Tarradellas, como mínimo, tuvo el buen gusto de devolver el de Macià a su familia. Claro que Tarradellas, al contrario que la gran mayoría de los políticos catalanes de nuestros días, era un señor... El corazón Macià Y es que esta campaña que ayer empezó en Cataluña está, al igual que la clase política que la protagoniza, férreamente anclada en el pasado. Pero no en 1979, cuando el otro referéndum. ¡Ojalá estuviéramos allí! Al menos podríamos volver a empezar. ¿Saben ustedes qué hizo el entonces presidente de la Generalitat, Josep Tarradellas, el 9 de octubre de 1979, primer día de campaña? Pues dedicó la jornada a varias actividades vinculadas a la devolución a la familia Macià del corazón del pri-