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62 Cultura EN LA MUERTE DE ROCÍO JURADO REINA DE CORAZONES VIERNES 2 6 2006 ABC Josefina Molina Directora de cine Como toda artista era consciente de su don y generosa con él. Tenía una fuerza interior inmensa. Donde estaba ella se notaba mucho su presencia. Hay que preservar su dignidad Rafael Peralta Rejoneador Estoy muy apenado. Como persona y amiga era una fuera de serie; como artista, única. Una garganta difícil de igualar, porque tocaba todos los palos con un poderío, fuerza y armonía únicas Merche Esmeralda Bailaora Con ella se va la primera voz de España. Hemos compartido la vida que nos ha tocado llevar con mucho cariño. La recordaré siempre y la vamos a echar mucho de menos Rocío necesitaba a su gente como quien necesita el aire. Su momento más amargo, la mediatizada separación de su hija Grande por fuera, tremendamente familiar por dentro POR BEATRIZ CORTÁZAR Si el mundo del arte está de luto no se imaginan cómo se resiente y se resentirá el mundo del corazón con la pérdida de quien era un auténtico fenómeno mediático. Cada momento de su vida o cada acontecimiento familiar se convertía en un torbellino de noticias en las crónicas del corazón, donde Rocío siempre pisó fuerte, con garbo y valor, en unos tiem- MINISTERIO DE CULTURA INSTITUTO NACIONAL DE LAS ARTES ESCENICAS Y DE LA MUSICA El Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música comunica que, por resoluciones de 8 y 10 de mayo de 2006 (BOE de 18 y 26 de mayo, respectivamente) se convocan los Premios Nacionales de Teatro, Circo, Música y Danza correspondientes al año 2006, así como el concurso para la concesión del Premio de Teatro para Autores Noveles Calde- rón de la Barca 2006. pos donde las portadas de las revistas las ocupaban las grandes figuras del espectáculo. Rocío era la más grande pero sobre todo era una mujer tremendamente familiar. Necesitaba a su gente como quien necesita el aire para respirar y se desvivía por cada uno de los suyos sin importarle lo que dejaba en el camino. Su casa siempre fue un ir y venir de hermanos, cuñados, sobrinos, primos, hijos... La familia siempre fue lo más importante y de ahí que durante estos últimos meses Rocío necesitara el calor de los suyos. Por eso hicieron piña en Houston y permanecieron a su lado hasta el final. Porque Rocío se moría si no estaban cerca, si no les sentía a su vera. Los momentos más felices de su vida fueron por causas familiares. Pero los más tristes también. Rocío se dolió cuando arremetían contra su hija, a quien no pudo convencer para que no se casara con su novio guardia civil. A sus 18 recién cumplidos su hija desoyó sus consejos y se casó. Hoy ese boda ya está anulada. Temperamental y apasionada, protagonizó uno de los momentos estelares de las crónicas rosas al unirse matrimonialmente con todo un campeón de boxeo, Pedro Carrasco, con quien tuvo a su hija Rocío. En aquellos tiempos, la figura era él. Luego las cosas cambiaron como también cambió su matrimonio años más tarde cuando decidieron separarse. A diferencia de otros, la suya fue una ruptura dulce dentro de lo amargo que siempre resulta, y como prueba del enorme corazón que Rocío siempre tuvo a pesar de las diferencias con su ex marido, siguió ocupándose de su suegro hasta el día de su muerte. Pero de las crónicas rosas amables y respetuosas donde Rocío posaba convertida en toda una artista se pasó a los momentos más amargos en la vida de la cantante, que llegaron con la separación de su única hija, quien ya le había dado dos nietos, fruto de su matrimonio con Antonio David Flores. Rocío no pudo soportar las cosas que su ex yerno contó por los platós de televisión, quedándose para siempre con una cicatriz en lo más Rocío y Ortega Cano aumentaron la familia con la adopción de dos niños La cantante, con su primer marido, Pedro Carrasco, y Rocío, la hija de ambos profundo del alma. A una madre se la vence con sólo atacar a sus hijos. Y a Rocío la hirieron una y mil veces. Gracias a Dios, Rocío también vivió momentos muy dulces. Tras un primer matrimonio roto, la cantante conoce al que iba a ser el hombre de su vida, el torero José Ortega Cano, en la consulta del doctor EFE Mariscal, a quien tantas veces recurría para quitarse unos kilitos. Allí se vieron y allí comenzó una historia de amor que sólo la muerte ha podido separar. La boda de Rocío y Ortega fue un acontecimiento para el mundo del corazón. Como todo en su vida, se hizo a lo grande, en su finca sevillana, con más de mil in-