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54 Sociedad VIERNES 2 6 2006 ABC Ciencia Trazan el primer mapa del genoma de los microbios que viven en el cuerpo humano Servirá para desarrollar métodos diagnósticos para tratar enfermedades b Podrá conocerse con qué antibióticos se obtiene mejor respuesta o la predisposición de cada individuo a las infecciones, obesidad o alergias a los alimentos G. Z. MADRID. Es el primer gran análisis de buena parte de los microbios que, ajenos al genoma humano, conviven en nuestro organismo y condicionan nuestro bienestar. Trazar este análisis, a partir del microbioma del colon, como han hecho investigadores de las universidades estadounidenses de Stanford y Washington, es un logro que puede tener enormes implicaciones para el tratamiento y diagnóstico de muchas enfermedades. Sin la comprensión de las interacciones entre los genomas humanos y microbianos es imposible obtener un retrato completo de nuestra biología mantiene Steven R. Gill, coordinador del equipo de investigadores. Sólo en el intestino humano habitan entre diez y cien billones de microorganismos, cuyo genoma es al menos cien veces mayor que el del hombre. Su importancia y autonomía es tal que mientras nuestro organismo necesita a estas bacterias para poder alimentarse y reducir a energía alimentos básicos, estos microorganismos podrían sobrevivir, perfectamente, sin nosotros. Es decir, el hombre moriría sin su ayuda pero no al revés. La meta del trabajo que publica Science es desarrollar instrumentos que los médicos puedan utilizar en el tratamiento de las enfermedades mantiene Gill. Con este conocimiento, podemos utilizar biomarcadores para identificar la población bacteriana de cada persona y, así, poder ajustarla para que ese paciente esté mejor El cultivo de árboles y plantas comenzó en Oriente Medio hace 12.500 años ABC JERUSALÉN. Investigadores israelíes han descubierto evidencias en el Valle del Jordán que muestran que el ser humano comenzó a cultivar árboles y plantas un milenio antes de lo que se creía hasta ahora, es decir, hace 12.500 años. Los científicos, de la Universidad Bar Ilán de Tel Aviv, hallaron un higo en la localidad de Gilgal, situada en el Valle del río Jordán, que no posee semillas fértiles, y que, por lo tanto, es la evidencia más antigua de una planta cultivada por el hombre. Los higos fósiles encontrados en Gilgal carecen de semillas porque sufrieron una mutación, que raramente se produce en higueras salvajes y que no podría haberse dado sin ayuda humana, informa Efe. La investigación ayuda a entender lo que supuso la revolución agrícola, y destaca que los humanos aparentemente sabían cómo plantar árboles delicados como la higuera al inicio del Neolítico (que concluyó hace 7.500 años) y de esta manera eran capaces de incrementar sus cosechas. El cultivo de este fruto se desarrolló de forma paralela a la siembra de semillas rústicas de avena del monte Tabor y de cebada salvaje. Escherichia coli, una de las bacterias más abundantes en el tubo digestivo vestigadores eligieron muestras del microbioma de colon, por la facilidad para acceder a ellas (muestras fecales de dos individuos sanos) y las importantísimas misiones que desempeñan en los procesos de obtención de energía a través de la reducción de los alimentos. Así, por ejemplo, se ha descubierto que el genoma de los microbios intestinales, y no el humano, permite digerir ABC alimentos como los carbohidratos vegetales. Sus resultados muestran cómo las bacterias del intestino grueso proporcionan a los humanos muchas herramientas necesarias para la alimentación mediante la digestión. El genoma humano carece de la mayoría de las enzimas necesarias para la asimilación de los carbohidratos vegetales, que proceden, directamente, de los genomas microbianos. Descubren células que controlan el inicio y el avance de la ELA EP MADRID. El inicio y el avance de la enfermedad neurodegenerativa esclerosis lateral amiotrófica (ELA) está controlada por dos tipos distintos de células del sistema nervioso, según un estudio de la Universidad de California en La Jolla (Estados Unidos) publicado en Science Las mutaciones en una enzima llamada SOD 1 que daña las neuronas es una de las causas conocidas de ELA. Así, los científicos descubrieron que la SOD 1 mutante, en neuronas motoras, desencadena la ELA al iniciar los daños sobre estas neuronas, activando la enfermedad. Cuando la enzima mutante está también presente en las células inflamatorias alrededor de las neuronas motoras de la médula espinal, la enfermedad progresa de forma más rápida. Si estos resultados se confirman en humanos, la terapia de ELA podría ser eficaz a través de tratamientos dirigidos únicamente a un tipo de célula no neuronal, como las inflamatorias. Según los científicos, tales tratamientos podrían ralentizar la progresión de la enfermedad pero no evitarían su inicio. El horizonte del futuro Estos análisis, por ejemplo, podrán determinar en el futuro qué microbacterias son resistentes a los antibióticos (y a cuáles) para así determinar los medicamentos apropiados a cada caso. También podrían servir para comprender la nutrición personal o las predisposiciones individuales a las infecciones, obesidad, alergias a los alimentos o enfermedades inflamatorias intestinales. De la misma forma, también en el futuro, personas sanas podrán determinar con un análisis metagenómico qué susceptibilidad tienen ante enfermedades concretas. E, incluso, como apunta Jeffrey I. Gordon, podrían desarrollarse medicamentos. La comunidad científica había logrado, con anterioridad, publicar estudios metagenómicos de microbacterias del suelo y del Mar de los Sargazos. Pero ésta es la primera investigación de las microbacterias que se hospedan en nuestro organismo. Los in-