Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
40 Madrid VIERNES 2 6 2006 ABC Una testigo rebate a Senderowicz y dice que fue operada dos veces en su clínica Le practicó sendas lipoesculturas en un despacho y sin sala de reanimación SARAH ALLER MADRID. La policía dio con ella y ayer, en cuestión de media hora, desmontó la frágil teoría que el doctor Senderowicz ha tejido ante la sala que le juzga por la muerte de Déborah Catalán, sometida a una liposucción clandestina en un despacho de su clínica en 2002. Isabel Villaroya no falleció, como la joven Déborah, pero fueron las manos del mismo médico las que practicaron dos liposucciones fallidas en su cuerpo y varios arreglos en los párpados. Su relato fue demoledor: Senderowicz sí tenía por costumbre operar en su clínica, practicaba anestesias generales con total impunidad y carecía de sala de reanimación para recuperar a sus pacientes. El médico argentino no fue el único en quedar en evidencia. Su colaboradora, la doctora María Victoria Bonné, que se sienta junto a él en el banquillo, también recibió lo suyo. A tenor de lo declarado por la testigo, la presencia de Bonné en la clínica nunca fue casual La médico sí parti- cipaba en las liposucciones y lo hacía como colaboradora directa del doctor Senderowicz, a pesar de no tener ninguna formación al respecto. Para esta mujer boliviana, su deseo de perder cintura se convirtió al final en un auténtico calvario. Ni la primera lipoescultura ni la segunda que le practicó el médico en su clínica le quedaron bien. La reducción de grasa no fue homogénea y su cuerpo quedó surcado de bultos antiestéticos. Entre una y otra experiencia, 8 meses de diferencia. Después, el doctor Senderowicz le recomendó esperar un año más a ver qué pasaba El objetivo, sin embargo, era una tercera intervención. Todo el camino vomitando Las condiciones de la operación fueron las mismas que llevaron a Déborah a la muerte. El despacho donde se practicó la liposucción era una escueta sala cuatro por cuatro Allí, una simple camilla y vitrinas repletas de fármacos. No había sala de curas, ni de reanimación, así que Isabel, recién incorporada de la intervención, abandonó la clínica en dirección a su domicilio. Estuvo, dice, todo el camino vomitando La falta de escrúpulos que la testigo dibujó sobre la actuación de Bonné y Senderowicz no se corresponde, sin embargo, con su actitud en la clínica Icema. El doctor era muy amable, siempre me veía personalmente. No delegaba en nadie. Ella era una mandada, tenía muy poco poder de decisión. Todo esto es una desgracia que espero no le pase a nadie. Creo que le falta experiencia A la declaración de Isabel se sumó la de los representantes de la compañía con la que Senderowicz formalizó su seguro. Él tenía una póliza que posteriormente la compañía anuló. La indemnización que reclama la familia- -300.000 euros- -está en juego. Latina y Carabanchel se manifiestan para que el Gómez Ulla sea público ABC MADRID. Unos tres mil vecinos de Latina y Carabanchel se manifestaron esta tarde, desde la calle de la Oca hasta la glorieta del Ejército, para reclamar que el Hospital Militar Gómez Ulla se convierta en el centro hospitalario público de referencia de estos dos distritos. La marcha, encabezada por una pancarta con el lema Hospital Gómez Ulla, ya es el arranque de una campaña para lograr que el Ministerio de Defensa y la Comunidad cumplan el acuerdo que firmaron hace un año José Bono y Esperanza Aguirre y cedan 500 camas del centro hospitalario para uso civil, Según las asociaciones vecinales implicadas, el hospital no ha prestado ningún servicio a los vecinos y se han derivado casos de Urgencias al Clínico, que atiende a 650.000 personas, tres veces más de lo establecido por la Ley General de Sanidad