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100 JUEVES 1 6 2006 ABC Gente Rocío está en coma profundo Resignación. Ésa es la única palabra que se escucha entre los familiares de la artista, que se encuentran sumidos en una profunda tristeza TEXTO: BEATRIZ CORTÁZAR FOTO: ERNESTO AGUDO La nueva estrella de Hollywood, la hija de Angelina Jolie y Brad Pitt, que vino al mundo en Namibia por expreso deseo de su madre, nació por cesarea y bajo la supervisión del obstetra de la pareja y su equipo que se trasladaron especialmente desde Los Ángeles para atender a la actriz durante el parto. u médico de cabecera, el doctor Alejandro Domingo, quien ayer a primera hora de la mañana y tras pasar toda la noche en la vivienda de la cantante, confirmó que Rocío Jurado había entrado en un coma profundo tras el agravamiento que vivió la tarde del martes. Consciente de que sus palabras se esperan con auténtica ansiedad por parte de los medios de comunicación que recogen al minuto cada movimiento que se produce en la casa de La Moraleja, ahora bautizada como Villa Jurado por no se sabe bien quién cuando el nombre que figura en el chalé es Montealto Domingo simplemente confirmó esa situación, pero no quiso entrar en más detalles. Lógicamente, la agonía que está viviendo su paciente y su familia ni puede ni debe estar en boca de todo el mundo, salvo lo puramente oficial dejando para la privacidad aquellos aspectos que no aportan nada y sólo añaden morbo. El doctor se ha erigido así en portavoz médico de la cantante. No en vano, la trata desde hace más de treinta años a causa de las dolencias intestinales que siempre ha padecido y sus complicaciones alérgicas. Educado, siempre atento y soportando el acoso que sufre cada vez que sale o entra, sus mensajes siempre son claros y realistas y eso es de agradecer. Como ya se ha comentado, dentro de la residencia están conviviendo desde el sábado todos los hermanos de la chipionera así como su familia política. Juntos sufren la agonía de su ser querido y disponen la organización interna de la casa a fin de que todos puedan tener sus momentos de descanso y las comidas en punto. A Fues Rocío la atienden constantemente sus enfermeras, que se turnan de día y noche para administrarle sus calmantes, vigilar el suero (está recibiendo alimentación parenteral) y hacer que todo sea más facil. Pero con Rocío están siempre las mujeres de la casa. Su hija Rocío Carrasco, su hermana Gloria y su cuñada Rosa duermen a su lado, bien en la chaise- longe que hay en el dormitorio, bien en la butaca o junto a la propia enferma. Ortega Cano tampoco se mueve, únicamente para hablar con los cientos de amigos que se interesan por ellos, que les lanzan mensajes de aliento y a los que el diestro contesta emocionado. Es normal que sienta la ausencia de sus dos hijos pequeños, ahora al cuidado de su hermana Carmen, pero entiende que es mejor así. Son demasiado pequeños e inocentes para entender el dolor de los adultos y el sufrimiento de su madre. Ya llegará el momento de que su padre les explique la otra cara de la vida y les hable con suficiente serenidad y entereza para que puedan encajar todo. Pero ahora lo aconsejable es que sigan su vida al margen de esta agonía. Resignación Ésa es la única frase que Amador Mohedano me repetía ayer desde el jardín de la casa, adonde sale de cuando en cuando para fumar un cigarro. Para Amador su hermana es como su madre, quien falleció un dos de junio de 1978. Desde entonces, Rocío fue más madre que hermana. Hundido hasta donde sólo el sabe, su esposa Rosa y sus hijos mayores Rosario y Fernando no se despegan. Como una piña. Como le gusta a Rocío que estén los suyos. Rocío Jurado, a su salida de la clínica Montepríncipe a finales de abril