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ABC JUEVES 1 6 2006 Cultura 65 65 FERIA DEL LIBRO DE MADRID Anton Vallet regresa a la poesía más de 25 años después ANTONIO VILLARREAL MADRID. Decía el poeta y crítico angloamericano T. S. Eliot que es muy difícil ser poeta después de los 25 años Este parecía ser también, hasta el año pasado, el caso de Anton Vallet (Barcelona, 1957) Con su primer libro de poemas, Celacanto obtuvo en 1978 el premio Antares. El poeta barcelonés, tras crecer con la espuma de la fama a sus 21 años, desapareció de todo círculo público dejando Celacanto como mensaje, como tarjeta de presentación y también de despedida. Desde entonces, otros proyectos vitales del autor forzaron un largo silencio poético de más de un cuarto de siglo, roto finalmente en abril de 2004 con la escritura de Diarios de robinson la obra ganadora del último premio Ciudad de Torrevieja y que ahora aparece publicada por Plaza Janés. Según Vallet, el ganar aquel premio cuando aún era muy joven hizo que me relajara, y pasé más de 25 años sin escribir un solo verso Por tanto, su último poemario no es un libro que haya sido escrito paulatinamente. La vuelta a la productividad de Vallet exigió el abandono de su empleo como creativo. Después de tanto tiempo sin escribir ni leer te das cuenta de que un poso se ha acumulado dentro de tí, y un día todo eso se destapa y sale al exterior Diarios de robinson muestra una poesía fresca, casi salvaje, donde las influencias del mar y los escritores- marineros, como Melville, dejan sentir su fuerte influencia: Tras veinticinco años durmiendo en un cajón ninguno de los tres versos consiguió despertar José Manuel Caballero Bonald, último premio Nacional de las Letras, advirtió que esta obra llamará la atención por su calidad Una crítica tan poco gratuita responde fielmente a la evolución que la poesía del barcelonés ha sufrido durante los años de silencio y que con Diarios de robinson se reafirma en la decisión de cambiar eslóganes por versos. Irisarri: Con Mazurca para dos muertos de Cela, comprendí que yo podía publicar La autora de Isabel, la Reina publica su nuevo libro, Te lo digo por escrito b La escritora, muy conocida por sus novelas históricas, se ha decantado, en su nuevo libro, por la ficción. Pero, como telón de fondo, la dictadura de Primo de Rivera TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. Un sobre de delicado color crema dirigido a Carlos García España, Zaragoza, y con un remite, Pepita, está incluido entre las páginas de Te lo digo por escrito (Martínez Roca) de Ángeles de Irisarri autora de Isabel, la Reina que ha inaugurado la colección de ABC que novela la historia de España. Figurar en esta serie lo compara a ganar la bonoloto. La carta que contiene el sobre no es sino un adelanto a las múltiples que la desgraciada Pepita dirigirá al despiadado Carlos entre abril de 1923 y noviembre de 1929. La voz sólo la tendrá la artista- de segunda fila Del susodicho Carlos sabremos por ella y por cuatro cartas de otras mujeres. Irisarri ha descrito a una mujer que, a través de sus palabras, demuestra su locura de amor sentimiento y actitud que serán letales en su vida. La autora declara que la novela es intimista y asegura que esas situaciones se daban y se dan. Irisarri (Zaragoza, 1947) licenciada en Filosofía y Letras, ha sido profesora de Instituto, archivera y ha trabajado en una agencia de publicidad, pero desde muy niña le entusiasmaba escribir, y ése fue el motivo de que pasara de buena a mala estudiante A los 17 años escribió su primer libro que, informa, nunca publicó, ni publicará. Sabe de ir de editorial en editorial y, confiesa, entre risas, que incluso cuando lograba ser finalista de Austral publica la edición número 50 de Luces de bohemia ABC MADRID. El crítico y profesor Joaquín del Valle- Inclán, nieto del escritor, presentó ayer la edición conmemorativa número 50 de Luces de bohemia publicada en la colección Austral de Espasa Calpe, informa Efe. Esta nueva edición cuenta con una introducción y glosario escritos por Joaquín del Valle- Inclán, que estuvo acompañado durante la presentación por el director teatral Lluís Pasqual, elegido para representar a España en el Théatre de l Europe en 1983, para el que realizó el montaje de Luces de bohemia Joaquín del Valle- Inclán destacó el valor populista de esta obra y de su autor, que después de caer en el olvido tras la Guerra Civil, encontró la edición económica y popular que correspondía con sus pretensiones en Espasa Calpe editorial que lleva publicando este libro desde 1961. Es una obra que se adelantó a su tiempo, pero de historia bastante desastrosa subraya Valle- Inclán, quien explica que, en vida del autor, sólo se editó una vez y no se llegó a representar, fenómeno que ilustró a la perfección el propio Ramón del Valle- Inclán en una carta, en la que señaló que no era una obra de público pero que ya llegará nuestro día Lluís Pasqual añadió que el tono del libro es lo más complicado de poner en escena motivo por el que considera Luces de bohemia una obra para un público del futuro porque necesita actores que casi se pongan en ridículo para poder transmitir el patetismo y el dolor de los personajes, que, aunque trágicos, se hacen risibles, algo imposible en la época de Valle Valle- Inclán fue un elitista, pero su dedicación al teatro fue popular aunque no se note declaró su nieto. En su opinión, no existe crítica social en Luces de bohemia sino un retrato deformado de una sociedad en crisis, impregnada de muerte y religión con la que cualquiera se podía identificar Ángeles de Irisarri DÍAZ JAPÓN un galardón como el Herralde, era justo el año en el que la obra de quien había merecido el segundo puesto no se publicaba. La autora de Historias de brujas medievales tiene en su haber, entre otros, premios como el Femenino Singular de novela (1994) y el de Novela Histórica Alfonso X el Sabio 2005 por Romance de ciego Esta mujer, tan prolífica en cartas, asegura que, dado los tiempos que corren, recibir una sería apasionante En su nuevo libro no obvia la situación histórica, los años de la dictadura de Primo de Rivera, cuando, en lo que a costumbres sociales se refiere, se prohibieron los requiebros y se cerraron cafés cantantes, mientras Pepita se daba con un canto en los dientes por cobrar 60 pesetas por actuación. Para dar las razones por las que se empecinó en escribir, Ángeles no se anda por las ramas: Después de leer Mazurca para dos muertos de Cela, me dije que muy mal tenían que ir las cosas para que lo mío fuese impublicable