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64 Cultura JUEVES 1 6 2006 ABC Los empresarios Enrique Cornejo y Alejandro Colubi, dispuestos a comprar el Albéniz J. B. MADRID. Los empresarios teatrales Enrique Cornejo y Alejandro Colubi se han reunido con el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, Santiago Fisas, al que han comunicado su disposición a comprar el teatro Albéniz. Ambos empresarios, que gestionan entre los dos seis teatros de la capital, quieren abrir esta operación a todos aquellos profesionales, actores, directores, aficionados, que quieran sumarse, no importa la cuantía que aporten Los dos esperan reunirse pronto con los propietarios del inmueble para trasladarles su intención y aportar su experiencia. Cornejo y Colubi no buscan, según sus propias palabras, más que mantener la actividad teatral en el Albéniz, bien en el local actual o en otro nuevo que se construyera. Por su parte, el Ayuntamiento aprobó ayer por unanimidad la creación de un Plan Especial para la protección de los espacios culturales de la ciudad, y ha instado a la Comunidad a que negocie la compra del Albéniz. Shakespeare invade el Teatro Español por partida doble: Hamlet y La tempestad Lluís Pasqual dirige ambas obras, dos caras de la misma moneda b Los dos montajes cuentan con un mismo reparto, en el que se encuentran Eduard Fernández, Francesc Orella, Marisa Paredes, Rebeca Valls o Jesús Castejón JULIO BRAVO MADRID. William Shakespeare invade mañana el Teatro Español. El coliseo de la plaza de Santa Ana recibe el doble montaje de Hamlet y La tempestad que ha puesto en pie Lluís Pasqual, y que se estrenó el pasado mes de febrero en el teatro Arriaga de Bilbao, incluido dentro de un proyecto que aúna producción y formación. Pasqual explicó que ha concebido la puesta en escena de estas dos obras como dos espectáculos diferentes, pero que se complementan entre sí. Las dos obras son caras de la misma moneda, recogen la reacción ante tantas situaciones injustas que nos caen sobre la cabeza. Hamlet opta por la violencia, provoca muerte porque busca la muerte; y Próspero, el protagonista de La tempestad es la otra opción; se sitúa en el raciocinio, renuncia a la violencia y usa la palabra Pasqual ha tenido como norte principal de sus montajes que el público conectara con Shakespeare. Las dos obras son dos extraordinarias metáforas en las que se puede hacer de todo, y yo lo único que quería es que se entendiera Desde las versiones, realizadas por el propio Pasqual, hasta la sencillísima escenografía de Paco Azorín- -apenas una cortina y unas escaleras que conectan el escenario con el patio de butacas- -tienen como principal fin acercar las dos obras al público. Eduard Fernández encarna a Hamlet, el atormentado príncipe danés Una de las particularidades de estos montajes es que comparten reparto. Con eso se logra, dice Pasqual, ambiente de compañía. El período de ensayos en Bilbao fue inusualmente largo, con un trabajo muy intenso encaminado hacia esa unidad que tienen ambas puestas en escena. Eduard Fernández, que interpreta a Hamlet, es en La tem- ROS RIBAS pestad un marinero; Francesc Orella interpreta a un cómico en la primera obra y a Próspero, el protagonista, en la segunda. Y salvo Marisa Paredes, que sólo interviene en Hamlet, el resto del reparto- -en el que destacan Jesús Castejón, Rebeca Valls, Iván Hermes, Aitor Mazo, Anna Lizarán o Helio Pedregal- -actúa en las dos. David Helfgott, el pianista en cuya vida se basó la película Shine actúa mañana en Madrid M. LUISA G. FRANCO BILBAO. Con su vida convertida en argumento de la película Shine la presencia del pianista australiano David Helfgott mañana en Madrid, para tocar en el Auditorio Nacional, es una oportunidad para escuchar en directo a un mito viviente. Esa fue la sensación de quienes asistieron a su primer concierto en España, celebrado la noche del lunes en el Real Club Marítimo del Abra, en Guecho, donde se le vio transformarse delante del piano. Sonriente, nervioso y casi infantil a sus 58 años, David Helfgott demostró ser capaz de tocar con una maestría técnica inigualable y con una pasión que parecía transmitir que su música y su vida eran la misma cosa. De hecho, fuera del escenario era su esposa Gilliam quien se ocupaba de todo. Helfgott no se limitó a tocar las obras de Liszt, Beethoven, Gottschalk y Grieg previstas en su programa, sino que continuó al piano mucho tiempo después, animado por los aplausos. La organización de su gira en España tuvo como punto de partida las gestiones realizadas por un aficionado a la música, Íñigo Momeñe, alentado por el deseo de su madre de no morir sin ver a David Helfgott en un concierto. Ayer, en el Palacio Euskalduna de Bilbao, el pianista australiano ofreció un nuevo concierto con un repertorio con obras de Granados, Falla, Liszt y Rachmaninov y mañana culminará su primera gira en España en Madrid, a las siete y media de la tarde, en el Auditorio Nacional, en un concierto en el que repetirá el repertorio de Bilbao y que cuenta con el patrocinio de ABC. En los últimos años, David Helfgott ha realizado giras en Japón, Canadá, Suiza, Portugal, Alemania y Australia. En Estados Unidos estuvo en 1970 y en 1997, año del que queda para el recuerdo de los aficionados la ovación que recibió en el londinense Royal Albert Hall, tras interpretar el Concierto para pianio n 3 de Rachmaninov. La grabación de esta pieza fue todo un best- seller tras la aparición de la película Shine cuya banda sonora también fue récord de ventas. El filme, dirigido por Scott Higgs y protagonizado por Geoffrey Rush (ganó el Oscar por su interpretación) narra una trayectoria vital difícil, marcada por la dura relación con su padre desde que despuntó como pianista, cuando era un niño, y su estancia durante diez años en hospitales psiquiátricos.