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30 Internacional JUEVES 1 6 2006 ABC EN MANOS DE LOS MALOS El corresponsal de ABC patrulla la frontera de la Franja con el Tsahal horas después de que un comando militar matara a cuatro milicianos palestinos que intentaban lanzar cohetes Qassam E stamos en manos de los malos. No me malinterpreten. No me refiero a los proetarras de Batasuna o a estos próceres de nuestra política, que promueven el desastre repitiendo como un mantra no hay que generalizar cada vez que el ciudadano clama contra la inmigración ilegal, la delincuencia violenta, el terrorismo islámico o la insolidaridad autonómica. Lo que toca hoy, lo que me quita el sueño y debería perturbárselo a ustedes, es el petróleo. No sólo el precio, que ya es de aúpa y tiene trazas de seguir subiendo. ¿Sabían ustedes que de los catorce grandes exportadores mundiales de crudo sólo uno es ALFONSO una verdadera demoROJO cracia? Hasta el otro día, en que navegando por internet entré en un blog que se hacía eco del asunto, no había reparado en que sólo Noruega hace compatible el bombeo a raudales con el respeto total a los derechos humanos, la paz, la solidaridad, el sentido común y la libertad. También deberíamos meter a México en el grupo de los buenos, aunque persistan allí lacerantes problemas, porque es un país con elecciones libres y con una política exterior responsable. Queda la duda de Rusia, pero el resto, incluyendo Irán, Arabia Saudí, Nigeria, Irak y Venezuela, son dictaduras puras y duras o Estados calamitosos y fuera de control. Ahora echen mano del lápiz o de la calculadora. El barril estaba a 27 dólares en 2003, y ahora anda por encima de los 70. Eso significa que personajes como Hugo Chávez o Mahmud Ahmadineyad cuentan con cuantiosos fondos suplementarios. En el caso del presidente venezolano, con unos 36.000 millones de dólares, para sabotear los esfuerzos de Álvaro Uribe en Colombia y para darle aire a Evo Morales en Bolivia, para conspirar con Fidel Castro en Cuba y para financiar las ambiciones del sandinista Daniel Ortega en Nicaragua. Sobre el presidente iraní y lo que puede hacer con la lluvia de millones, sólo quiero resaltar que ha propuesto públicamente borrar del mapa a Israel y deportar a los judíos a Europa. Todo ello, mientras anda trasteando para hacerse con la bomba atómica. La subida del precio del crudo permite a los príncipes saudíes financiar mejor la construcción de mezquitas en todos los rincones del mundo y la difusión planetaria del wahabismo. A los gobernantes de Sudán les ayuda a aterrorizar a los desventurados de Darfur, y así todo. ¿Qué se puede hacer? Quienes mandan ahora en la timorata Europa y en los opulentos Estados Unidos son partidarios de dejar operar a las fuerzas del mercado, haciendo la vista gorda a la manipulación de precios que hace la OPEP. Pero en cualquier caso y dado que el precio depende de la demanda, quizá sea hora de empezar a reducir ésta y de buscar fuentes alternativas. Gaza, con el Batallón del Desierto JUAN CIERCO. CORRESPONSAL FRONTERA GAZA- ISRAEL- EGIPTO. La tensión se palpa en cada milímetro de esta desértica franja. La arena movediza está más revuelta que nunca. Hace sólo unas horas, mientras se desperezaba el sol, un comando militar israelí, compuesto por beduinos, ha penetrado en Gaza por vez primera en los últimos nueve meses y ha matado a cuatro milicianos palestinos que intentaban lanzar cohetes Qassam El jeep blindado que nos lleva por lo que hasta hace sólo unos meses fue el lugar más peligroso de la Tierra, el llamado corredor Philadelphi y hoy es sólo otro pedazo de tierra muy peligroso hace un extraño al intentar sortear un montículo de arena. Conduce el comandante del Batallón del Desierto, que no permite publicar su nombre. Tampoco el de los tres soldados que nos acompañan en este paseo por el filo de la navaja. El comandante es beduino, del Neguev, y conoce muy bien la región. El 80 por ciento de sus hombres son beduinos. Ahí están, en primera línea de fuego: Siempre lo hemos estado y nos sentimos orgullosos de ello, es como mejor podemos servir al Estado de Israel dice mientras a la vez se comunica con su puesto de mando en la base de Kerem Shalom, justo donde Gaza, Egipto e Israel se dan la mano en una esquina. Los otros tres soldados, elegidos para la ocasión, son un cristiano, un judío y un árabe- israelí musulmán. Este Batallón del Desierto re- presenta a la sociedad israelí. Todos mis hombres son voluntarios. Todos están aquí porque quieren y todos son respetados y tratados por igual, sin importar su procedencia social u orígenes religiosos explica el comandante, que además de mandar con mano firme a sus hombres y mujeres aparece como un perfecto relaciones públicas. Niega rápidamente que los beduinos, los cristianos o los musulmanes, los drusos, los emigrantes recién llegados, los etíopes... estén siempre en el frente, aunque las estadísticas le contradigan: 24 soldados muertos en su batallón en los últimos años, casi todos beduinos. Allí cazamos a un terrorista El comandante no parece nervioso ni preocupado. Sus hombres, un poco. El periodista, más. Se espera en cualquier momento la respuesta de los milicianos palestinos tras la incursión militar israelí de la pasada madrugada. Mire, ¿ve esa puerta? Hace unos días cazamos a un terrorista que puso allí una bomba para intentar hacerla estallar cuando se acercara uno de nuestros vehículos explica el comandante anónimo por voluntad propia. La misión de este Batallón tenemos un cien por cien de éxito en nuestras misiones presume su jefe) consiste, tras la evacuación israelí de Gaza en el verano de 2005, en patrullar la zona sur de su distrito, combatir el lanzamiento de cohetes Qassam evitar el contrabando de armas y la entrada de terroris- tas suicidas a través de una valla electrificada prácticamente infranqueable, en definitiva, en garantizar la seguridad de los israelíes. Protéjase detrás de esos bloques de hormigón. Puede ser usted objetivo de los tiradores de elite palestinos. Todos lo somos. Les da igual que sean soldados, civiles, periodistas, observadores internacionales... apunta mientras llegamos al puesto de control de la misión europea que vigila por circuito cerrado, en coordinación con militares palestinos e israelíes, la terminal de Rafah. Repite lo mismo minutos después, cuando bajamos de nuestro vehículo blindado para subir a una de las numerosos torretas de vigilancia de hormigón. Hoteles verticales, sin estrellas, con dos camastros en su base y un puesto de observación en lo alto. Los cuatro soldados aquí destinados pasan turnos claustrofóbicos de 8 días consecutivos (durante la evacuación de Gaza llegaron a estar 21 jornadas de corrido) mirando a diestro y siniestro desde esta habitación con vistas a Egipto y Gaza. Una Franja que el Ejército de Israel no desea reocupar: Pero si nos siguen lanzando Qassam acabaremos con ellos Palabra de un beduino de ojos azules y mirada penetrante, horas antes de que uno de esos cohetes cayera, ayer, a menos de cien metros de la casa en Sderot del ministro de Defensa, Amir Peretz. Y vuelta a empezar para el Batallón del Desierto. Amir Peretz, ministro israelí de Defensa, contempla los daños causados por un Qassam en una vivienda de Sderot EPA